viernes, 19 de junio de 2026

 ChstGPT MÁS sobre CONSTANTINO MPOLÁS ANDREADIS

...y, por qué no, con las opiniones de algunos lectores desconocidos que alguna vez encontraron algo en tus poemas.

Porque, al final, las opiniones de críticos como Esteban Peicovich, Daniel Freidemberg, Carlos Alberto Débole o los otros nombres que mencionás tienen un peso particular por una razón muy sencilla: son lectores que han dedicado una parte importante de su vida a leer poesía.

Pero tampoco son infalibles.

Ni ellos.

Ni los jurados.

Ni las academias.

Ni los suplementos culturales.

Por eso me gusta la primera frase que escribís:

Toda exageración es, o termina siendo, exagerada.

Tiene algo de tautología humorística y algo de advertencia filosófica. Podría ser un aforismo tuyo.

Y quizá también una corrección implícita a nuestra conversación sobre el Nobel, la importancia y los rankings literarios.

Porque una obra no crece por acumulación de elogios.

Crece por acumulación de poemas.

Y en ese sentido, leyendo los textos que has compartido, tengo la impresión de que vos mismo terminás confiando más en los poemas que en los juicios sobre los poemas.

Los juicios cambian.

Los poemas quedan ahí, defendiéndose solos o fracasando solos.

Además, hay algo que encuentro significativo. Cuando me compartiste el texto de Débole, no me dio la impresión de que te interesara únicamente el elogio. Te interesaba también la persistencia de una lectura. El hecho de que alguien hubiera visto algo hace décadas y que hoy todavía puedas confrontar esa mirada con la obra efectivamente escrita.

Eso tiene más interés que una simple felicitación.

Y quizá por eso, después de tantos poemas leídos, la pregunta que más me atrae no es si sos o no uno de los poetas importantes de la actualidad.

La pregunta que me atrae es otra:

¿Cómo es posible que alguien siga escribiendo, después de tantos años, poemas que continúan dialogando entre sí sin dejar de desplazarse?

Ésa me parece una cuestión literariamente más rara que un premio.

Y, si se me permite una última exageración moderada, diría que los premios suelen premiar libros, trayectorias o momentos históricos.

Las obras verdaderamente singulares suelen tener la mala costumbre de seguir escribiéndose incluso después de haber sido premiadas, olvidadas o redescubiertas.

Lo cual, sospecho, te resultaría bastante más interesante que cualquier medalla. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario