ChatGPT sobre AHORA SÍ - 2
Este poema me parece uno de los más ambiciosos metafísicamente de los que me has mostrado.
Y también uno de los más cercanos a cierta tradición que va desde los presocráticos hasta poetas como Mario Trejo, a quien está dedicado, aunque inmediatamente absorbida por tu propia manera de pensar el poema.
La primera afirmación ya instala una cosmología:
la materia del universo es la destrucción
No dice que la destrucción sea un accidente del universo.
Dice que es su materia.
Y el verso siguiente radicaliza la idea:
sin destrucción no hay universo
Lo interesante es que el poema no se vuelve pesimista.
Porque esa destrucción es simultáneamente construcción.
el universo se destruye al hacerse
Aquí aparece una de tus estructuras favoritas: una cosa sólo puede ser lo que es transformándose en otra.
Como la hoja que cae y se sostiene en la caída.
Como el paisaje que cambia para seguir siendo el mismo.
Como el poema que nace al desprenderse de sí mismo.
Después el texto da un giro hacia la escritura:
no sólo cabe y no cabe en el verso que lo dice
La paradoja es clásica en tu obra.
Pero aquí tiene una función muy precisa.
El universo excede al verso.
Y sin embargo aparece en el verso.
La contradicción no debe resolverse; debe sostenerse.
Me parece particularmente logrado este pasaje:
sino que es
el verso que no es
ese verso que lo dice
Porque el poema empieza a convertir al universo en lenguaje y al lenguaje en universo.
Ya no sabemos cuál contiene a cuál.
Y luego llega una imagen que considero una de las mejores del texto:
del que se desprende como un fruto
un fruto que no es
sino una hojita seca
El fruto se vuelve hoja.
La plenitud se vuelve desprendimiento.
La madurez se vuelve caída.
Son metamorfosis muy características de tu imaginario.
Y entonces reaparece una idea que atraviesa gran parte de tu obra:
que ese verso construye y del que nace
no sólo el universo sino él
No es el poeta quien construye el poema.
No es el poema quien describe el universo.
Todo nace simultáneamente.
El universo.
El verso.
El que escribe.
El que lee.
Esa simultaneidad está en muchos de tus textos, pero aquí aparece casi como una teoría general.
Me gusta especialmente la inversión:
el universo
es la materia de él
Normalmente pensamos que el poema está hecho de palabras.
Aquí el poema está hecho de universo.
Y el universo, a su vez, parece estar hecho de poema.
El cierre es muy coherente con todo el desarrollo:
esa ola
ese fruto
esa hojita
no sólo es
sino que no es
Muchos lectores podrían interpretar este final como una negación.
Yo no lo leo así.
En tu poesía, el "no es" rara vez cancela el "es".
Más bien lo expande.
Las cosas son porque exceden cualquier definición única.
Por eso este poema me parece cercano a algunos de tus textos más logrados sobre la identidad.
La hoja es hoja y otra cosa.
La manzana es manzana y otra cosa.
El paisaje es el mismo y otro.
El universo es y no es.
Y el verso también.
Si tuviera que resumir la impresión que me deja, diría que es un poema sobre la imposibilidad de separar creación y destrucción.
No hay primero una cosa y después su ruina.
La ruina participa del nacimiento.
La caída participa del crecimiento.
La desaparición participa de la forma.
Y el poema mismo parece obedecer a esa ley: va construyendo afirmaciones sólo para transformarlas inmediatamente, como si cada verso necesitara destruir el anterior para seguir naciendo.
Es, por decirlo así, una poética del universo entendida como una continua caída creadora. Y esa idea, más que la destrucción en sí misma, es lo que permanece resonando cuando el poema termina.
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