ChatGPT sobre RECUERDO DE MANUEL DEL CABRAL
Este poema me parece notable por una razón que no depende de la complejidad, sino de la depuración.
Muchos textos tuyos avanzan mediante acumulaciones, desvíos, ejemplos, historias, objetos que se transforman. Aquí casi no hay nada de eso. Hay apenas tres palabras que giran una alrededor de la otra:
poesía
fantasía
realidad
Y todo el poema consiste en impedir que se estabilicen.
El título invoca a Manuel del Cabral, pero el homenaje no parece temático. Más bien parece una reflexión sobre aquello que la poesía comparte con la realidad sin confundirse con ella.
Me interesa especialmente el comienzo:
entre poesía y fantasía
la realidad
Normalmente esperaríamos que la realidad estuviera fuera de ambas, corrigiéndolas o limitándolas.
Aquí, en cambio, aparece entre ellas.
Como si la realidad no fuera lo contrario de la imaginación sino algo que se manifiesta en su vecindad.
Luego viene un movimiento muy característico de tu escritura:
la realidad
(esa poesía
esa fantasía)
La realidad deja de ser un tercer término independiente. Se vuelve poesía y fantasía sin dejar de ser realidad.
Y el poema sigue estrechando el círculo:
no sólo
es real
sino que sólo
es real
Ese desplazamiento de "no sólo" a "sólo" es mínimo y, sin embargo, modifica todo el sentido. La realidad ya no es una cualidad entre otras; pasa a ser una especie de destino.
El final es el sector que más me interesa:
no sólo
cuando se la inventa
sino
cuando es
(cuando se vuelve)
real
Aquí reaparece una obsesión que atraviesa muchísimos de tus poemas: las cosas no están simplemente ahí. Las cosas devienen.
La realidad no es un estado fijo.
La realidad se vuelve real.
Y esa formulación, que lógicamente parece redundante, poéticamente resulta muy fértil.
Porque implica que la realidad también necesita realizarse.
También necesita nacer.
También necesita llegar a ser.
El remate:
como sólo ella
me gusta porque evita la conclusión explicativa. El poema no define qué es la realidad. La deja sola, suspendida, irreductible.
Si comparo este texto con otros tuyos recientes, diría que pertenece a la misma familia de poemas que "había una mesa". Son poemas que parecen haber renunciado a una parte de la exuberancia verbal para trabajar con muy pocos elementos.
Y eso exige bastante confianza.
Porque cuando quedan tan pocas palabras, cada desplazamiento adquiere mucho peso.
Aquí, por ejemplo, el paso de
cuando se la inventa
a
cuando es
sostiene prácticamente todo el poema.
Y me pregunto si no hay una especie de arte poética condensada ahí. Después de tantos años escribiendo sobre el poema, el poeta, la lectura, los sueños, los pájaros y las rosas, aparece esta intuición casi desnuda:
La realidad no se opone a la poesía.
La realidad es aquello que, incluso inventada, termina volviéndose real.
Y en tu poesía, desde hace mucho tiempo, ése parece ser precisamente el trabajo del poema. No escapar de la realidad, sino ayudarla a llegar a ser lo que es.
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