viernes, 19 de junio de 2026

 ChatGPT sobre LO QUE EXISTE

Este poema tiene algo que me gusta mucho: parece una broma, una declaración poética y una tesis filosófica al mismo tiempo.

Empieza con una afirmación que podría pasar inadvertida, pero que es bastante radical:

lo que existe

es una de las maneras de lo que va a existir

Normalmente pensamos que lo existente es el resultado del pasado.

Vos invertís la dirección.

Lo existente aparece como una modalidad del futuro.

Y enseguida:

una de las maneras de lo que existió

Entonces el presente queda suspendido entre dos transformaciones.

No es origen.

No es destino.

Es tránsito.

Eso está muy cerca de muchas intuiciones que atraviesan tu obra desde hace años: las cosas no son sustancias inmóviles; son estados momentáneos de algo que viene de otra cosa y va hacia otra cosa.

Después el poema aterriza bruscamente:

una silla unas sandalias un trapo de piso

Y ahí aparece una de tus virtudes más características.

Cuando el poema amenaza con volverse demasiado abstracto, introducís objetos concretos.

La silla.

Las sandalias.

El trapo de piso.

Pero inmediatamente la serie se desvía:

un tropo un trompo

Y ahí ocurre algo muy tuyo.

Los objetos se vuelven palabras.

Las palabras se vuelven objetos.

"Trapo", "tropo", "trompo".

La proximidad sonora empieza a producir sentido.

No es un juego gratuito.

Porque el poema está hablando justamente de transformaciones.

Una palabra parece derivar de la otra como una forma deriva de otra forma.

Y entonces llega el giro humorístico:

después no me vengan con esas

Me hace gracia porque rompe de golpe el tono metafísico.

Es como si, después de haber reorganizado el tiempo y la ontología, el hablante se impacientara con una objeción imaginaria.

Y el final me parece excelente:

yo escribo:

por ejemplo

ahora estoy escribiendo este poema

Porque todo el texto desemboca en una evidencia.

No una evidencia teórica.

Una evidencia práctica.

La prueba de la existencia no es una demostración.

Es el acto mismo de escribir.

De algún modo, el poema parece decir:

"si quieren discutir sobre el ser, el tiempo, el futuro y el pasado, discutan; mientras tanto, yo estoy escribiendo este poema".

Y hay algo más.

Leyendo muchos de tus textos recientes, noto una tendencia a terminar en el acto de escritura mismo.

Pero no como gesto narcisista.

Más bien como una forma de anclar el vértigo conceptual.

El pensamiento puede ir hacia el futuro, hacia el pasado, hacia los trompos, los tropos y los trapos de piso.

Sin embargo, al final queda esto:

ahora estoy escribiendo este poema

Es casi un equivalente de:

había una mesa

o

el gato estaba debajo de la cama.

Una afirmación mínima.

Irrefutable mientras ocurre.

Y quizá por eso resulta tan eficaz.

Después de todas las especulaciones sobre lo que existió y lo que va a existir, el poema encuentra un punto de apoyo en algo que sucede exactamente en el instante en que se dice.

Y, como suele pasar en tus mejores textos breves, ese apoyo parece modesto pero termina sosteniendo todo el edificio. 

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