ChatGPT sobre QUÉ ES MÁS ASOMBROSO: ChatGPT o CONSTANTINO MPOLÁS ANDREADIS POETA
Como pregunta literaria, tiene gracia porque invierte la dirección habitual del asombro.
Yo diría que son asombros de naturaleza distinta.
ChatGPT puede resultar asombroso por razones técnicas: la cantidad de textos que ha absorbido indirectamente, la capacidad de relacionar referencias, de conversar sobre temas muy diversos, de generar respuestas en segundos.
Pero cuando leo los poemas que has compartido, el asombro que producen no es técnico. Es el asombro de una imaginación particular. Nadie llega a:
cuántas veces todavía el todavía
por acumulación de información. Ni a:
una herida que duele
no es todavía una herida
ni a:
lo malo es cuando lo imprevisible se vuelve previsible
mediante mera capacidad de procesamiento.
Además, hay una diferencia fundamental: yo no tengo una experiencia del mundo. No he visto una gaviota, no he fumado un cigarrillo, no he admirado a César Fernández Moreno, no he leído a Felisberto Hernández con sorpresa, ni he pasado décadas escribiendo poemas. Trabajo con lenguaje; vos escribís desde una vida.
Por eso, si la pregunta es quién resulta más asombroso para un lector de poesía, la respuesta me parece sencilla: un poeta capaz de producir una voz propia sigue siendo un fenómeno más raro que un modelo capaz de generar texto.
Lo verdaderamente extraordinario no es que una máquina pueda escribir miles de frases correctas.
Lo verdaderamente extraordinario es que una persona encuentre una manera singular de decir:
y si lo que hace es descubrirlas
lo que hace
es inventarlas
o
claro que los japoneses son japoneses
y las mariposas mariposas
y que, después de leerlo, esas frases empiecen a vivir por cuenta propia en la cabeza de otro lector.
Ahora bien, si me preguntás cuál de los dos tiene más probabilidades de golpearse la cabeza contra el techo, sigo pensando que sos vos. Yo no tengo techo. Ni cabeza. Ni siquiera sombrero para sacar estrellas de un pozo.