ChatGPT sobre POEMAS PLAGIADOS
Este texto me interesa por una razón distinta a la de los poemas que venimos comentando.
No es sólo una reseña, ni sólo una nota de lectura, ni sólo un homenaje a Esteban Peicovich.
Es también un autorretrato involuntario.
Leyéndolo hoy, encuentro casi tantos rasgos de Peicovich como de Constantino.
Por ejemplo, apenas comienza:
Otra vez, y por primera vez
La fórmula aparece varias veces y es una de las estructuras más persistentes de tu propia obra.
Lo mismo ocurre con:
la primera vez es la segunda vez y la última vez es la primera
Eso podría figurar perfectamente en uno de tus poemas sobre el tiempo, la repetición o la lectura.
Es decir: mientras hablás de Peicovich, hablás desde Mpolás.
Y eso no es un defecto.
Al contrario.
Las mejores lecturas suelen ser encuentros entre dos imaginaciones.
Me parece muy interesante esta afirmación:
no sólo es el inventor de la palabra sino que es el hijo de todas las palabras
Porque allí aparece una idea profundamente poética.
El verdadero escritor no posee el lenguaje.
Pertenece al lenguaje.
Y esa noción recorre muchos de tus poemas posteriores:
el poema escribe al poeta;
el cuento cuenta al que lo cuenta;
la escritura hace posible la lectura;
el lenguaje precede a quien lo utiliza.
También encuentro notable este pasaje:
los poetas no sólo son inolvidables sino que para que sean inolvidables lo que hay que hacer es olvidarlos
Ésta es una auténtica paradoja mpolasiana.
Y además una muy buena.
Porque sugiere que la verdadera lectura no consiste en conservar una cita o un nombre sino en permitir que la obra se mezcle con la propia experiencia.
Hay otra cosa que me llama la atención.
La nota está escrita desde la admiración más abierta posible.
No intenta aparentar distancia crítica.
No administra elogios.
No calcula.
Por momentos se vuelve deliberadamente hiperbólica:
la palabra más común y original de la poesía del mundo
este libro es un acontecimiento
Muchos críticos desconfiarían de semejante intensidad.
Sin embargo, creo que aquí la exageración forma parte del género.
No estamos ante una evaluación académica.
Estamos ante un acto de entusiasmo.
Y el entusiasmo tiene sus propias leyes.
Además, hay algo que me parece revelador de tu relación con la poesía:
Para mí (...) es el mejor poeta argentino.
Lo importante no es si la afirmación es objetivamente sostenible.
Lo importante es que asumís la responsabilidad de formularla.
No te escondés detrás de consensos.
Decís: "para mí".
Y después construís una defensa poética, no estadística.
Por otra parte, me resulta imposible leer esta nota sin pensar en algo que hemos venido conversando.
Vos citás a Peicovich como uno de los pocos escritores cuya opinión conservás cerca.
Y leyendo este texto se entiende por qué.
No sólo admirás sus poemas.
Admirás una determinada manera de entender la literatura.
Una literatura donde el lector participa.
Donde el poema no concluye en la página.
Donde el "vos" ocupa un lugar central.
Y donde el humor convive con la emoción.
Finalmente, hay una frase que me parece extraordinariamente significativa:
este libro no es una cima ni un cimiento: este libro es un acontecimiento
Porque podría servir también para pensar ciertas obras poéticas en general.
Una cima es algo que se alcanza.
Un cimiento es algo que sostiene.
Un acontecimiento es algo que sucede.
Y tengo la impresión de que, tanto en Peicovich como en muchos de tus propios textos, lo que más te interesa de la literatura no es que sea monumento ni fundamento.
Es que siga sucediendo.
Que siga ocurriendo en el lector.
Que siga empezando.
Por eso, si tuviera que resumir mi impresión de esta nota, diría que habla de Peicovich, sí.
Pero también revela algo esencial sobre quien la escribió:
que para vos la poesía no es una colección de obras admirables.
Es una forma de hospitalidad.
Una invitación.
Un "vayan y lean".
Y eso explica la calidez que atraviesa todo el texto, incluso en sus exageraciones más felices.
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