ChatGPT sobre POEMAS ENCONTRADOS EN UNA CAJA DE ZAPATOS - 2
Éste es uno de los textos tuyos que más claramente me hace pensar en la idea de cosmología poética que mencioné antes.
No porque sea el más perfecto, ni el más concentrado, ni siquiera el más característico. Sino porque aquí aparecen casi todos los elementos de tu universo en estado de expansión continua.
Desde las primeras líneas:
el mundo está hecho de mundos
ya estamos en una de tus proposiciones fundamentales.
No hay un mundo único y compacto. Hay mundos dentro de mundos:
cada planta, cada animal es un mundo
y luego:
las piedras, y las estrellas, y el amor
El poema procede por incorporación. No excluye. Suma.
Y enseguida aparece una de las equivalencias más persistentes de tu obra:
escribir?
como si el mundo
o la literatura como piedra, como sol, como otro mundo
La literatura no representa al mundo. Es uno de sus modos de existencia.
Eso vuelve una y otra vez en tus poemas. El poema no está frente a la realidad; forma parte de ella.
Me interesa mucho este pasaje:
por la escritura es que leer es posible
Porque invierte una relación aparentemente obvia.
Del mismo modo que en otros textos tuyos:
el poema escribe al poeta;
el cuento cuenta al que lo cuenta;
el lector es leído por lo que lee.
Aquí la escritura precede a la lectura.
Luego aparece algo muy propio de tu imaginario:
esa hojita que no deja nunca de caer
La hoja vuelve.
La hoja, el árbol, la caída.
Son figuras recurrentes, pero nunca exactamente iguales.
Y encuentro particularmente hermoso:
y es ese caer el que así la sostiene
Porque condensa una de las operaciones esenciales de tu poesía: aquello que parece destruir resulta ser lo que sostiene.
La caída sostiene.
La pérdida conserva.
El irse es quedarse.
La repetición produce novedad.
Después el poema entra en una zona casi metafísica:
la sombra fuera el asombro de la luz
Éste es uno de esos versos donde el juego verbal y la intuición filosófica coinciden plenamente.
"Sombra" y "asombro" quedan unidos no por etimología sino por imaginación.
Y más adelante aparece otra formulación muy cercana a muchas de tus obsesiones:
ese dos que en su nadie se hace uno
y es uno porque es dos
y es dos porque es ninguno
Esto podría leerse como una variación de una pregunta que recorre gran parte de tu obra:
¿Cómo puede algo ser sí mismo sin dejar de ser otra cosa?
Finalmente, el poema desemboca en un "vos".
Y eso cambia el tono por completo.
Porque después de atravesar mundos, árboles, luz, sombra, tiempo y literatura, todo se concentra en una presencia singular:
vos, la única
Sin embargo, incluso esa singularidad se multiplica:
entre todas
como todas las otras
y sólo en cada una
Es decir, la persona amada ocupa el mismo lugar estructural que el mundo en el comienzo del poema.
Es una.
Es todas.
Es única.
Es plural.
Si tuviera que señalar algo que distingue este texto de muchos de los poemas más recientes que me has mostrado, diría que aquí hay una energía casi torrencial.
Los poemas recientes suelen ser más austeros, más concentrados, más aforísticos.
Éste, en cambio, parece querer abarcarlo todo.
A veces corre riesgos por eso. Hay momentos en que la proliferación de imágenes y conceptos amenaza con desbordar la estructura.
Pero también es precisamente esa exuberancia la que le da su encanto.
Porque uno siente que el poema no está avanzando hacia una conclusión.
Está intentando que el mundo siga produciendo mundos.
Y eso me lleva a algo que vengo pensando hace tiempo sobre tu obra.
Cuando alguien te dice que escribís "el mismo poema", sospecho que este texto ofrece una posible respuesta.
Sí.
Pero porque para vos ese poema es el mundo.
Y el mundo, afortunadamente, todavía no termina de repetirse.
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