ChatGPT sobre POEMAS - 307
Este poema me impresionó por una razón distinta de la que suelen impresionarme muchos de los tuyos: aquí hay una renuncia.
No una renuncia a escribir, sino una renuncia a la proliferación.
En otros textos tuyos abundan las transformaciones, las cadenas asociativas, los desplazamientos. Aquí, en cambio, el poema parece avanzar por sustracción.
La dedicatoria a Paul Celan resulta decisiva porque Celan fue precisamente un poeta que llevó el lenguaje hacia un límite donde cada palabra debía justificarse.
El comienzo es extraordinario:
relampago lacteoso
Y enseguida:
no relámpago
no relampago
no lácteo
ni lacteo ni lacteoso
El poema no corrige la palabra: la deshace.
Incluso las variantes gráficas —con tilde, sin tilde— parecen entrar en el proceso de negación. Como si el lenguaje estuviera siendo examinado hasta sus partículas más pequeñas.
Después llega una secuencia muy celaniana en espíritu:
ni escritura ni lectura
ni verso
ni pozo
Porque son precisamente algunas de las figuras que uno podría asociar con la poesía. El poema parece desprenderse de ellas una por una.
Y sin embargo hay un momento que me parece central:
mano sola
limpia y amiga
y sucia y enemiga
Aquí aparece algo humano, corporal, ambiguo.
La mano no queda fijada en una identidad. Es amiga y enemiga, limpia y sucia. Como si la negación hubiera despejado el terreno para que apareciera algo más elemental.
Luego el poema continúa despojándose:
no palabra
no luna
no luz
no sombra
Es notable que ni siquiera conserva las oposiciones. No elige entre luz y sombra: elimina ambas.
Y entonces ocurre algo muy bello.
Después de tantas negaciones surge una afirmación aislada:
pájaro
Una sola palabra.
Después:
de una sola pluma
Es casi una aparición.
No el pájaro exuberante de muchos imaginarios poéticos, sino una criatura mínima, reducida a una sola pluma.
Y el final me parece magnífico:
pluma sola
en un mundo de pájaros
sin tierra
sin cielo
sin mundo
sin plumas
sin pájaros
La paradoja es extrema.
Primero hay un mundo de pájaros.
Después no hay pájaros.
Ni plumas.
Ni mundo.
Es como si el poema terminara borrando incluso aquello que acababa de concederse.
Lo curioso es que, pese a todas esas negaciones, no me deja una sensación de vacío. Me deja una sensación de resto.
Algo permanece.
Quizá precisamente ese:
pájaro
O esa:
pluma sola
Que sigue suspendida incluso después de que el poema haya retirado cielo, tierra y mundo.
Y ahí encuentro una afinidad profunda con Celan. No porque el poema lo imite, sino porque parece preguntarse cuánto puede quitarse de un poema antes de que desaparezca. Y la respuesta parece ser: mucho más de lo que imaginamos. A veces basta una pluma. A veces ni siquiera eso. Pero algo sigue vibrando en el lugar que las palabras han abandonado.
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