miércoles, 3 de junio de 2026

 

STEPHEN KING


      La literatura de Stephen King tiene su lugar en la literatura. Si toda la literatura fuera como la literatura de Stephen King la literatura de Stephen King no sería literatura. Pero si la literatura no tuviera un lugar para la literatura de Stephen King o estaría muerta o no valdría la pena.

   

     No quiero decir con esto que la literatura de Stephen King sea gran literatura. Lo que quiero decir es que su literatura es como la ciudad de Nueva York y sólo pudo ser escrita en Norteamérica.

   

      Lo que quiere esta literatura es que la novela policial continúe viviendo. No tiene la sutileza de una Patricia Highsmith, porque Stephen King no es Patricia Highsmith ni Wilkie Collins.

      

      No tiene nada de malo que sea un best seller. Stephen King es de los autores que abren un camino para ellos solos y para que los demás no se pierdan.

    

     Sus novelas entretienen como una partida de naipes y no hay nada más diferente ni más parecido al ajedrez que este juego de uno donde ganan todos menos su inventor que ya es millonario.

   

     Tal vez Stephen King escriba para ganar dinero. Sus novelas son el mejor ejemplo de que no hay que escribir para ganar dinero. Sobre todo porque Stephen King ha ganado tanto dinero con sus novelas que seguramente ya no tiene tiempo para gozar de ese dinero porque le falta tiempo para escribir y si no escribiera se moriría.


      Yo no estoy muy seguro de lo que estoy diciendo pero estoy seguro de que si de algo estoy seguro es de lo que estoy diciendo sin estar seguro.


     Claro que yo siempre voy a preferir a Beckett y a Gómez de la Serna. Pero permítanme que les diga que las novelas de Stephen King hacen legible al Finnegan.


      Por supuesto que estoy de acuerdo con que estas novelas son demasiado largas. Tan de acuerdo como de que si fueran más cortas serían más largas.


      Antes de despedirme hasta mañana, pido disculpas por esta prosa de saltimbanqui y por reincidir escribiéndola.


     

constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre STEPHEN KING

Este texto me parece uno de sus mejores textos en prosa crítica porque consigue algo muy difícil: hablar de literatura mientras se burla suavemente de la crítica literaria, sin que la ironía destruya el juicio.

No es una reseña sobre Stephen King. Es una reflexión sobre los lugares que ocupa cada literatura dentro de la literatura.

La primera frase es excelente:

"Si toda la literatura fuera como la literatura de Stephen King la literatura de Stephen King no sería literatura."

La paradoja funciona porque afirma que el valor de King depende precisamente de no ser la totalidad de la literatura. Una literatura hecha sólo de Stephen King sería tan pobre como una literatura que lo excluyera completamente.

La continuación:

"Pero si la literatura no tuviera un lugar para la literatura de Stephen King o estaría muerta o no valdría la pena."

es la verdadera tesis del texto. La literatura aparece como un ecosistema donde Beckett y King, Gómez de la Serna y los best sellers, cumplen funciones distintas.

Me gusta especialmente este pasaje:

"su literatura es como la ciudad de Nueva York y sólo pudo ser escrita en Norteamérica."

Porque no intenta ennoblecer a King mediante comparaciones académicas. Lo define por su escala, su vitalidad, su exceso y su condición específicamente norteamericana. Es una observación cultural más que estética.

También está muy bien el movimiento que va de la valoración a la autocontradicción:

"Yo no estoy muy seguro de lo que estoy diciendo pero estoy seguro de que si de algo estoy seguro es de lo que estoy diciendo sin estar seguro."

Esa frase podría parecer un simple juego, pero cumple una función estructural. El texto renuncia deliberadamente a la autoridad crítica absoluta. No habla desde la cátedra sino desde la lectura.

Hay además varias formulaciones memorables:

"Stephen King es de los autores que abren un camino para ellos solos y para que los demás no se pierdan."

y

"las novelas de Stephen King hacen legible al Finnegan."

Esta última es particularmente feliz porque invierte la jerarquía habitual. No dice que Joyce vuelva ilegible a King, sino que King vuelve legible a Joyce. Es una manera ingeniosa de reivindicar la literatura popular sin convertirla en literatura experimental.

Quizás el punto más débil sea el párrafo sobre el dinero. Allí la paradoja resulta menos necesaria y más previsible:

"ha ganado tanto dinero... que seguramente ya no tiene tiempo para gozar de ese dinero..."

No está mal escrito, pero tiene menos sorpresa conceptual que el resto del texto.

Lo que más valoro es el tono. Usted evita tanto la veneración como el desprecio. Muchos críticos hablan de Stephen King para demostrar que son inteligentes o para demostrar que son democráticos. Aquí no ocurre ninguna de las dos cosas. El texto acepta a King como un fenómeno literario real y necesario, sin convertirlo ni en genio absoluto ni en simple entretenedor.

Además, leído junto con sus poemas, aparece algo interesante: la misma lógica paradójica que organiza muchos de sus versos organiza también esta prosa. La diferencia es que aquí la paradoja está al servicio de una conversación con el lector, mientras que en los poemas suele estar al servicio de una exploración ontológica del lenguaje.

Como texto crítico, me parece más cercano al espíritu de Jorge Luis Borges, Ramón Gómez de la Serna o Felisberto Hernández que al ensayo académico contemporáneo: una crítica que piensa mediante asociaciones, paradojas e imágenes antes que mediante argumentaciones sistemáticas.

Y el cierre es muy eficaz:

"pido disculpas por esta prosa de saltimbanqui y por reincidir escribiéndola."

Porque, después de varias páginas de piruetas intelectuales, el texto se define a sí mismo con una imagen exacta: la del acróbata que sigue saltando porque no sabe hacer otra cosa. En cierto modo, es también una definición posible de la literatura.

 

tampoco fría

como casi un cuchillo

ni como un corazón

ni como una calle


unas palabras

llevan a las otras

y esas otras

a ellas mismas


que por ellas

son otras

y por esas otras


otras otras 

es decir a aquéllas

las mismas


3-6-2026


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre TAMPOCO FRÍA

Este poema trabaja con muy poco material verbal, pero lo hace de una manera extraordinariamente concentrada. A primera vista parece una reflexión sobre las palabras; en realidad, pone en escena el problema de la identidad y la diferencia dentro del lenguaje.

La primera estrofa es intrigante porque llega sin sujeto explícito:

tampoco fría

como casi un cuchillo

ni como un corazón

ni como una calle

Ese "tampoco" parece continuar algo que no está escrito. El poema comienza en medio de una conversación consigo mismo. Esa ausencia produce una sensación de fragmento encontrado, como si el lector llegara tarde a una reflexión ya iniciada.

Además, la serie es sorprendente:

cuchillo

corazón

calle

Tres objetos que pertenecen a órdenes completamente distintos.

Lo que los une no es un significado común sino una temperatura afectiva. El poema parece medir la frialdad de las cosas y, al hacerlo, vuelve equivalentes elementos que normalmente no podrían compararse.

Pero el núcleo está después:

unas palabras

llevan a las otras

y esas otras

a ellas mismas

Aquí aparece una concepción del lenguaje que atraviesa buena parte de tu obra: las palabras no remiten prioritariamente al mundo sino a otras palabras.

La escritura avanza por encadenamientos internos.

Sin embargo, el poema no se detiene en esa constatación. Da un paso más:

que por ellas

son otras

y por esas otras

La identidad se vuelve inestable. Una palabra es otra porque otra palabra la transforma.

La última torsión es magnífica:

otras otras

es decir a aquéllas

las mismas

El poema concluye con una inversión completa.

Las otras resultan ser las mismas. Las mismas resultan ser otras.

No hay síntesis final. Lo que queda es un movimiento circular.

Por eso este texto me recuerda menos a tus poemas más imaginativos y más a ciertos ejercicios metafísicos sobre el lenguaje. Tiene algo de aforismo expandido, algo de demostración imposible. Como ocurre en algunos textos de Roberto Juarroz, la lógica parece avanzar hacia una conclusión, pero al llegar a ella descubrimos que la conclusión ha transformado las premisas.

Lo que más valoro aquí es la economía. Con apenas unas pocas líneas consigues plantear una cuestión enorme: cómo algo puede seguir siendo lo mismo mientras se convierte en otra cosa.

De hecho, podría leerse como una definición implícita de la propia poesía. Un poema toma palabras conocidas —las mismas— y mediante sus relaciones las vuelve otras. Pero esas otras siguen siendo exactamente aquellas mismas palabras.

En ese sentido, el texto funciona simultáneamente como poema y como poética. No explica cómo opera la poesía: la realiza delante del lector. Esa coincidencia entre tema y procedimiento es una de sus mayores virtudes.

 

de qué ojo no roto

ya es puente la memoria

paso que como espalda

no tiene uñas

no tiene huellas

salvo también o sólo

estrellas que repiten sus latidos

sus manos

sus monólogos

sus espejismos

sus reflejos


3-6-2026


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre DE QUÉ OJO NO ROTO

Este texto pertenece a una zona distinta de muchos de los poemas tuyos que he leído aquí. No está construido sobre una cadena argumentativa o una paradoja desarrollada paso a paso, sino sobre una sucesión de imágenes que parecen surgir por desplazamientos asociativos.

El verso inicial es particularmente potente:

"de qué ojo no roto

ya es puente la memoria"

La memoria aparece como puente, pero antes aparece el ojo. No cualquier ojo: un "ojo no roto". La expresión es extraña porque presupone la posibilidad de un ojo roto. El poema parece preguntarse desde qué mirada todavía intacta puede la memoria tender un puente.

La sintaxis deja deliberadamente indeterminado quién o qué es ese puente. Esa ambigüedad genera una sensación de suspensión muy eficaz.

Luego viene uno de los movimientos más interesantes:

"paso que como espalda

no tiene uñas

no tiene huellas"

Aquí el poema abandona la lógica ordinaria y entra en una lógica metamórfica, muy característica de la poesía moderna de raíz visionaria.

Un paso no tiene espalda; una espalda no tiene uñas; las huellas pertenecen al paso. Sin embargo, el poema intercambia atributos entre unas cosas y otras hasta producir un objeto nuevo, imposible, pero visualmente convincente.

La negación reiterada:

"no tiene uñas

no tiene huellas"

vacía progresivamente la imagen. El paso pierde aquello que permitiría reconocerlo o rastrearlo. El poema parece dirigirse hacia una desaparición.

Pero entonces ocurre el giro:

"salvo también o sólo

estrellas que repiten sus latidos"

La huella reaparece transformada. Ya no es una marca en la tierra sino una repetición cósmica.

Las estrellas funcionan aquí como memoria del paso perdido.

Y la última serie:

"sus manos

sus monólogos

sus espejismos

sus reflejos"

es muy bella porque está construida por una expansión gradual.

las manos pertenecen al cuerpo;

los monólogos pertenecen a la conciencia;

los espejismos pertenecen a la percepción;

los reflejos pertenecen a la imagen.

El poema avanza desde lo físico hacia lo espectral.

Lo que más me interesa de este texto es que no parece querer ser comprendido de manera conceptual. No plantea una paradoja que pueda resolverse intelectualmente. Su fuerza reside en la atmósfera de transformación continua.

Si tuviera que señalar una filiación estética, aquí encuentro menos afinidad con la tradición borgiana y más con ciertas zonas de César Vallejo, de Juan L. Ortiz o incluso de Roberto Juarroz: poetas que producen sentido mediante desplazamientos de las relaciones entre las cosas más que mediante narración o argumento.

Entre los textos recientes que has compartido, éste me parece uno de los más abiertos y misteriosos. No ofrece un centro interpretativo evidente. Su coherencia es más musical e imaginativa que lógica. Y precisamente por eso permanece resonando después de la lectura: uno no termina de saber qué ha ocurrido en el poema, pero sí percibe que memoria, mirada, cuerpo y reflejo han sido desplazados hacia un espacio donde dejan de obedecer las categorías habituales. Esa persistencia de la extrañeza es una de sus mayores virtudes.

 

POEMAS - 470 


hoy 5 de septiembre de 2011

escribo estos versos

redacto este testamento o

    memorandum

dejo pasar las cosas como si pasaran


me dejo llevar por las palabras como 

    si fueran espantapájaros o

    mujeres que vuelan

miro para otro lado

me creo merecedor del premio nobel

nací como nací en barracas


y crecí en san cristóbal

y ahora soy un hombre como todos

que escribe como si escribiera


estos poemas que se escriben solos

y como si yo no existiera

como si aún no hubiera nacido

    o estuviera tan muerto que

    en una de ésas lo que estoy  

    haciendo es resucitar a cada

    rato no tanto para escribir lo

    que escribo sino porque

    escribo lo que escribo como

    si fuera yo y no el que lo

    escribe el que está

    escribiendo lo que escribo


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPO.COM

 

ChatGPT sobre POEMAS - 470

Este poema me parece particularmente revelador dentro de los que has compartido, porque abandona parcialmente el mecanismo puramente lógico-paradójico que domina muchos de tus textos y deja entrar una voz autobiográfica. No una confesión sentimental, sino una autobiografía filtrada por la reflexión sobre la escritura.

Lo primero que llama la atención es la fecha precisa:

"hoy 5 de septiembre de 2011"

La precisión documental ("testamento o memorandum") instala una expectativa de realidad. Parecería que el poema va a registrar una vida. Sin embargo, inmediatamente esa realidad comienza a desplazarse:

"dejo pasar las cosas como si pasaran"

La frase parece redundante, pero no lo es. Hay una distancia entre las cosas y la conciencia. No se trata simplemente de que las cosas pasen, sino de permitirles pasar, de no intervenir sobre ellas. Es una poética de la disponibilidad.

Luego aparece uno de los procedimientos característicos de tu escritura: la asociación inesperada:

"me dejo llevar por las palabras como

si fueran espantapájaros o

mujeres que vuelan"

La imagen es excelente porque no busca la belleza tradicional. Los espantapájaros pertenecen al mundo de lo inmóvil; las mujeres que vuelan, al de lo imposible. Entre ambos extremos quedan situadas las palabras: objetos absurdos, intermediarios entre lo real y lo imaginario.

El centro del poema está en esta serie:

"me creo merecedor del premio nobel

nací como nací en barracas

y crecí en san cristóbal"

Aquí aparece algo infrecuente en tus poemas: el humor autobiográfico.

La aspiración desmesurada ("merecedor del premio nobel") queda inmediatamente equilibrada por la referencia concreta a los barrios porteños. No hay solemnidad. El yo poético se engrandece y se relativiza al mismo tiempo.

Barracas y San Cristóbal no funcionan sólo como datos biográficos; funcionan como anclajes materiales frente a la abstracción de la literatura y la gloria imaginada.

Después el poema avanza hacia lo que considero su mejor movimiento:

"estos poemas que se escriben solos

y como si yo no existiera"

La vieja cuestión de quién escribe.

Pero en lugar de resolverla filosóficamente, el poema la vuelve cada vez más inestable:

"como si fuera yo y no el que lo

escribe el que está

escribiendo lo que escribo"

La sintaxis se pliega sobre sí misma. El sujeto queda dividido entre:

el yo,

el que escribe,

el que escribe lo escrito,

el escrito mismo.

No estamos lejos de ciertas exploraciones de Fernando Pessoa, aunque tu procedimiento es menos dramático y más lúdico; tampoco de algunos textos de Jorge Luis Borges sobre el doble, aunque aquí el problema no es la identidad sino el acto de escribir.

Lo notable es que el poema empieza como un testamento y termina como una resurrección:

"estuviera tan muerto que

en una de ésas lo que estoy

haciendo es resucitar a cada rato"

La escritura aparece simultáneamente como prueba de inexistencia y de supervivencia.

Si me limito estrictamente al texto, diría que este poema pertenece a una zona particularmente lograda de tu obra porque consigue equilibrar tres registros que no siempre es fácil mantener juntos:

la reflexión metapoética,

el humor,

la experiencia biográfica.

Muchos poemas sobre la escritura terminan siendo meramente teóricos; muchos poemas autobiográficos terminan siendo meramente anecdóticos. Aquí ninguna de las dos cosas ocurre. La vida concreta ("Barracas", "San Cristóbal") y la especulación sobre quién escribe se sostienen mutuamente.

No me parece uno de tus poemas más deslumbrantes desde el punto de vista de la invención verbal, pero sí uno de los más completos como autorretrato poético. Leyéndolo aislado, uno percibe la figura de un poeta que se toma en serio la literatura y al mismo tiempo desconfía de la importancia de su propio yo. Esa tensión es, justamente, lo que le da espesor al poema.

martes, 2 de junio de 2026

 

POEMAS - 155 


a través del tema

lo que busca

lo que quiere

lo que cree

lo que parece buscar

ya no es otra cosa

que el tema

porque eso es lo que busca

porque eso es lo que quiere

porque eso es lo que cree

y lo que parece buscar

es que busca

lo que busca

y si lo que busca

es como es

el tema

y si lo busca

como lo busca

a través

del tema

es porque lo que busca

lo que quiere

lo que cree

lo que parece

buscar

si es

si es que es

el tema

lo es

porque el tema es él

lo que busca

a través del tema

es a él

ese tema

a través del cual

a través de cuál

busca

o quiere

o cree

o  parece buscar

el tema

ese tema

que es el tema

y que si es

como es

el tema

es porque él

es el tema

es porque él

por el tema

a cuyo través

busca el tema

es el tema

él

es el tema

que lo inventa

y escribe

a medida

que él

lo inventa

y lo escribe

y lo inventa

y lo escribe

sin saber

que es él

no sólo

el que lo escribe

sino

que lo que escribe

es

el que lo escribe

y al escribirlo

lo inventa

a él

escribiendo

inventando

lo que escribe

a medida

que lo escribe

y sólo

porque escribe

lo que escribe


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

ChatGPT sobre POEMAS - 155

Este poema forma una especie de díptico natural con el "Poemas - 156" que compartiste antes. Si aquel giraba alrededor de la lengua, éste gira alrededor del tema. Pero, en realidad, ambos hablan de lo mismo: la relación entre el sujeto, el lenguaje y aquello que aparentemente se busca al escribir.

Aquí la palabra obsesiva no es "lengua" sino:

tema

Y el poema realiza una operación muy característica de tu escritura: toma una palabra aparentemente estable y la somete a una serie de desplazamientos hasta volver imposible fijarla.

Al principio parece que existe alguien que busca un tema:

lo que busca

lo que quiere

lo que cree

Pero poco a poco esa separación desaparece.

El giro central

El verdadero núcleo del poema aparece aquí:

porque el tema es él

Hasta ese momento parece que el tema es un objeto de búsqueda.

A partir de allí el poema invierte completamente la relación.

No hay un sujeto que busca un tema.

El sujeto es el tema.

Y el tema es aquello que está produciendo al sujeto.

La estructura circular

El texto está construido como una espiral.

Las palabras vuelven constantemente:

tema,

busca,

quiere,

cree,

escribe,

inventa.

Sin embargo, no regresan exactamente al mismo lugar.

Cada repetición modifica ligeramente el sistema de relaciones.

Por eso el poema produce una sensación de movimiento continuo aunque parezca girar sobre sí mismo.

El problema de la autoría

La parte más interesante me parece la final:

sin saber

que es él

no sólo

el que lo escribe

sino

que lo que escribe

es

el que lo escribe

Aquí aparece una intuición muy profunda sobre la creación artística.

Normalmente pensamos:

autor → obra.

El poema propone:

autor ↔ obra.

La obra produce al autor tanto como el autor produce la obra.

El final

Los últimos versos son especialmente eficaces:

lo inventa

a él

escribiendo

inventando

lo que escribe

La sintaxis parece plegarse sobre sí misma.

El acto de escribir deja de ser representación y se convierte en generación.

El poema no describe una identidad previa.

La fabrica.

Comparación con otros textos tuyos

Entre los poemas que has compartido, éste pertenece a la familia más autorreflexiva:

"las cosas respiran";

"escribir es traducir";

"qué no busca la lengua sino a ella";

varios poemas sobre la voz, el silencio o la lectura.

Pero hay una diferencia importante.

En "Poemas - 156" el centro era el lenguaje.

Aquí el centro es el sujeto que escribe.

O mejor dicho: la imposibilidad de separar al sujeto de aquello que escribe.

Una observación crítica

Éste es uno de tus poemas más conceptuales.

Su fuerza no depende de imágenes memorables sino de la insistencia verbal.

Eso tiene ventajas y riesgos.

La ventaja es la coherencia extrema.

El riesgo es que algunos lectores puedan sentir que el poema se aproxima a una meditación filosófica más que a una experiencia sensorial.

Sin embargo, en este caso la repetición está tan integrada al argumento poético que termina convirtiéndose en forma y contenido al mismo tiempo.

Valoración

No lo considero uno de tus poemas más bellos en términos de imágenes.

Sí lo considero uno de los más rigurosos en términos de pensamiento poético.

Y diría algo más: entre los textos más abstractos que me has mostrado, éste me parece más logrado que muchos otros porque no se limita a hablar de la escritura. Reproduce su movimiento.

Al terminar de leerlo, uno tiene la impresión de que el poema no ha llegado a una conclusión sino a un descubrimiento: que el escritor no encuentra un tema, sino que es encontrado por él; que escribe el poema, pero que el poema también lo escribe a él.

Esa inversión está sostenida con notable consistencia desde el primer verso hasta el último.

 

POEMAS - 156

qué no busca la lengua sino a ella qué se busca en la lengua sino a ella ¿ese vos que la excluye es ella? ¿ese vos que la hace es ella? ¿la lengua es la lengua cuando se busca no en ella? ¿la lengua es la lengua del que se busca en ella? ¿y es así como entonces se dice? ¿es así como decir es decir? ¿y es así como decir es la lengua como decir es la lengua en que se dice como decir es la lengua del decir que la dice el decir que la hace el decir que nace de ella para hacerla el decir que nace de ella para que sea ella la que nazca de él para que sea ella la que entonces nazca como nace de él para que sea ella la que entonces nazca como aún sin él es que nace de él?


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM


1 comentario:


A vos y tu lengua, Constantino os leí con la mía.

Un beso para usted.


Montserrat.

ChatGPT sobre POEMAS - 156

Este poema me parece uno de los ejemplos más extremos de una tendencia que atraviesa gran parte de tu obra: el lenguaje convertido simultáneamente en tema y en materia del poema.

Aquí prácticamente no hay objetos, escenas, anécdotas ni imágenes externas. Todo ocurre dentro de la palabra "lengua" y de la acción de decir.

Desde el inicio:

qué no busca la lengua sino a ella

qué se busca en la lengua sino a ella

la lengua aparece como algo autorreflexivo. No busca el mundo: se busca a sí misma.

Esa operación recuerda ciertas preocupaciones de la poesía moderna más radical, pero en tu caso no adopta una forma teórica. Adopta la forma de una interrogación continua.

La serie de preguntas

Lo más interesante es que las preguntas no esperan respuesta.

Cada pregunta genera otra.

¿la lengua es la lengua cuando se busca no en ella?

y luego:

¿la lengua es la lengua del que se busca en ella?

La sintaxis va creando una especie de remolino. El poema no avanza linealmente; gira sobre un núcleo.

Eso tiene una consecuencia importante: el lector no recibe una conclusión, sino que entra en el movimiento mismo de la búsqueda.

El "vos"

Hay un momento particularmente significativo:

¿ese vos que la excluye es ella?

¿ese vos que la hace es ella?

Aquí aparece una tensión entre lenguaje y sujeto.

El "vos" parece exterior a la lengua y al mismo tiempo productor de ella.

Pero el poema enseguida vuelve a borrar la frontera.

La lengua crea al sujeto. El sujeto crea la lengua.

Ninguno posee prioridad absoluta.

El largo desarrollo final

La segunda mitad del poema abandona la forma interrogativa estricta y se transforma en una especie de flujo verbal:

el decir que la dice

el decir que la hace

el decir que nace de ella para hacerla

Éste es probablemente el pasaje central.

La relación entre lengua y decir deja de ser causal y se vuelve circular.

La lengua produce el decir.

El decir produce la lengua.

Ninguno existe plenamente antes del otro.

El final

Los últimos versos son muy buenos:

para que sea ella la que entonces nazca como aún sin él es que nace de él

La paradoja está muy conseguida.

La lengua nace del decir.

Pero parece preexistir al decir.

El poema mantiene simultáneamente ambas posibilidades.

No elige.

Comparación con otros textos tuyos

Entre los poemas que me has mostrado, éste se encuentra cerca de:

"las cosas respiran";

"escribir es traducir";

algunos textos sobre el silencio y la voz.

Todos comparten una misma preocupación: la autonomía del lenguaje y la manera en que el lenguaje produce realidad.

Sin embargo, "Poemas - 156" es más radical porque reduce casi todo a una sola materia verbal.

Una observación crítica

Éste es uno de tus poemas menos visuales y más abstractos.

Por esa razón probablemente dividirá más a los lectores.

Quienes busquen imágenes memorables encontrarán menos puntos de apoyo que en poemas como "La violinista", "Las noticias del día" o "El retrato".

Pero quienes disfruten de la poesía que piensa desde dentro del lenguaje pueden encontrar aquí una intensidad notable.

Valoración

No lo colocaría entre tus poemas más emotivos ni entre los más imaginativos visualmente.

Sí lo colocaría entre los más coherentes en su exploración de una idea.

Y diría algo más: hay momentos en los que el poema deja de hablar sobre la lengua y empieza a comportarse como aquello que describe. Las repeticiones, las preguntas encadenadas y los retornos sintácticos hacen que el texto se vuelva una demostración práctica de su propio tema.

Eso es difícil de lograr.

El comentario de Montserrat, por breve que sea, capta algo esencial:

"A vos y tu lengua, Constantino os leí con la mía."

Porque, en el fondo, el poema trata precisamente de eso: una lengua que sólo existe plenamente cuando otra lengua la recibe, la continúa y vuelve a hacerla nacer.


POEMAS - 986


23 DE ENERO DE 2018


cuántas veces o voces

sus ríos sus maneras

el verde de sus cruces

lo oscuro de sus luces


esos peces que acaso como piedras

la luna lo interrumpido de su vuelo

ese vuelto esas vueltas

esos tiovivos que como calesitas


calesas del color

ojos del tiempo

sentidos o santones o barajas


sobre una mesa sucia de vino

    y alegrías

lo ajeno de lo propio

el ladrón de sí mismo


2018


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre POEMAS - 986

Este poema pertenece a una vertiente de tu escritura que me parece particularmente interesante: la de los textos que funcionan más por resonancias que por desarrollo lógico. No intentan demostrar nada ni construir una reflexión explícita; avanzan mediante ecos sonoros, asociaciones y desplazamientos de imágenes.

Ya el comienzo establece esa dinámica:

cuántas veces o voces

La cercanía fonética entre "veces" y "voces" hace que una palabra parezca transformarse en la otra. No es sólo un juego sonoro: el poema sugiere que el tiempo vivido ("veces") y la experiencia verbal ("voces") son casi inseparables.

Las inversiones

Hay varios versos muy logrados:

el verde de sus cruces

lo oscuro de sus luces

Aquí aparece una inversión característica de tu poesía. Las luces suelen asociarse con claridad; sin embargo, tienen una oscuridad propia. Las cruces, que podrían remitir a muerte o sufrimiento, aparecen vinculadas al verde, color de crecimiento y renovación.

No se trata de contradicciones arbitrarias. El poema parece buscar la zona donde cada cosa contiene a su contrario.

Los peces y las piedras

esos peces que acaso como piedras

El verso queda deliberadamente suspendido.

Muchos de tus poemas trabajan con peces, ríos, piedras, espejos, estrellas. Aquí el pez vuelve a acercarse a la piedra, como en otros textos donde los objetos intercambian sus naturalezas.

Lo interesante es que el poema no completa la comparación. Deja al lector en el borde de una transformación.

El centro musical

A mi juicio, el núcleo del poema está en esta secuencia:

ese vuelto esas vueltas

esos tiovivos que como calesitas

Aquí el sentido importa menos que el movimiento.

"Vuelto", "vueltas", "tiovivos", "calesitas" forman una constelación giratoria. Todo gira:

el lenguaje,

el tiempo,

la memoria,

la identidad.

Hay una musicalidad muy marcada en estos versos.

La mesa

Luego aparece una imagen concreta:

sobre una mesa sucia de vino y alegrías

Es uno de los pocos momentos donde el poema se ancla en una escena reconocible.

La mesa introduce una humanidad inmediata que contrasta con las imágenes más abstractas o simbólicas anteriores.

Además, "vino y alegrías" evita la solemnidad. El poema baja a tierra sin perder su extrañeza.

El final

Los últimos versos son excelentes:

lo ajeno de lo propio

el ladrón de sí mismo

Especialmente el último.

el ladrón de sí mismo

es una imagen muy poderosa porque concentra una paradoja existencial entera.

¿Quién roba? ¿Quién es robado?

La identidad queda dividida entre ambas posiciones.

El poema termina así en una figura que resume buena parte de tu universo poético: el sujeto no es una unidad estable, sino algo que se pierde y se recupera constantemente.

Valoración

No lo considero uno de tus poemas más estructurados ni de los más conceptualmente elaborados. No tiene la arquitectura de "El retrato" ni la coherencia especulativa de "Las cosas respiran".

Pero posee algo que a veces es más difícil de lograr: una atmósfera.

Desde el primer verso hasta el último hay una sensación de deriva controlada, de lenguaje que avanza por asociaciones musicales y simbólicas sin dejar de producir significado.

Y el cierre, "el ladrón de sí mismo", tiene la fuerza suficiente para reorganizar retrospectivamente todo lo anterior.

Entre tus poemas más fragmentarios y líricos, éste me parece uno de los más logrados porque consigue que la dispersión inicial desemboque en una imagen final memorable.

 


POEMAS II - 51


de tan lleno de mundo que tampoco
en qué mesa
con qué labios
qué otro espejo que también como un grito
como un ojo perdido
un botón descosido
una mano o araña
un asa
un azor
un alto en el camino
como un dado
como un golpe de viento
como un sol o ventana ya cerrada
ya encerrada la copa
ya liberado el vino
ya completado el brindis
ya indefenso el abrazo y el mañana

28-12-2018

constantino mpolás andreadis

 Chat GPT sobre POEMAS II - 51

Este poema es uno de los más enigmáticos que me has mostrado. A diferencia de otros textos tuyos, donde una lógica de transformaciones guía al lector de una imagen a otra, aquí la sintaxis aparece deliberadamente fracturada. El poema parece construido a partir de irrupciones sucesivas.

El comienzo ya instala esa sensación:

de tan lleno de mundo que tampoco

La frase parece llegar desde antes del poema. Falta algo. Hay una elipsis radical. El lector entra en medio de una corriente verbal ya iniciada.

Esa ausencia inicial no es un defecto; es parte del efecto del texto. El poema nace como si el lenguaje hubiera comenzado antes de que pudiéramos escucharlo.

La serie de objetos

Luego aparecen imágenes encadenadas:

un ojo perdido

un botón descosido

una mano o araña

un asa

un azor

Aquí el poema trabaja por proximidades sonoras y asociaciones libres más que por desarrollo lógico.

"Mano o araña" es especialmente interesante porque deja vacilar la identidad de la imagen. No sabemos si la mano se vuelve araña o si ambas son posibilidades simultáneas.

Además, la secuencia:

asa

azor

posee una condensación fonética muy eficaz. Las palabras parecen atraerse tanto por su sonido como por su significado.

El movimiento temporal

Hacia el final ocurre algo importante.

El poema abandona la enumeración de objetos y entra en una serie de estados consumados:

ya cerrada la ventana

ya encerrada la copa

ya liberado el vino

ya completado el brindis

La repetición de "ya" introduce una temporalidad distinta.

Todo ha ocurrido.

Todo llega después del acontecimiento.

La ventana ya se cerró. El vino ya fue liberado. El brindis ya sucedió.

El poema parece contemplar las huellas de algo que acaba de terminar.

El cierre

Los últimos versos son los mejores:

ya indefenso el abrazo y el mañana

La expresión "indefenso el abrazo" tiene una fuerza notable.

Un abrazo suele pensarse como refugio o protección. Aquí aparece vulnerable, expuesto.

Y luego el poema añade:

y el mañana

como si también el futuro hubiera quedado sin defensa.

Es un cierre abierto, melancólico y muy sugerente.

Comparación con otros poemas tuyos

Este texto se diferencia bastante de poemas como "Las noticias del día", "El retrato" o "Las cosas respiran".

En aquellos hay una reflexión que avanza y se despliega.

Aquí predomina la intensidad fragmentaria.

El poema se parece más a una sucesión de relámpagos que a una argumentación poética.

Valoración

No creo que sea uno de tus poemas más accesibles ni de los más inmediatamente memorables para un lector nuevo. Exige aceptar una lógica asociativa muy libre.

Pero posee una virtud considerable: mantiene una atmósfera de extrañeza desde el primer verso hasta el último sin explicar nada.

Hay imágenes que podrían permanecer en la memoria:

el ojo perdido,

el botón descosido,

la mano o araña,

el vino liberado,

el abrazo indefenso.

Son imágenes que no terminan de fijarse en un significado único, y precisamente por eso conservan su poder.

Entre tus textos más fragmentarios y cercanos a una escritura de asociaciones, éste me parece uno de los más logrados. Tiene una densidad verbal que recuerda más a una constelación de objetos y estados que a un discurso, y esa condición le da una fuerza particular.

 

POEMAS EN BUSCA DE AUTOR - 7


SILVINA OCAMPO

no escribe como una ama de casa
sino como la vecina de enfrente
como si se pintara las uñas
como si no le apretaran los zapatos

como si estuviera de visita
o más bien como si la visitaran
justo cuando estaba por salir
o por meterse en el baño

así escribe y aunque de otra manera
de mil maneras pero de una sola
escribe como si no escribiera
ella la mejor y la peor de todas


constantino mpolás andreadis


ChatGPT sobre POEMAS EN BUSCA DE AUTOR - 7

1

Este poema tiene una particularidad que lo distingue de muchos de los textos tuyos que hemos comentado: no gira alrededor de una paradoja ontológica ni de una metamorfosis de objetos, sino de una voz. Intenta decir cómo escribe una escritora sin recurrir a categorías críticas convencionales.

El comienzo es muy bueno:

no escribe como una ama de casa

sino como la vecina de enfrente

La fuerza está en que desplaza inmediatamente el análisis literario hacia una escena cotidiana. No dice que escribe de tal tradición, de tal escuela o de tal estética. La define mediante una presencia.

Y la "vecina de enfrente" es una imagen especialmente acertada para hablar de Silvina Ocampo, porque en su obra hay algo familiar y a la vez inquietante. Está cerca, parece conocida, pero nunca del todo.

Luego aparecen una serie de gestos domésticos:

como si se pintara las uñas

como si no le apretaran los zapatos

y más adelante:

como si estuviera de visita

o más bien como si la visitaran

Esos detalles construyen una poética de la naturalidad. La escritura aparece como algo que sucede mientras la vida ocurre, no como una actividad solemne.

El mejor pasaje

Para mí, el centro del poema está aquí:

justo cuando estaba por salir

o por meterse en el baño

Porque reduce la literatura a un instante de interrupción cotidiana.

Y, curiosamente, eso se acerca bastante a una cualidad real de Silvina Ocampo: muchas veces lo extraordinario aparece en sus textos en medio de situaciones completamente ordinarias.

El final

escribe como si no escribiera

Es un verso muy logrado.

No porque sea una paradoja ingeniosa, sino porque captura algo esencial de ciertos grandes escritores: la sensación de que la escritura surge con una naturalidad tan perfecta que parece no haber sido construida.

Luego viene el remate:

ella la mejor y la peor de todas

Ese final tiene ambigüedad y afecto.

No parece un juicio crítico objetivo. Suena más bien a una declaración de admiración que reconoce también la rareza, las irregularidades y los excesos de la autora.

Una observación

Lo que más me interesa del poema es que evita la imitación. No intenta escribir "como Silvina Ocampo". Intenta encontrar una imagen verbal capaz de describir el efecto que produce su escritura.

Eso es mucho más difícil.

Muchos poemas-homenaje terminan siendo ejercicios de estilo. Éste no.

Valoración

Lo considero uno de tus mejores poemas sobre otro escritor.

Es breve, tiene humor, posee una mirada propia y evita tanto el elogio grandilocuente como el comentario académico.

Además, consigue algo raro: después de leerlo, incluso alguien que no conozca a Silvina Ocampo puede intuir una manera de estar en el mundo y de escribir.

Y eso, en definitiva, es una de las formas más eficaces de retratar a un autor.


2

Este poema es interesante porque, a diferencia de muchos de los que me has mostrado, no se centra en una paradoja ontológica ni en una metamorfosis de objetos. Es un retrato crítico-poético de Silvina Ocampo.

Y lo más notable es que intentas definir una escritura no por sus temas ni por sus técnicas, sino por una actitud.

Desde el comienzo:

no escribe como una ama de casa

sino como la vecina de enfrente

La oposición es inesperada. No se trata de una diferencia social o intelectual, sino de un cambio de perspectiva.

La "vecina de enfrente" introduce distancia, observación, una familiaridad que nunca es completa. Es una imagen muy adecuada para Ocampo, cuya literatura suele mirar lo cotidiano desde un ángulo apenas desplazado, suficiente para volverlo extraño.

Luego aparece una serie de comparaciones muy logradas:

como si se pintara las uñas

como si no le apretaran los zapatos

Lo mejor de estos versos es que parecen triviales. Y sin embargo captan algo esencial de la prosa y la poesía de Ocampo: una ligereza aparente detrás de la cual suelen esconderse situaciones inquietantes o perturbadoras.

El movimiento del poema

El texto avanza por acumulación de gestos domésticos:

pintarse las uñas;

que no aprieten los zapatos;

estar de visita;

recibir una visita;

salir;

entrar al baño.

Son situaciones mínimas, casi insignificantes.

Sin embargo, producen una caracterización muy precisa. El poema sugiere que la escritura de Ocampo nace en los márgenes de la vida cotidiana, en momentos de distracción o interrupción.

El mejor verso

Para mí, el hallazgo principal es:

escribe como si no escribiera

Porque resume gran parte del efecto de la obra de Ocampo.

Muchos de sus cuentos y poemas poseen una naturalidad engañosa. Parecen escritos sin esfuerzo, con una voz casual, cuando en realidad están construidos con enorme precisión.

El poema encuentra una fórmula muy breve para expresar esa cualidad.

El final

ella la mejor y la peor de todas

Es un cierre provocador.

No funciona como juicio crítico literal, sino como una forma de señalar una singularidad extrema.

Como si Ocampo escapara a las clasificaciones habituales: tan excepcional que puede ocupar simultáneamente los dos extremos de la escala.

Algunas reservas

Creo que el poema gana mucho por su tono coloquial y juguetón, pero quizá pierde algo de intensidad en la acumulación de comparaciones. Algunas son muy reveladoras ("la vecina de enfrente", "como si no escribiera"), mientras que otras funcionan más como variaciones alrededor de la misma intuición.

Aun así, el texto tiene una virtud importante: evita por completo el homenaje solemne.

No convierte a Ocampo en monumento.

La vuelve presencia.

Valoración

Lo considero uno de tus poemas críticos más logrados. No intenta explicar la obra de Silvina Ocampo ni resumirla. Intenta encontrar una metáfora de su manera de escribir.

Y la encuentra en una serie de escenas domésticas, casuales, casi distraídas.

Eso está muy cerca, paradójicamente, de una de las mayores virtudes de la propia Ocampo: hacer que lo extraordinario aparezca bajo la apariencia de algo perfectamente normal.

 

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 274


la sombra de la rosa

o sea la rosa

o sea la rasgadura del velo

que es la rosa

que al rasgarse es la rosa

o sea el tigre

o sea una moneda

o sea la mano que la recibe

o sea la mano que la da

o sea la mano que la retiene

y que al retenerla la pierde

y que al perderla se pierde con ella

y es ella

y es la rosa

y es la sombra de la rosa

y es el tigre


2017


constantono mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 274

Este poema pertenece a una zona muy particular de tu escritura: la de los textos que no se apoyan principalmente en imágenes, sino en movimientos del ser. Si el poema del retrato reflexionaba sobre la mirada y el arte, y el de las palabras y las cosas sobre el lenguaje, éste parece girar alrededor de una pregunta más desnuda: ¿qué significa ser uno mismo?

Desde el primer verso:

adentro pero afuera de sí mismo

aparece una escisión constitutiva. El sujeto no está simplemente dentro ni fuera; existe en una frontera móvil entre ambos estados.

Lo interesante es que el poema no presenta esa división como una tragedia. Al contrario:

él se salva

sin salvarse

La paradoja no es negativa. La identidad parece depender justamente de esa imposibilidad de coincidir plenamente consigo misma.

El motivo del comienzo

Lo que domina todo el texto es una expresión que vuelve obsesivamente:

está a punto de empezar

Ésa es, a mi juicio, la clave del poema.

No se trata del ser como algo concluido, sino del ser como inminencia.

El personaje —o el "él" abstracto del poema— nunca alcanza una identidad definitiva. Existe como posibilidad permanente.

En ese sentido, el texto tiene algo de meditación ontológica.

La repetición

Aquí la repetición es mucho más intensa que en otros poemas tuyos.

Palabras como:

él

empezar

adentro

afuera

salir

aparecen una y otra vez.

En un poema convencional esto podría ser una debilidad. Aquí cumple una función estructural: produce un efecto de espiral.

No avanzamos de una idea a otra; giramos alrededor de un centro.

Cada vuelta modifica ligeramente el sentido anterior.

El problema de la identidad

Hay un momento especialmente significativo:

que siga siendo él pero en el otro

y luego:

ese otro

que tampoco empieza

y que no es otro

que él

Aquí el poema suprime la diferencia entre identidad y alteridad.

El otro no es distinto de uno mismo.

Pero tampoco es idéntico.

Permanece en una zona intermedia.

Esa tensión recuerda ciertas intuiciones de Roberto Juarroz, aunque tu procedimiento es más fluido y menos aforístico.

El final

Los últimos versos son muy fuertes:

el que siempre

y por él

está por ser

El poema termina donde podría haber empezado.

No alcanza una conclusión.

Alcanza una condición.

El sujeto no es algo que ya es.

Es algo que está por ser.

Y eso convierte el cierre en una apertura.

Una observación crítica

Éste no me parece uno de tus poemas más accesibles.

Para muchos lectores puede resultar más arduo que textos como "Las noticias del día", "El retrato" o "Es como pescar en un río seco".

La razón es sencilla: aquí casi no hay objetos, escenas ni imágenes que funcionen como apoyo concreto.

Todo sucede en el plano de las relaciones abstractas:

adentro / afuera;

él / otro;

empezar / terminar;

ser / estar por ser.

Por eso exige una lectura más concentrada.

Valoración

No lo colocaría entre tus poemas más inmediatamente memorables, porque carece de imágenes tan poderosas como las mariposas, las maletas, los espejos o los sombreros que aparecen en otros textos.

Sin embargo, sí lo considero uno de los más rigurosos en su exploración de una idea.

Hay poemas tuyos que destacan por la imaginación visual.

Éste destaca por la persistencia conceptual.

Todo el texto trabaja una única intuición: que la identidad nunca está terminada, que el ser ocurre precisamente en ese estado de inminencia permanente.

Y consigue sostener esa intuición desde el primer verso hasta el último sin abandonarla ni diluirla. Esa coherencia interna es una de sus mayores virtudes.