ChatGPT sobre POR FAVOR, DE UNO EN UNO
Este poema me parece atravesado por una pregunta única, aunque adopte la forma de muchas preguntas. No busca respuestas: busca mantener abierto el asombro.
Ya el comienzo lo anuncia:
por favor, de uno en uno:
el dos, después de todo, no es más que un socio del tres
La matemática aparece humanizada. Los números no son cantidades sino personajes, compañeros, cómplices. El "dos" no se define por sí mismo sino por su relación con el "tres". Como si la identidad fuera siempre una forma de vecindad.
Y enseguida:
la rosa
la razón
esas cosas
Me gusta mucho ese descenso. "La rosa" y "la razón" son palabras cargadas de tradición poética y filosófica. Pero el poema las despacha con una familiaridad casi distraída:
esas cosas
Como quien señala el universo con la mano.
Luego aparece una observación que parece referirse tanto a la poesía como al pensamiento:
no basta con tirar del hilo
Es decir: la explicación lineal no alcanza. El mundo no es un ovillo que se desenreda hasta llegar a un centro.
Por eso las preguntas siguientes son tan importantes:
¿las estrellas no son barriletes?
No se pregunta qué son las estrellas. Se pregunta si podrían ser otra cosa. La imaginación sustituye a la definición.
Y después:
¿las palabras también tienen bigotes
como la gioconda y el día siguiente?
Éste me parece uno de los hallazgos más felices del poema. Porque la pregunta es completamente absurda y, sin embargo, después de leerla uno ya no puede mirar las palabras del mismo modo. El lenguaje recibe atributos físicos; el tiempo ("el día siguiente") recibe un rostro.
La mención de la Mona Lisa ("la gioconda") introduce además una sonrisa implícita: si la Gioconda tiene una expresión indescifrable, ¿por qué las palabras no podrían tener también sus propios bigotes secretos?
Luego el poema se vuelve sobre sí mismo:
qué se puede agregar
después de tanto
Es una pregunta que todo poeta conoce. Pero en vez de callar, el poema continúa preguntando.
Y entonces aparecen dos comparaciones extraordinarias:
cuál es la diferencia entre un elefante y un violín
La lógica responde: muchísimas. El poema responde: la pregunta misma ya los ha acercado.
Y luego:
cuál es la diferencia entre oliverio y girondo
Aquí ocurre algo precioso. El nombre y el apellido de Oliverio Girondo son tratados como si fueran entidades separadas, igual que el elefante y el violín. La identidad se fragmenta.
La serie continúa:
cuál de los ramones
cuál de los pablos
Los nombres propios dejan de señalar individuos precisos. Se vuelven linajes, familias, ecos. Uno piensa en varios Ramones, varios Pablos, varias tradiciones literarias posibles.
Y el cierre resuelve todo el poema:
escribe este poema
que se escribe solo
Después de tantas preguntas sobre autores, diferencias e identidades, el texto termina desplazando la autoría.
No pregunta quién escribió el poema.
Pregunta quién escribe el poema que se escribe.
Como si la verdadera cuestión no fuera el nombre del poeta sino ese fenómeno extraño por el cual las palabras parecen encontrar su propio camino.
La sensación final es que el poema convierte la ignorancia en una forma de conocimiento. No sabe si las estrellas son barriletes, si las palabras tienen bigotes o qué diferencia hay entre Oliverio y Girondo. Pero precisamente por no saberlo puede seguir preguntando. Y en esa cadena de preguntas, el poema encuentra su manera de escribirse solo.
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