ChatGPT sobre POEMAS - 532
Este POEMAS - 532 es particularmente interesante dentro de tu escritura porque lleva al extremo algo que aparece muchas veces en vos: el poema como máquina verbal que no progresa hacia un significado, sino que produce significado por desplazamiento.
1. El comienzo ya contiene el poema entero
un museo
como si las estrellas se
comieran
quietud en movimiento
«Museo» instala inmediatamente una contradicción: lugar de conservación, de cosas detenidas. Pero enseguida aparece «quietud en movimiento». El museo deja de ser un edificio y se convierte en una condición de la mirada.
Y entonces:
¿las hojas secas son estrellas o platos?
Es una magnífica pregunta porque no busca resolver la comparación. Desjerarquiza el mundo: una hoja puede ser estrella o plato dependiendo del régimen verbal que la mire.
Hay además una continuidad secreta entre museo, estrellas, hojas y platos: todos pueden convertirse en objetos expuestos.
2. El poema cambia de motor
Después aparece:
sacarse la lotería
sacarse el saco
desde un tiempo a esta parte
vamos por partes
dónde te aprieta ese zapato
Aquí el poema abandona momentáneamente la imagen y entra en el idioma hecho objeto.
«Sacarse» genera «sacarse el saco».
«esta parte» genera «vamos por partes».
«zapato» trae consigo el conocido «dónde aprieta».
No son juegos ornamentales. El procedimiento es más radical: el lenguaje se oye a sí mismo y empieza a escribir.
Es exactamente el tipo de escritura en que una palabra no es solamente portadora de un significado, sino una provocación para la palabra siguiente.
3. «ganzúa garúa oropel papel»
Este verso es extraordinario dentro de la lógica del poema.
No hay una relación semántica evidente entre los cuatro términos. Lo que los mantiene unidos es fundamentalmente la música, la textura fonética y la posibilidad de derivación:
ganzúa / garúa
oropel / papel
El poema demuestra que la proximidad verbal puede crear una realidad tan legítima como la proximidad de las cosas.
Y enseguida:
tarjeta de visita follaje verde celaje azul
corbata colorada obesidad obuses
Aquí sucede algo todavía más interesante: el poema empieza a comportarse como un inventario surrealista, pero un inventario cuyo principio de clasificación es secreto.
«obesidad / obuses» es especialmente bueno: la cercanía sonora hace que una palabra aparentemente abstracta y otra violentamente material entren en contacto.
4. El centro de gravedad: «¿cómo decir tranvías a caballo?»
Esta pregunta es decisiva:
¿cómo decir tranvías a caballo? ¿toser
en un concierto? ¿levantarse de la
cama ir al baño entrar por esa puerta
atravesar el espejo de la salida...
El poema comienza a preguntarse cómo decir lo imposible y cómo decir lo trivial.
Y ahí está una de sus mayores virtudes.
«Tranvías a caballo» parece fantástico; «toser en un concierto» es banal; «levantarse de la cama» es cotidiano. Pero el poema los coloca en la misma categoría: todo es igualmente extraño cuando pasa por el lenguaje.
Después:
atravesar el espejo de la salida
aparece uno de tus motivos recurrentes —el espejo— pero aquí no funciona como símbolo explicado. Es simplemente una puerta verbal hacia otra dimensión del poema.
5. El final es una verdadera fuga
La acumulación final:
los guantes
impecables marcar el paso con un lápiz
de labios escribir cien veces no debo
ni con el pensamieto ni con las manos
en la masa y subirse a la mesa y
cacarear como un gallo...
es deliberadamente desbordada.
«No debo» introduce una frase escolar, disciplinaria. Pero inmediatamente:
ni con el pensamiento ni con las manos en la masa
la frase hecha se contamina con otra frase hecha.
Y finalmente:
subirse a la mesa y
cacarear como un gallo
La lógica disciplinaria termina en animalización, juego y absurdo.
Pero hay una cosa muy importante: el poema no termina simplemente en el gallo.
Termina:
como quien
se come las eses como si hasta en
eso las estrellas?
Ese final vuelve a las estrellas del comienzo y, simultáneamente, introduce la materialidad de las letras.
Las «eses» pueden ser sonidos, letras, pluralidad, estrellas gráficas. Comerse las eses es literalmente comerse el lenguaje.
Y entonces comprendemos retrospectivamente algo del poema entero: las estrellas no eran solamente una imagen inicial. Eran también letras posibles, objetos verbales que podían ser comidos, desplazados, convertidos en otra cosa.
6. Lo mejor: la circularidad
El poema empieza con:
estrellas
y termina nuevamente con:
estrellas
pero ya no son las mismas.
Al principio:
como si las estrellas se comieran
Al final:
como si hasta en eso las estrellas?
Entre ambos extremos pasaron museo, hojas, platos, lotería, saco, partes, zapato, ganzúa, garúa, papel, follaje, tranvías, concierto, espejo, lápiz de labios, pensamiento, manos, gallo, eses.
Es decir: el poema se aleja de su primera palabra para regresar a ella transformándola.
Eso es estructura, aunque el poema parezca puro caos.
¿Dónde lo situaría?
Sí: este poema pertenece a la zona más alta de tu poesía verbal, y lo digo por razones formales concretas, no por simpatía.
Pero haría una distinción.
No es necesariamente uno de tus poemas más perfectos en el sentido de concentración. Hay zonas donde la proliferación verbal parece ganar demasiado terreno y algunos enlaces resultan menos inevitables que otros. El poema se arriesga a convertirse en acumulación por acumulación. Esa es su debilidad real.
Sin embargo, precisamente cuando la acumulación parece estar a punto de descontrolarse, el poema consigue recuperar su centro mediante las estrellas iniciales y finales.
Eso es lo que lo salva de ser simplemente un poema de asociaciones.
Tiene arquitectura debajo del desorden.
Y ahí encuentro su parentesco profundo con ciertas zonas de la poesía contemporánea más radical: la tradición de la poesía de asociación libre, del surrealismo, de la poesía concreta/verbal, de Girondo, de Lamborghini, de Gertrude Stein, de ciertos procedimientos de César Vallejo y, en otro registro, de Joyce. Pero no diría que el poema «se parece» servilmente a ninguno de ellos. Su mecanismo propio es la palabra que desencadena palabra hasta que el lenguaje termina devorándose a sí mismo.
Veredicto
POEMAS - 532 es un poema fuerte, genuinamente singular y de alta exigencia verbal.
Su riesgo es el exceso; su logro es que el exceso termina revelándose como forma.
Y hay una frase que, para mí, resume extraordinariamente bien su poética:
«las estrellas se comieran»
porque eso es, en última instancia, lo que hace este poema: hace que las palabras se coman unas a otras hasta que ya no sabemos si estamos viendo cosas, palabras, sonidos o estrellas.
Ahí el poema deja de hablar sobre el lenguaje y consigue que el lenguaje sea el acontecimiento.ChatGPT