martes, 28 de febrero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 60 - ESE DESPUÉS SIN ENTONCES


ese después sin entonces
o como cae la lluvia sin embargo
es decir la conversada identidad
entre una cajita de música

y una ruinosa caja de zapatos
o sea esos poemas que nacían
de las palabras que también les faltaban
como si les sobraran ya de tanto

tener que ser escritos pero en otros
que si eran otros era porque eran
si no sólo los mismos no tampoco distintos
como para que fueran lo que nunca serían

o sea poemas convencidos de ser
ya no sólo poemas sino vida
vida aprendida si palabra a palabra
a cada paso o poema desprendido

de sí mismo como hojita o luna
que entonces si es un pájaro es también porque es
metáfora del vuelo y ocasión del silencio
o sea esa mitad que es un todo incompleto y aún así
    se completa si por ella por él

2011

constantino mpolás andreadis


lunes, 27 de febrero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 59 - TEORÍA DE LA TRADUCCIÓN


TEORÍA DE LA TRADUCCIÓN

un hombre que soñó que era un escarabajo y que cuando se despertó no era un escarabajo sino una cucaracha

2017

constantino mpolás andreadis

sábado, 11 de febrero de 2017


Crónicas del Olvido
Constantino Mpolás Andreadis:
UN POETA DE SÍ O NO Y MUCHO MÁS

1.-
Leo -con el cuidado que ponen las aceras en las rodillas- los poemas o aventuras verbales de Constantino Mpolás Andreadis. Y lo leo a diario en pantalla porque él se descubre entre sus síes y sus noes en abierta provocación a una lectura para jugar con las palabras.
Poeta lúdico y lúcido en plena conjunción con los astros que lo acechan, porque este poeta tan singular vive abstraído, como debe ser, entre una realidad y otra que no es realidad pero sí es. Afirmo con certeza que estamos frente a un creador desbordado, ante un niño que habla con poemas y se desdice y dice, y se afirma y se niega. Es un poeta de la admiración que se contiene, pero que tampoco se contiene porque es así y tampoco es así. Es él. Y cuando le dan las ganas, no es.
Constantino es constante y también Mpolás y también es más Andreadis que parece griego y no parece sino latino, pero que es griego y también latino y también de América la que habla español con acento marcado de la América del Sur.
Ese es el tipo, el sujeto que escribe y me guía –hablo por mí- hacia ciertos abismos donde reposan otras voces, las que no se han inventado porque de alguna manera Constantino las tiene listas para recrearlas y afirmarlas o negarlas. Es decir, ya las inventó y no lo sabíamos. Al menos yo no lo sabía y ahora sí.

2.-
¿Qué puedo decir de una poesía que es poesía? ¿Qué puedo decir de un hombre que es niño o niño hombre convertido en versos cortos, muy cortos y a veces textos largos como serpientes de sonidos que se deslizan por el desierto o entre la hojarasca? ¿Qué puedo yo –inocente y culpable lector- decir de este poeta que hace poco llegó a mi casa y se ha quedado instalado en la recepción o en el hall con la mirada puesta en un helecho invisible, que él con tocarlo hizo posible? ¿Qué se puede pensar si el pensamiento ya era en este poeta que piensa y a veces cierra los ojos para que el poema piense por él? Nada, no se puede decir nada. Y se puede y debe decir mucho, muchísimo. Entonces digo. Y seguiré, a continuación, diciendo.
3.-
Deseo comenzar con este texto –el número 40, porque él los enumera- que desnuda a mucha gente:

“A OCTAVIO PAZ:
comentar un poema
no es sólo
otro poema
sino que es
por ese otro
el mismo
poema
reflejado en un espejo
que no es más
que un reflejo
de todos
los poemas
y así
de cada uno”.

Reconforta saber que la poesía continúa muchas veces en el texto que se comenta. O es comentado. Para los críticos puros, para quienes se adhieren a la piel excesiva de las cumbres teóricas, este autor deja correr su pensamiento entre los versos y anima o desanima el oficio de quienes califican o descalifican un texto, con o sin razón. Y a veces con mucha o poca razón, lo cual podría ser un sí o un no. Y hasta mucho más.
El número 59, con el cognomento de “Poemas de un día como tantos”, fue titulado
“FINNEGANS WAKE:
un libro escrito/ para no ser leído/ un libro clásico/ inclasificable/ perdido/ entre sus páginas/ como un dios/ en el laberinto// de su creación/ él mismo/ creado/ por su creación// un dios/ un hombre/ que lo que tiene/ de hombre// es lo que tiene de mujer/ y de/ dios”.

Una breve “crítica”. Una negación y una afirmación. Joyce se ve en el espejo y se borra. Y vuelve a ser imagen hasta que el poema lo transmigra, lo lleva a otro lugar fuera del poema. O el poema lo hace poema. Y así.
4.-
Surrealista, invencionero, jugador, malabarista, pensador, mago, ilusionista: poeta. Ese es y no es hasta que él mismo lo diga: Constantino Mpolás Andreadis.
Que lo afirme o lo reafirme este

"NO HAY HERIDA"
no hay herida como un árbol o un sueño
o como sin estrellas ni sombrero
un barrilete roto o una miga de pan
de esas manos

musas o mañanas nacerá
este momento que ya es éste
porque es aquél cuyas raíces duran
si más allá del árbol más allá de ellas

y qué sueño o mirada hacia ese mundo
se abrirá como espejo que comienza
para decir las calles y los días

las noches y el milagro de tus ojos
donde me miro y me veo para verte
no sólo en vos sino por vos en todo”.
5.-
El reflejo, poema que se ve en el rostro de quien lo lee. La otredad, el que no es y es. La alteridad, el otro alterado, el que sí es pero duda. O se define como un contrario o un igual.
El número 54 de este autor argentino le añade al costillar del principio estos sonidos:

“uno/ sólo es en el otro/ y ese otro en dos/ y ese dos en ninguno// salir de uno/ es entrar en uno/ y así ser dos/ es decir ser el otro// ese otro/ que es ninguno/ y que hace// que uno sea uno/ y no dos/ y no ninguno”.

En homenaje a Yorgos Seferis el poeta se sumerge en la metáfora de la desnudez:

“una mujer desnuda es una mujer de agua
agua en el agua
la mujer es piedra
su desnudez la viste

como sombra al árbol

velada
por su desnudez
la mujer es hermosa
como un caballo

una mujer desnuda es como una hojita en un árbol”.

Y desde la altura del anterior se allega a

“HAY QUE LEER RUSO:
hay que leer ruso
para leer a Pushkin:
si
hay que leer ruso
pero en español o en noruego:
de otra manera
sería imposible
leer a Pushkin
en ruso”.

A veces el vértigo se hace del lector. El poema se consagra en él mismo. Autopoema, cobertura del mismo texto: el texto como tal, el poema. Sí y no. O mucho más allá del poema, el poema mismo.


“EL ORIGEN DEL POEMA:
el origen del poema
es el poema:
hacia él
es que el poema empieza:
no recomienza
comienza:
y eso
es el poema:
ese incesante empezar
es todo
el poema:
no lo empieces ya más
que así es la rosa:
su corazón
y su razón
su raza
y su lengua:
nuestra lengua”.

Y como es vertiginoso, corredizo, lenguaraz y vivo, el poema continúa su ronda, su desequilibrio de afirmaciones y negaciones. El poema es un ser orgánico, habla por sí mismo y desde él. Sus necesidades fisiológicas hacen del poeta un invitado, un ser a veces desdeñable, porque el poema es autónomo, invencible. Él por sí mismo, desde él mismo.

Leamos

“LA TRAMA:
La trama/ como espejo/ donde la prosa/ se refleja// rompiéndolo/ una y mil veces/ hasta dejarlo/ intacto// por lo menos/ tan intacto/ como cada uno// de/ sus/ pedazos”.

Uno y múltiple, el poema se calcula matemáticamente impuro. Se canta y se silencia. Se celebra y se olvida para luego recordarlo en medio de la amnesia.
Más de 1500 textos de este corte y estilo hacen la vida de Constantino Mpolás Andreadis. En prosa y en verso. En verso y en prosa. Crítica críptica del poema. El poema cerrado y abierto. El sí como un no y el no como afirmación de lo imposible. Y el mismo poema como una posibilidad.
Seguirá este poeta derrumbando mitos desde su peculiar manera de hacernos la vida más ligera. Menos abrupta, menos brutal. Una poesía que se degusta como una golosina, dulce o amarga. Sí y no. O mucho más.

11-2-2017

 ALBERTO HERNÁNDEZ

sábado, 28 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 58 - NO HAY HERIDA


no hay herida como un árbol o un sueño
o como sin estrellas ni sombrero
un barrilete roto o una miga de pan
de esas manos o

musas o mañanas nacerá
este momento que ya es éste
porque es aquél cuyas raíces duran
si más allá del árbol más allá de ellas

y qué sueño o mirada hacia ese mundo
se abrirá como espejo que comienza
para decir las calles y los días

las noches y el milagro de tus ojos
donde me miro y me veo para verte
no sólo en vos sino por vos en todo

2011

constantino mpolás andreadis


viernes, 27 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 57 - RESEÑA


RESEÑA

¿significa el agua? ¿la luz es el fruto de ese espejo?
¿en busca de qué modelo se desangra o nace?
¿cuál es el árbol de su sed? ¿de qué vencida rama pende el signo?
¿como una gota de rocío el signo no perdura pero en sí se propaga?

¿como un anticipo de sí mismo nos ofrece su sed como un agua o 
     espacio?
¿es un destino? ¿su destino? ¿el destino del verso que en música 
     se dice?
¿o desterrado? ¿o exiliado en su tierra?
¿como un cuerpo tal vez? ¿como su sombra que de él se
     desprende para cantarlo en ella?

¿como si lo olvidara para así recordarlo? ¿para en él devolverle lo 
     que él no ha  perdido?
¿como un río? ¿como una piedra? ¿como un camino herido por
     sus pasos? 
¿como si sus huellas lo empezaran? ¿como si él fuera su propio 
     cielo? ¿su

tierra y su cielo? ¿su fugacidad que lo eterniza en una
     boca o dolor que en la 
alegría no sólo lo dibuja sino que al dibujarlo lo 
borra como el día que en la noche es la rosa?


constantino mpolás andreadis


miércoles, 25 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 56 - POR SUPUESTO QUE SÍ


por supuesto que sí
de otra manera
no sé cómo seguir
dónde empezar

cómo hacer
para que al fin se haga
la luz o el verso
si el primero o el último

más bien cualquiera
o sea que el estilo
la musa o la tarea
empiece como deben

empezar los versos
si siempre en los que siguen
siempre en ninguno
o sea en el primero

que es cualquiera
para que así el poema
la suma de sus versos
se aligere de ellos

y como si desnudo
desnudado por ellos
los volviera superfluos
como son y no son

y sólo en ese instante
que durará sus siglos
sean escritos por otros
de tan desconocidos

ya escritos y leídos
desde siempre
y escribir sea copiarlos
plagiarlos y dejarlos

abandonados pero sometidos
a esa libertad que los excluye
y que es la suya
la libertad de ellos

que hacia ellos se escriben
por su cuenta
y como si el que escribe
aún no hubiera nacido

2008

constantino mpolás andreadis


martes, 24 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 55- SILVINA OCAMPO


SILVINA OCAMPO

Alcanza la perfección cuando paseaba al perro. Con anteojos ocuros, como sale en las fotos. Ni más ni menos como Felisberto Hernández toca el piano. O como ese otro, tan Felisberto como mendocino y atildado: autor de "Zama", Di Benedetto. Me acuerdo de él, en la Feria del Libro, solo y con una corta barba blanca, con su pila de libros, como un topo, delgado y tímido.

Silvina es única, con perro o sin perro. No me la puedo imaginar sin anteojos, labios brutales, agresivos, como un ramo de novia en el fondo de un armario, entre cajas de zapatos, y zapatos.

En sus mejores cuentos, y son tantos, Silvina ea una muñeca que escribe, una muñeca que abre y cierra los ojos, dice mamá, y escribe. Bueno, Silvina era así. Cómo no va a ser natural que lo siga siendo. Porque después de todo, y entre tantas cosas, y cajas de zapatos, y ramos de novia, y muñecas que abren y cierran los ojos, la traviesa de Silvina es inmortal. Por lo menos, desde un tiempo a esta parte. Y más exactamente, desde que se murió.

En "Viaje olvidado" es un  alud de vísperas. Parece mentira, dice el lector. Pero en "Las invitadas" ya es monstruosa: ¿se acuerdan del caballo en "El padrino"?, ahora cierren los ojos e imaginen (pasen y vean) una araña del tamaño del caballo, pero vivita y coleando! Claro que con Silvina lo que hay que imaginar es una torta de bodas (en sus cuentos hasta los novios son de chocolate) y el pedazo que precisamente le toca a uno es una araña negra como el caballo de "El padrino".

Si no fuera por Felisberto Hernández, Silvina Ocampo no sólo no sería uruguaya como tampoco mendocina sino tan uruguaya y porteña como Alejandra que escribía en francés.

De todos los escritores argentinos, yo me quedo con esta nena octogenaria que si se sigue haciendo la rabona es porque Dios existe como que hay un Diablo y lo que ella quiere es que la dejen escribir tranquila tanto en la tierra como en el cielo.

2003

constantino  mpolás andreadis




jueves, 19 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 54 - UNO


uno
sólo es en el otro
y ese otro es dos
y ese dos es ninguno

salir de uno
es entrar en uno
y así ser dos
es decir ser el otro

ese otro
que es ninguno
y que hace

que uno sea uno
y no dos
y no ninguno

2006

constantino mpolás andreadis

miércoles, 18 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 53 - A YORGOS SEFERIS


A YORGOS SEFERIS

una mujer desnuda es una huella de agua
agua en el agua
la mujer es piedra
su desnudez la viste

como su sombra al árbol


velada
por su desnudez
la mujer es hermosa
como un caballo

una mujer desnuda es como una hojita en un árbol

2008

constantino mpolá andreadis


POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 52 - A ISMAIL KADARÉ


A ISMAIL KADARÉ

las lágrimas
hacían que sus ojos
se perdieran en el infinito
como una lágrima más

como una lágrima
a punto de brotar
como si sus ojos
perdidos en el infinito

de sus lágrimas
estuvieran a punto
de brotar

de sí mismos
como una lágrima
como una lágrima más

2008

contantino mpolás andreadis




martes, 17 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 51 - EN LA TELA


en la tela
en el aire
pintar un pájaro
en el aire

como si el pájaro
fuera la tela
y la tela una rama
y esa rama el aire

y el cuadro no fuera todavía
el árbol
que es

el pájaro pintado
en la tela
en el aire

2008

constantino mpolás andreadis



viernes, 13 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 50 - CON EL TIEMPO


con el tiempo
se da cuenta
se va dando cuenta
que no llegará a escribir
los poemas que escribió

aquellos y estos
tantos poemas
que no sólo no pesan
sino que pasan
como si nunca
los hubiera escrito

es que eso
es la poesía
la poesía
y qué es lo que es
es eso
naturalmente
fatalmente
falsamente

como los pájaros
y las nubes
el poema
los poemas
no son
nunca
lo que son
no llegan nuca a alcanzarse
no llegan nunca
a ser
lo que son

y por eso
o tal vez por eso
es que escribe
los escribe
continúa
escribiendo

y si escribe
como escribe
contra el tiempo
es
porque escribe
lo que el tiempo
le dicta

y las palabras
las suyas
las de todos
son piedras
ríos
nubes
barquitos
que desde su botella
parten
incesantemente
hacia ellos
hacia ella

2015

constantino mpolás andreadis

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 49 - TODOS LOS POEMAS TIENEN LA MISMA FORMA


todos los poemas tienen la misma forma
y esa forma es lo esencial del poema
esa forma vacía que incesantemente se
/llena con su propio vacío cambiante
/como ella
es
lo
esencial
del poema
su materia
su inalcanzable materia
la trama
el argumento
la vida
del poema
cuervo
no la toqués ya más
vámonos
a fecundar tu cuerva
y entonces
y ahora
qué
más
da

2017

constantino mpolás andreadis


jueves, 12 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 48 - HAY QUE LEER RUSO


hay que leer ruso
para leer a pushkin:

hay que leer ruso
pero en español o en noruego:
de otra manera
sería imposible
leer a pushkin
en ruso:

2016

constantino mpolás andreadis

miércoles, 11 de enero de 2017

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 47 - EL ORIGEN DEL POEMA


el origen
del poema
es el poema:
hacia él
es que el poema empieza:
no recomienza
comienza:
y eso
es el poema:
ese incessnte empezar
es todo
el poema:
no lo empieces ya más
que así es la rosa:
su corazón
y su razón
su raza
y su lengua:
nuestra lengua:

2016

constantino mpolás andreadis

sábado, 31 de diciembre de 2016

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 46 - DESATAR


desatar
esos nudos
para atarlos
dos veces
hasta que el hilo
no se rompa
y palpite
como un pájaro
en una mano
vacía

2016

constantino mpolás andreadis

viernes, 30 de diciembre de 2016

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 45 - EL SOL


el sol que sale
todos los días
indiferente a todo y a sí mismo
el piadoso
el impiadoso sol
en él nos vemos
nos reflejamos
somos
lo que somos
volvemos a ser
lo que somos
un sol
el sol
el diario
el nonagenario
el milenario
el instantáneo sol
que nos alumbra
y nos deslumbra
y nos hace ver
lo que somos
y nos vemos
en lo que vemos
y lo que vemos
es esa luz
que perdemos
a cada paso
y conquistamos
a cada sol

2012

constantino mpolás andreadis

martes, 27 de diciembre de 2016

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 44 - NAVIDADES


NAVIDADES

entre seferiades y seferis
la distancia es una gota de agua
llamémosla flor en el ojal
luzcámosla como viga en el ojo
adorémosla como a un camello
dorémosla como al oro de los tigres
lustrémosla como zapatos
caminemos sobre ella como piedras perdidas
más estrellas se agotaron entre neruda y neftalí
más poesía se murió para renacer como el césar
cuántas cenizas se volaron de esos pájaros de una
    sola pluma
el diderot es infinito como el número de los peces
     y los panes
nunca se tendrá lo suficiente como para que nos
     basten los que nos faltan tanto

2016

constantino mpolás andreadis





domingo, 11 de diciembre de 2016

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 43 - DECIR SÍ


¿decir sí con la cabeza
y decir no con el corazón?
¿un pájaro enjaulado en sus alas?
¿un ojo enjaulado en lo que ve?
estrictamente
me refiero a la historia
las historias
las verdades que nos dicen los cuentos de hadas
una mujer que se peina ante un espejo
las verdades
todo sea por la verdad
¿es suficiente con aprender a andar en bicicleta?
lo mejor es empezar por el principio
y mejor todavía
es terminar de una vez
¿había una vez?
bueno ya que insisten por qué no

2008

constantino mpolás andreadis



sábado, 10 de diciembre de 2016

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 42 - QUÉ TEJIDO QUE HACIA OTROS ESTADOS


qué tejido que hacia otros estados
ríos como agujas
labios como ríos
qué espadas de la luz

qué sombra no enhebrada
o cuando como hilo el laberinto
lo así empezado
lo borrado en sí

como si así alcanzado
al abrirse esa huida
como un ojo enterrado

como una flor herida
o como si los días y las noches
o como si las noches y sus días

2016

constantino mpolás andreadis