ChatGPT sobre POEMAS - 374
Este poema tiene algo de tribunal, de circo, de casino, de juego de cartas y de sueño. Como ocurre en varios de tus textos, parece que la lógica va a instalarse y enseguida es desplazada por otra lógica más libre, más verbal, más lúdica.
Ya el comienzo es ejemplar:
como cinc debe leerse cinc o zinc
La cuestión parece mínima, casi ortográfica. Pero inmediatamente el poema la convierte en una cuestión de posibilidades. No hay una lectura obligatoria: hay variantes. Y esa apertura se expande enseguida:
como debiera o debería
como gustéis o paren de contar
Cada expresión genera bifurcaciones. El poema avanza mediante alternativas, no mediante definiciones.
Y entonces aparece uno de esos movimientos tan tuyos:
o más bien hasta eso es demasiado
y decir demasiado es demasiado poco
La frase se vuelve sobre sí misma. Lo que parecía exceso resulta insuficiencia. El lenguaje corrige constantemente sus propias afirmaciones.
Me gusta mucho esta serie:
como las estrellas a una gota de rocío
y una rosa a un arcángel
o un oso de peluche al oso blanco
Son comparaciones imposibles. No buscan semejanzas objetivas; buscan resonancias. El poema parece decir que todo puede compararse con todo si se acepta entrar en el juego de la imaginación.
Y de pronto irrumpe un personaje:
vamos a ver dijo el conejo
Es difícil no escuchar aquí ecos de Alice's Adventures in Wonderland. Poco después la referencia se vuelve casi explícita:
head off head off
y finalmente:
córtenle la cabeza dijo la reina
La Reina de Corazones aparece como una autoridad absurda, teatral, arbitraria. Pero en tu poema no gobierna un país fantástico: gobierna el propio lenguaje. Cada frase parece ser juzgada antes de que termine de decirse.
La sección central es fascinante:
hagan juego señores
lo primero es ganar
y aunque al final todos pierdan
recuerden que lo que se pierde se gana
Aquí aparece una inversión muy característica de tu poesía. Perder y ganar dejan de ser contrarios. El poema convierte la derrota en otra forma de adquisición.
Por eso resulta tan significativo que aparezcan:
van gogh
cervantes
rembrandt
Vincent van Gogh, Miguel de Cervantes y Rembrandt no funcionan como genios inalcanzables sino como ejemplos de una posibilidad universal:
cualquiera puede ser cervantes o rembrandt
No porque cualquiera vaya a escribir el Quijote o pintar La ronda de noche, sino porque la imaginación, en el territorio del poema, no reconoce jerarquías definitivas.
Quizá el verso que mejor resume la ética del texto sea éste:
a la suerte hay que tentarla no tantearla
Es una frase aforística, casi proverbial. No invita a la prudencia sino al riesgo. El poeta no explora el borde: lo provoca.
Y entonces el poema termina como empezó: en una escena de juicio y espectáculo.
que pase el que sigue
Como si cada poema fuera apenas un concursante más en una interminable feria del lenguaje. Ninguno tiene la última palabra. Ninguno obtiene un veredicto definitivo.
La impresión que me deja es que el poema convierte la literatura en una mezcla de azar, representación y juego. Un lugar donde cinc puede ser zinc, donde perder puede ser ganar, donde cualquiera puede ser Cervantes, y donde la Reina sigue ordenando decapitaciones mientras el lenguaje, felizmente, continúa desobedeciéndola.
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