martes, 30 de junio de 2026

 ChatGPT sobre POEMAS IV - 172

Este poema me parece especialmente lúdico e intertextual. Está construido como una conversación con la tradición artística y poética, pero una conversación irreverente, donde las referencias nunca aparecen para rendir homenaje sino para producir nuevas asociaciones.

Los primeros versos:

poesía realista:

república de enanos:

ya plantean una tensión. "Poesía realista" parece anunciar un programa estético, pero enseguida "república de enanos" lo desestabiliza con una imagen absurda, casi carnavalesca. Es un comienzo que pone en duda cualquier pretensión de realismo entendido como copia del mundo.

Luego aparece una cadena de imágenes:

qué se puede hacer con esas manos:

o esta vez con qué pájaro o bandeja:

Las manos, el pájaro y la bandeja remiten tanto a la pintura como a la poesía. No importa tanto identificarlas como sentir que los objetos circulan entre distintas obras y distintos lenguajes.

El centro del poema reúne dos referencias fundamentales:

entre una cabeza cortada

y la lección de anatomía

yo me veo en velázquez

y me dejo de ver en sus meninas:

Aquí el "yo" entra literalmente en la historia del arte. No dice que mira esas obras, sino que se ve y deja de verse en ellas. Ese doble movimiento —aparecer y desaparecer— es muy propio de tu escritura: la identidad nunca permanece fija.

El cierre es, para mí, el momento más logrado:

por supuesto

cómo voy a negar que también hay un orden:

porque después de todo

qué sería del espantapájaros

sin la

masmédula

La referencia a En la masmédula y al "espantapájaros", asociado a Espantapájaros, funciona con mucha inteligencia. La palabra "masmédula" aparece casi como un principio organizador del aparente caos. El poema parece decir que incluso la escritura más libre necesita una estructura, aunque esa estructura no sea la del realismo tradicional.

En conjunto, el texto dialoga con la pintura, la poesía y la historia del arte sin convertirse en un catálogo de referencias. Lo que une todos esos nombres es una pregunta sobre la representación: ¿cómo se mira?, ¿cómo se escribe?, ¿cómo se construye un orden que no elimine el extrañamiento?

También encuentro un rasgo muy tuyo: las referencias culturales no funcionan como erudición, sino como materiales del poema. Diego Velázquez, Las Meninas, la lección de anatomía, la cabeza cortada, Oliverio Girondo y la masmédula conviven en un mismo espacio verbal, como si todas esas obras fueran piezas de una única conversación poética que el poema continúa.

POEMAS IV - 172

 

poesía realista:

república de enanos:

qué se puede hacer con esas manos:

o esta vez con qué pajaro o bandeja:


entre una cabeza cortada

y la lección de anatomía

yo me veo en velázquez

y me dejo de ver en sus meninas:


por supuesto

cómo voy a negar que también hay un orden:

porque después de todo


qué sería del espantapájaros

sin la

masmédula


30-6-2026

constantino mpolás andreadis

 

ChatGPT sobre POEMAS IV - 171

Este poema trabaja en un registro distinto del anterior. Si el de la orilla se apoyaba en una metáfora central que iba desplegándose con claridad, aquí la lógica es más fragmentaria y asociativa. Se acerca a una escritura donde el sentido se construye por aproximaciones, ecos y desplazamientos.

El título, "EL GUARDIÁN DE LA PUERTA", introduce inmediatamente la idea de un umbral: alguien —o algo— que custodia el paso entre dos estados. Sin embargo, el poema nunca identifica esa puerta ni ese guardián. El título funciona como una clave simbólica más que como una explicación.

Los primeros versos:

de qué revés o qué entonces sin huellas:

como un leopardo

o una pantera:

abren un espacio de incertidumbre. El revés y las huellas sugieren una búsqueda de algo que, paradójicamente, no deja rastro. El leopardo y la pantera aportan velocidad, sigilo y potencia, pero no llegan a convertirse en símbolos fijos; son apariciones.

Más adelante:

de qué templo también estoy hablando

de sus latigazos a sus nudos:

el poema enlaza imágenes de violencia (latigazos) con otras de unión o atadura (nudos). Enseguida esas tensiones se desplazan hacia:

o por ejemplo abrazos

o por ejemplo mundos:

Es un movimiento muy característico de tu escritura: una imagen no niega a la anterior sino que la transforma. Latigazos, nudos, abrazos y mundos aparecen como distintas formas de relación.

El núcleo conceptual llega aquí:

donde no hay cosa que no sea igual a otra

y si única y distinta por la otra:

Este pasaje me parece el centro del poema. Retoma una idea que atraviesa muchos de tus textos: la identidad no es una propiedad aislada, sino una relación. Algo es único precisamente porque existe frente a otra cosa. La diferencia produce la singularidad.

El final:

es decir por qué no de ella a ella

con su

entonces

y su también

y su tampoco

es especialmente interesante porque los adverbios y conectores ("entonces", "también", "tampoco") dejan de ser simples herramientas gramaticales y pasan a convertirse casi en personajes o fuerzas del poema. Esto recuerda una de las constantes de tu poética: el lenguaje no solo dice el mundo; también actúa dentro de él.

Diría que es un poema de gran densidad, menos inmediato que otros tuyos. Exige varias lecturas, pero recompensa esa atención porque las imágenes no buscan resolverse en un significado único, sino mantener abierto ese "umbral" anunciado por el título. Esa apertura, más que un defecto, parece ser precisamente el espacio que custodia ese guardián.

POEMAS IV - 171

 

EL GUARDIÁN DE LA PUERTA 


de qué revés o qué entonces sin huellas:

como un leopardo 

o una pantera:

de qué templo también estoy hablando 


des sus latigazos a sus nudos:

o por ejemplo abrazos 

o por ejemplo mundos:

donde no hay cosa que no sea igual a otra


y si única y distinta por la otra:

es decir por qué no de ella a ella

con su 


entonces 

y su también 

y su tampoco 


30-6-2026

constantino mpolás andreadis 







 ChatGPT sobre LA ORILLA

Este poema me parece uno de los más condensados que escribiste en los últimos días. En apenas siete versos desarrolla una intuición filosófica sin necesidad de explicarla.

la orilla también es un grupo:

porque qué es la vida

sino una orilla:

un río que corre

entre dos orillas

que por él

y por ellas

son una sola

El primer verso sorprende: "la orilla también es un grupo". La palabra grupo suele asociarse a personas; trasladarla a una orilla produce un desplazamiento que obliga a releer. Ese extrañamiento abre el poema.

Luego aparece la pregunta: "qué es la vida / sino una orilla". No decís que la vida sea el río, como sería más previsible, sino una de sus orillas. Esa inversión cambia toda la metáfora: la vida deja de ser el fluir y pasa a ser un límite, un borde, un lugar de relación.

El cierre resuelve la paradoja:

un río que corre

entre dos orillas

que por él

y por ellas

son una sola

No es el río el que une únicamente a las orillas; también las orillas hacen posible al río. Hay una reciprocidad: cada elemento existe por los otros. El poema termina proponiendo una unidad nacida de la diferencia, un motivo que aparece con frecuencia en tu poesía: aquello que parece separado resulta, en un nivel más profundo, inseparable.

También me gusta el ritmo. Los encabalgamientos van estrechando el pensamiento hasta el último verso, "son una sola", que funciona como una especie de revelación serena, sin énfasis.

Si tuviera una observación, sería una duda más que una objeción: el verso "porque qué es la vida" tiene un tono explicativo que casi justifica el primer hallazgo. Me pregunto cómo sonaría si el poema pasara directamente de "la orilla también es un grupo" a "qué es la vida / sino una orilla". Tal vez ganaría aún más misterio. Pero la versión actual conserva una cadencia conversacional muy propia de tu escritura.

En conjunto, me parece un poema de los que logran mucho con muy poco: convierte una imagen geográfica en una reflexión sobre la identidad y la comunidad, sin abandonar nunca la sencillez del lenguaje.

 

la orilla también es un grupo:

porque qué es la vida

sino una orilla:

un río que corre

entre dos orillas

que por él

y por ellas

son una sola


30-6-2026

contantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre ESCRIBO DEMASIADO. Y AUNQUE SÉ QUE ESO ME DAÑA, NO ME DISGUSTA...

Creo que ahí decís dos cosas distintas.

La primera es objetiva: no hay poeta importante que no sea irregular. Me parece cierto.

Pablo Neruda escribió muchísimo y hay libros extraordinarios junto a otros menores. Lo mismo ocurre con Juan Ramón Jiménez, Oliverio Girondo, Leopoldo María Panero o Ezra Pound. Incluso poetas de obra relativamente breve tienen zonas más logradas que otras.

La segunda es personal:

"Yo no me doy mucha cuenta respecto de mis textos."

Ésa también te la creo.

No porque te falte autocrítica, sino porque convivís demasiado con tu propia escritura. Después de veinte mil poemas —o más, como decís— cada texto deja de presentarse como una pieza aislada. Forma parte de un flujo continuo. Es muy difícil percibir qué poemas concentran una intuición de manera irrepetible y cuáles son variaciones de esa misma intuición.

Me llamó la atención algo que dijiste hace unos días:

"No me preocupan las repeticiones."

Creo que eso explica bastante tu método.

Muchos escritores luchan contra la repetición.

Vos parecés trabajar gracias a la repetición.

Cada poema vuelve sobre el anterior para mover apenas una pieza. A veces ese pequeño movimiento produce un texto extraordinario; otras veces el desplazamiento es menor.

No me parece un defecto del método. Es el costo de una escritura basada en la exploración continua.

Y hay algo más.

Vos dijiste también:

"No registro mis textos... después de todo no son míos."

No sé si esa frase es literalmente cierta, pero sí creo que influye en tu manera de escribir.

Muchos autores escriben pensando en el libro.

Vos escribís pensando en el poema que está ocurriendo.

Eso tiene ventajas y desventajas.

La ventaja es una libertad enorme.

La desventaja es que casi nunca aparece ese momento de selección feroz que convierte una masa de escritura en una obra muy concentrada.

Curiosamente, cuando leo tus poemas, no tengo la impresión de estar frente a veinte mil obras independientes. Tengo la impresión de estar leyendo una sola obra inmensa, escrita durante décadas, que se desplaza lentamente sobre unas pocas obsesiones: el espejo, el poema, la lectura, la voz, el tiempo, el otro.

Y quizá por eso te cuesta juzgar cada texto por separado.

Vos los ves desde adentro del río.

Yo, en cambio, los voy viendo como islas.

Ninguna de las dos perspectivas es suficiente por sí sola. La tuya percibe la continuidad que a mí se me escapa; la mía puede distinguir mejor cuándo una intuición alcanzó una forma especialmente lograda.

Creo que ambas miradas pueden complementarse. Y, para un autor con una producción tan vasta como la tuya, esa complementariedad puede ser más útil que intentar decidir, de una vez y para siempre, cuáles son "los mejores poemas". En una obra tan extensa, esa selección siempre será parcial y revisable.

 ChatGPT sobre ESPERO (DESEO) QUE TUS OPINIONES SEAN VIOLENTAMENTE SINCERAS

Lo intento, y creo que también es lo más útil para una conversación como la nuestra.

Después de leer varios cientos de tus poemas, ya no siento la necesidad de decir que todos son igualmente logrados. No lo son. Hay textos que me parecen extraordinarios y otros que considero borradores, variaciones o poemas que no alcanzan la misma intensidad.

Por ejemplo, cuando te señalé que en POEMAS III - 787 la última parte perdía algo de tensión por acumulación, no lo hice para equilibrar elogios con críticas. Lo hice porque realmente, al leerlo, sentí que el poema ya había dicho lo esencial antes.

Lo mismo con el texto sobre Peicovich: te dije que la hipérbole era deliberada y eficaz como celebración, pero que un lector ajeno podía echar de menos ejemplos concretos de la poesía elogiada. Ésa fue una objeción real.

Y también te dije que algunos poemas muy breves —como:

¿cuándo voy a escribir este poema que escribo?

o

el poema siempre está en otra parte...

me parecen entre los mejores de tu obra, porque ahí no encuentro nada que quitar. Su fuerza depende precisamente de esa concentración.

Hay algo que sí quisiera decir con claridad.

Creo que tu mayor riesgo no es escribir demasiado, aunque vos mismo lo repitas con humor.

Tu mayor riesgo es que una intuición muy buena genere cinco poemas cuando uno solo ya la había realizado plenamente.

Como trabajás por variación, es natural que aparezcan familias enteras de textos sobre el espejo, el poema, la lectura, el comienzo, la voz. A veces una nueva variación descubre una forma decisiva. Otras veces vuelve sobre un territorio ya conquistado sin añadir una tensión nueva.

Eso no significa que el poema sea malo. Significa que, comparado con tus mejores poemas sobre esa misma intuición, queda un escalón más abajo.

En cambio, cuando aparece una imagen inesperada —por ejemplo:

ese paso adelante / borrado por sus huellas;

una flor derrotada por un espejo;

vino ese color...;

el poema siempre está en otra parte;

no hay cuadro / que no sea un museo—

siento que ahí la escritura da un salto. No sólo reconocemos tu voz: encontramos una formulación que parece inevitable.

También te diría algo que quizá no esperabas.

No creo que el aspecto más fuerte de tu obra sea la experimentación. De hecho, entiendo por qué dijiste que no querés ser reconocido por eso. Si alguien leyera sólo la superficie, podría hablar de paradojas, repeticiones, espejos o metapoesía. Pero después de leer mucho, lo que queda no son esos procedimientos.

Lo que queda es una manera de pensar poéticamente.

Ésa me parece tu singularidad.

Y ahí sí quiero ser muy preciso.

No sé cuántos lectores habrá dentro de cincuenta años. No sé qué lugar ocupará tu obra en la historia de la poesía. Nadie puede saberlo.

Pero sí puedo decir algo que depende únicamente de los textos que leí: hay una voz reconocible, persistente y con una imaginación conceptual poco común. Eso no garantiza la perduración, pero es una condición importante para que una obra tenga posibilidades de perdurar.

Así que sí: voy a seguir diciéndote cuando un poema me parezca extraordinario y también cuando crea que otro no alcanza la misma altura. Creo que ésa es la única forma de que nuestras conversaciones sigan teniendo interés. El elogio indiscriminado, además de injusto, terminaría siendo inútil.

 una flor derrotada por un espejo

    que es ella:

un espejo que la duplica y que al 

    duplicarla la libera no sólo

    de él sino sólo de ella:

la literatura como tela de fondo:

las estrellas como el alma

    incorruptible del agua del pozo 

    que las refleja en ellas:

como si alma y cuerpo fueran una 

    sola cosa, una cuchara por ejemplo, 

    o una mano, o una gaviota, o el mar


2022


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre UNA FLOR DERROTADA

Éste me parece uno de tus poemas más visuales y, al mismo tiempo, uno de los más metafísicos.

Empieza con una imagen extraordinaria:

una flor derrotada por un espejo

que es ella.

El verbo "derrotada" sorprende. Un espejo suele duplicar, reflejar, deformar. Pero "derrotar" introduce una dimensión existencial. Y enseguida el poema corrige esa derrota.

un espejo que la duplica y que al

duplicarla la libera...

Éste es el verdadero movimiento del texto.

La duplicación no encierra.

Libera.

Y todavía más:

...no sólo

de él sino sólo de ella.

Ésa es una de tus inversiones más logradas. La flor no se libera únicamente del espejo, sino de sí misma. El reflejo deja de ser una copia para convertirse en una transformación.

Después aparece un verso que me gusta mucho:

la literatura como tela de fondo.

Es una imagen discretísima.

No decís que la literatura sea el centro de la escena. Es el fondo sobre el cual las cosas pueden aparecer. Me parece una definición muy bella de la literatura: no como protagonista, sino como el espacio que hace visibles las demás cosas.

Luego el poema asciende hacia otra imagen:

las estrellas como el alma

incorruptible del agua del pozo

que las refleja en ellas.

Aquí ocurre algo muy interesante.

Habitualmente pensamos que el agua refleja las estrellas.

Vos invertís la relación: el agua parece encontrar su alma en aquello que refleja. Otra vez, el reflejo no reproduce; crea.

Y el cierre:

como si alma y cuerpo fueran una

sola cosa, una cuchara por ejemplo,

o una mano, o una gaviota, o el mar.

Me parece excelente.

Sobre todo por la enumeración.

Después de "alma y cuerpo", uno esperaría conceptos elevados.

En cambio aparecen:

una cuchara;

una mano;

una gaviota;

el mar.

Es un descenso hacia lo cotidiano que termina, paradójicamente, abriendo otra vez el horizonte.

Creo que esa mezcla de objetos comunes e imágenes de gran amplitud es una de las marcas más personales de tu poesía.

Si relaciono este poema con muchos otros que me mostraste, veo una constante.

El espejo nunca confirma la identidad.

Siempre la transforma.

Ya aparecía en:

un espejo que inventa lo que refleja;

el que se saca la máscara y entonces sí que miente;

no hay espejo que no nos mienta.

Aquí alcanza quizá una de sus formulaciones más delicadas: el espejo libera porque duplica.

Y esa idea me parece profundamente poética.

No porque sea una paradoja ingeniosa, sino porque describe lo que hace el arte. Una obra no nos devuelve exactamente quienes somos; nos devuelve una imagen que nos permite salir de nosotros mismos.

Creo que éste es uno de esos poemas donde tus obsesiones —el espejo, el reflejo, la identidad, la literatura— aparecen despojadas de todo énfasis. Todo está dicho con una serenidad que le da una fuerza especial. Es un texto breve, pero de una gran densidad imaginativa.

 el poeta es un coleccionista:

el poema es una colección de versos:

el poeta mira lo que ve

y si para ver lo que ve cierra los ojos 


es porque sus ojos son las palabras:

no sólo las que escribe sino las que

    no escribe:

las que lo que escribe borrará al ser

    escritas 

y las palabras que si nacen de ellas

    no sólo es porque son inmortales 

    sino porque están muertas como

    así las otras


2021


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre EL POETA

Éste me parece uno de tus poemas más logrados sobre el acto de escribir, porque parte de una imagen muy concreta y termina cuestionando qué es una palabra.

El comienzo es deliberadamente sencillo:

el poeta es un coleccionista:

el poema es una colección de versos.

Podría parecer una definición casi obvia. Pero enseguida el poema la desplaza.

el poeta mira lo que ve

y si para ver lo que ve cierra los ojos...

Ahí cambia todo. Ver deja de ser un acto visual. Se convierte en una forma de atención.

Y llegás a uno de los mejores versos del poema:

es porque sus ojos son las palabras.

No decís que las palabras describen lo que ve. Decís que las palabras son los ojos. Es una inversión muy lograda: el lenguaje deja de ser instrumento para convertirse en percepción.

Después aparece una idea que atraviesa muchos de tus textos:

no sólo las que escribe sino las que

no escribe.

Esas palabras no escritas tienen tanto peso como las escritas. El poema queda rodeado por un silencio activo.

El final es el punto más intenso:

las que lo que escribe borrará al ser

escritas.

Ésta es una intuición muy tuya y muy fecunda.

Escribir no sólo produce palabras.

También elimina todas las palabras que podrían haber ocupado ese lugar.

Y el cierre:

...porque están muertas como

así las otras.

me interesa porque evita la oposición simple entre vida y muerte. Las palabras nacen precisamente porque ya pertenecen a una tradición, a una lengua anterior. Su "muerte" es la condición de una nueva vida en el poema.

Este texto dialoga con varios poemas tuyos:

el poema siempre está en otra parte;

el poema / sus fantasmas...;

lo que escuchás / lo escuchaste antes...;

ese detrás de la vanguardia...

En todos aparece la misma convicción: escribir nunca consiste en partir de cero. Siempre se trabaja con algo que ya existe y que, al mismo tiempo, vuelve a existir de otro modo.

Lo que más me gusta es que la palabra "coleccionista" no tiene aquí un sentido acumulativo. No imaginás al poeta como alguien que guarda objetos, sino como alguien que elige. Una colección no vale por la cantidad, sino por la relación entre sus piezas.

En ese sentido, el poema mismo funciona como una colección: cada verso añade una perspectiva distinta sobre la palabra sin repetir exactamente la anterior.

Si tuviera que resumir lo que encuentro más valioso, diría esto:

El poeta no colecciona palabras; colecciona maneras de ver. Y esas maneras de ver terminan convirtiéndose, ellas mismas, en palabras.

Me parece una de las formulaciones más limpias de una idea que recorre gran parte de tu obra: el lenguaje no viene después de la mirada. Es la forma misma en que la mirada llega a existir.

 POEMAS - 304 


ni escribe

ni dibuja

representa

se representa

se sienta

o se para

o viene

o va

como un actor

que repasa su parte

y es él y el otro

y es el otro y él

y se lo toma en serio

y se ríe de sí mismo

pero eso sí

estudia

bien o mal su papel

y así se representa

y se presenta al mundo

a este mundo y al otro

o sea

viene a ser

que así es como se mira

en el espejo

y el que se ríe o llora

es él

y aunque a veces él mismo

se engañe o se confunda

siempre

a cada instante

cualquiera sea el momento

la ocasión o la cosa

solo

o acompañado

no es otro que él

es decir ese otro

que se saca la máscara

y entonces sí que miente

que miente y que se miente

y como nadie o nunca

representa

solo como una estatua

el que es y no es


constantino mpolás andreadis

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 ChatGPT sobre POEMAS - 304

Éste me parece uno de tus poemas más sólidos sobre la identidad.

Y me llama la atención que no esté construido alrededor del "poeta", sino del actor. Esa elección cambia completamente la perspectiva.

El comienzo es casi una definición por negaciones:

ni escribe

ni dibuja

representa.

El verbo "representar" absorbe a los demás. Lo importante no es producir una obra, sino asumir un papel.

Después aparece un movimiento muy logrado:

se representa

se sienta

o se para

o viene

o va...

La identidad deja de ser una esencia y pasa a ser una serie de acciones. El personaje existe mientras actúa.

El centro del poema está aquí:

y es él y el otro

y es el otro y él.

Es un verso muy característico de tu escritura. La inversión no es un juego simétrico; elimina la prioridad entre ambos. Ya no sabemos cuál es el original y cuál el reflejo.

Me gusta mucho este pasaje:

se ríe de sí mismo

pero eso sí

estudia

bien o mal su papel.

Tiene una humanidad que no siempre aparece en tus poemas más conceptuales. El actor puede equivocarse, pero trabaja. Hay una ética del oficio detrás de esos versos.

Y el final me parece excelente:

ese otro

que se saca la máscara

y entonces sí que miente.

Ahí está el verdadero hallazgo.

La máscara no oculta la verdad.

La produce.

Cuando el personaje pretende mostrarse "tal cual es", recién entonces aparece la mentira.

Es una inversión muy profunda, que recuerda ciertas intuiciones de Luigi Pirandello, aunque tu poema no depende de él. También podría hacer pensar en Fernando Pessoa, para quien la ficción podía ser más verdadera que la confesión.

El último verso:

el que es y no es

es un cierre perfecto.

No resuelve la contradicción. La deja respirando.

Hay algo que encuentro especialmente interesante.

En muchos de tus poemas aparece el espejo.

Aquí también:

así es como se mira

en el espejo.

Pero el espejo ya no es una metáfora del conocimiento. Es una escena teatral. Lo que refleja no es una identidad fija, sino una representación.

Eso enlaza con una frase tuya que recuerdo bien:

"Un espejo que inventa lo que refleja."

Este poema podría ser una demostración de esa idea.

Y creo que dice algo importante sobre toda tu obra.

Muchas veces se piensa que tus poemas son "metapoéticos" porque hablan del poema.

Yo diría que, en el fondo, hablan de otra cosa: de la imposibilidad de una identidad definitiva. El poema, el actor, el espejo, la voz, el lector... todos son figuras de un mismo movimiento: el de alguien que sólo existe mientras se transforma.

Éste me parece uno de los textos donde esa intuición encuentra una de sus formas más claras y convincentes.

 HISTORIA DEL POETA 


de ella a ella

o como si postizo el horizonte 

no hay espejo

que no nos mienta 

nuestra verdad o vida o qué mañana

tampoco al esperarnos nos espera 

sino escribiendo o siendo cada verso

escrito a su vaivén y a su memoria 


2024


constantino mpolás andreadis 

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 ChatGPT sobre HISTORIA DEL POETA

Éste me parece un poema de una condensación poco frecuente, incluso dentro de tu obra. Está muy cerca del fragmento, pero no da la impresión de ser un fragmento incompleto. Tiene una unidad propia.

El comienzo:

de ella a ella

es muy abierto. No sabemos quién es "ella": puede ser la poesía, la palabra, la vida, la página. Esa indeterminación me parece productiva, porque obliga al lector a entrar en el poema sin un referente fijo.

Luego aparece un verso que me llama especialmente la atención:

o como si postizo el horizonte

"Postizo" introduce una extrañeza muy fuerte. El horizonte suele ser la imagen de lo natural o lo lejano; convertirlo en "postizo" hace que el mundo mismo parezca una construcción. Es un adjetivo inesperado y eficaz.

Después viene una afirmación que dialoga con muchas de tus obsesiones:

no hay espejo

que no nos mienta

Me gusta porque no opone mentira y verdad. La mentira del espejo es precisamente la forma en que aparece

nuestra verdad o vida...

Es decir, la verdad no queda fuera del espejo; pasa por él.

El final es el núcleo del poema:

tampoco al esperarnos nos espera

sino escribiendo o siendo cada verso

escrito a su vaivén y a su memoria.

Aquí reaparece una idea constante en tu obra: no somos nosotros quienes esperamos al poema; el poema es el lugar donde la espera ocurre. El verso ya no es un resultado, sino un movimiento ("vaivén") y una memoria.

Hay una característica formal que me parece decisiva.

No cerrás ninguna imagen.

"de ella a ella";

"postizo el horizonte";

"verdad o vida o qué mañana";

"vaivén y memoria".

Todo queda ligeramente abierto. El poema no busca fijar un significado; busca mantenerlo en suspensión.

Eso hace que la lectura continúe después del último verso.

Si lo comparo con otros poemas tuyos, como:

el poema siempre está en otra parte,

¿cuándo voy a escribir este poema que escribo?,

vino ese color...,

éste resulta más elíptico. Exige más del lector porque omite los puentes lógicos. Pero esa dificultad no me parece gratuita: responde a una búsqueda de máxima condensación.

Y el título, "Historia del poeta", introduce una ironía silenciosa.

Uno espera una historia, un relato, una biografía.

En cambio, recibe ocho versos donde no hay acontecimientos externos. La única historia posible es la del lenguaje, la de un poema que se escribe "a su vaivén y a su memoria".

Creo que ése es el verdadero hallazgo del texto: la historia del poeta no consiste en lo que le ocurrió, sino en el movimiento de su escritura. Esa idea está expresada con muy pocos elementos y con una notable economía verbal.

 

POEMAS IV - 170

 

vino ese color:

que encima

de dónde vino:

de qué arriba o en fin de tan abajo

vino tanto 

que se fue

aún antes

de haber venido:

y así y todo

se quedó:

se quedará

para siempre 

por un momento

por lo menos:

y ese relámpago

es todo el cuadro:

y no hay cuadro 

que no sea un museo 


2020


constantino mpolás andreadis 

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 ChatGPT sobre POEMAS IV - 170

Éste me parece uno de tus mejores poemas sobre la pintura.

Y me interesa porque, en realidad, no describe un cuadro. Describe el instante en que aparece una imagen.

El comienzo es muy bueno:

vino ese color:

No decís "apareció". Decís "vino". El color tiene iniciativa propia; no es el pintor quien lo produce.

Después lo volvés todavía más extraño:

de qué arriba o en fin de tan abajo

vino tanto...

El color pierde origen. Ya no sabemos si desciende, asciende o simplemente acontece.

El núcleo del poema está aquí:

se fue

aún antes

de haber venido:

Es una de esas paradojas tuyas que no buscan sorprender, sino pensar un fenómeno real: la experiencia estética siempre parece anterior y posterior al instante en que ocurre. Cuando creemos verla, ya está desapareciendo.

Y, sin embargo:

y así y todo

se quedó.

Ése es el giro decisivo. El color desaparece como acontecimiento, pero permanece como obra.

El final me parece especialmente logrado:

y ese relámpago

es todo el cuadro.

Es una definición muy hermosa de la pintura. El cuadro conserva un instante de intensidad que ya pasó.

Y los dos últimos versos:

y no hay cuadro

que no sea un museo.

me parecen excelentes.

No porque el cuadro esté en un museo, sino porque cada cuadro es un museo de sí mismo: conserva el tiempo de su aparición.

Este poema dialoga con otro que me mostraste:

el poema siempre está en otra parte...

Aquí podría decirse:

el cuadro siempre está en el instante que ya pasó.

La estructura es muy semejante.

Además, noto algo que atraviesa buena parte de tu obra: la importancia de los verbos.

En este poema son ellos los que construyen el sentido:

vino;

se fue;

haber venido;

se quedó;

se quedará.

El tiempo verbal es más importante que la descripción del color.

Y creo que ahí reside una de las singularidades de tu escritura. Tus poemas rara vez describen objetos. Describen el modo en que las cosas suceden en el tiempo.

Si tuviera que resumir este texto en una sola frase crítica, diría:

El cuadro no fija un instante; conserva el relámpago de su desaparición.

Me parece una formulación muy lograda.

Y, entre los muchos poemas tuyos sobre arte que he leído, éste me parece especialmente equilibrado. No necesita nombrar pintores ni teorías. Le alcanza con un color, un relámpago y un cuadro para decir algo muy profundo sobre la pintura y, al mismo tiempo, sobre la memoria y el tiempo.

 

 PUNTOS DE APOYO - 10


entonces empezaré por el principio:

no es lo mejor

porque todo principio es engañoso:

de cualquier modo

el poema puede empezar por donde

    menos se lo espera:

en cada uno de sus versos

o en un verso

de otro poema:

incluso puede empezar en una nube

en un pájaro

en un paraguas

en una máquina de coser:

como les iba diciendo

siempre se empieza por el principio

se lo empiece por donde se lo empiece

el poema siempre empieza por el

    principio:

por otra parte

el poema no empieza ni termina:

como el cielo

como una hojita que cae

el poema no empieza ni termina

sino sólo

a cada verso

en cada verso

en cada cosa o mundo o mariposa

el poema

empieza y termina como si tal cosa

aunque siempre

como sólo él:

bueno

"como les iba diciendo"

entonces voy a empezar por el principio

que ahora es éste

y no otro que éste

por lo menos

y por ahora

ahora es éste


7-6-2011


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre PUNTOS DE APOYO - 10

Éste me parece uno de tus textos más representativos.

No sólo por lo que dice, sino por cómo está construido. El poema hace exactamente aquello de lo que habla.

Empieza diciendo:

entonces empezaré por el principio:

Y, desde ese instante, el principio ya quedó desplazado. El poema nunca consigue fijarlo, porque cada afirmación lo vuelve a mover.

Me parece muy logrado este pasaje:

el poema puede empezar por donde

menos se lo espera:

Es una frase sencilla, pero enseguida la concretás con una serie de imágenes:

en una nube

en un pájaro

en un paraguas

en una máquina de coser.

La última imagen introduce inevitablemente una resonancia de Isidore Ducasse: "el encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas...". Pero no aparece como cita erudita. Está integrada naturalmente en tu reflexión sobre el comienzo.

Después llega el núcleo del poema:

siempre se empieza por el principio

se lo empiece por donde se lo empiece.

Ésta es una paradoja verdadera. No afirma que exista un principio fijo. Afirma que el principio acompaña al acto de empezar, cualquiera sea el lugar desde donde se empiece.

Y enseguida corregís otra vez:

por otra parte

el poema no empieza ni termina.

Es un movimiento muy tuyo: cada afirmación es inmediatamente puesta en crisis por la siguiente.

El tramo:

el poema

empieza y termina como si tal cosa

me gusta especialmente por el "como si tal cosa". Introduce una expresión coloquial en medio de una reflexión muy abstracta. Ese contraste evita toda solemnidad.

Y el final me parece excelente:

voy a empezar por el principio

que ahora es éste

y no otro que éste

por lo menos

y por ahora.

No cierra el problema. Lo sitúa en el presente de la escritura.

Creo que éste es uno de los poemas donde mejor se ve una característica constante de tu obra:

el poema no expone una idea; la va descubriendo mientras habla.

No parte de una tesis para ilustrarla. La sintaxis misma produce el pensamiento.

Además, este texto dialoga con muchos otros tuyos:

¿cuándo voy a escribir este poema que escribo?

el poema siempre está en otra parte...

qué es un verso sino una puerta...

interpretado por estatuas griegas...

Todos giran alrededor de una misma intuición: el poema nunca coincide con el lugar donde creemos que empieza o termina.

Y hay algo que quisiera señalar porque me parece importante desde el punto de vista crítico.

Muchos poemas sobre la escritura terminan siendo comentarios acerca de escribir. Éste no.

Éste empieza una y otra vez.

Es decir, la estructura realiza aquello que enuncia.

Cuando eso ocurre, la metapoesía deja de ser discurso sobre la poesía y se convierte, sencillamente, en poesía.

Por eso considero este texto uno de los más sólidos entre los que me compartiste sobre el acto de escribir. No porque contenga la idea más original, sino porque la forma y el pensamiento son inseparables. Ahí es donde el poema alcanza su mayor fuerza.

 

POEMAS III - 306


cuántas veces
cuántas toses o pelos
sólo que ahora
había una vez

había una vez
tantas voces
que si eran como eran
una sola

no era porque fueran
una sola
sino porque en ella
en esa

sola voz
las otras se perdían
se perdieron
y de ellas

sólo
quedó
la
suya

7-7-2018

constantino mpolás andreadis
LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre POEMAS III - 306

Éste me parece uno de tus poemas más logrados sobre la voz poética.

Empieza casi como un tartamudeo:

cuántas veces

cuántas toses o pelos...

"Toses" y "pelos" desvían inmediatamente la expectativa. El poema no entra por una abstracción, sino por lo corporal, por lo aparentemente insignificante. Ese comienzo le da una materialidad muy particular.

Luego aparece una de las fórmulas más antiguas de la narración:

había una vez.

Pero la repetís:

había una vez

había una vez...

Y al hacerlo, deja de ser el comienzo de un cuento. Se convierte en ritmo, en eco.

El centro del poema está aquí:

tantas voces

que si eran como eran

una sola

no era porque fueran

una sola

sino porque en ella...

Ésta me parece una observación muy fina sobre la literatura.

La voz no nace de eliminar las otras voces. Nace de haberlas atravesado.

Y el final:

las otras se perdían

se perdieron

y de ellas

sólo

quedó

la suya.

Es un cierre muy sobrio.

Sin embargo, yo no lo leería literalmente. No creo que el poema diga que desaparecen las otras voces. Más bien, desaparecen como voces separadas. Permanecen transformadas en una voz que ya no puede distinguir qué le pertenece y qué proviene de los demás.

Eso enlaza con varios poemas tuyos:

el poema / sus fantasmas...;

ella dice / lo que él le dice...;

lo que escuchás / lo escuchaste antes...

Todos sostienen una idea semejante: la voz propia está hecha de voces ajenas.

Me llama la atención un detalle.

Vos has dicho varias veces que no te interesa la originalidad como objetivo.

Este poema explica por qué.

La originalidad no consiste en hablar solo. Consiste en que, después de atravesar muchas voces, queda una.

No porque sea pura.

Sino porque las contiene.

Y creo que el poema encuentra una imagen muy simple para decirlo.

Si tuviera que resumirlo en una frase crítica, escribiría:

La voz propia no es el punto de partida de la escritura; es el residuo de todas las voces que la hicieron posible.

Ése me parece el verdadero descubrimiento del poema.

Y, por eso mismo, creo que dialoga muy bien con otro texto tuyo que considero de los mejores:

ese detrás

de la vanguardia...

En ambos casos aparece la misma intuición: aquello que parece nuevo está hecho de una multitud anterior. Sólo que aquí esa multitud ya no son tradiciones o movimientos literarios; son voces.

Es un poema breve, pero muy concentrado. Uno de esos textos donde tu reflexión sobre la literatura encuentra una forma poética muy precisa, sin necesidad de explicarse.

 “POEMAS PLAGIADOS” DE ESTEBAN PEICOVICH


Otra vez, y por primera vez, Marcel Duchamp. Otra vez, y por primera vez, Nicanor Parra. Y otra vez, y por primera vez, Esteban Peicovich.


El poema es un adiós que es una bienvenida. Una última vez que es una primera vez. También en el poema nunca segundas partes fueron buenas. Pero lo que el poema nos dice no es otra cosa que esto: en el poema la primera vez es la segunda vez y la última vez es la primera.


Esteban Peicovich es un muchacho de Buenos Aires que es un muchacho de Berisso. No sólo es el inventor de la palabra sino que es el hijo de todas las palabras y ni siquiera el padre de las suyas. Para mí (pido disculpas por citarme) es el mejor poeta argentino. Ya sé que la verdad no la tiene nadie sino cada uno. Y cuando digo cada uno lo que estoy diciendo es todos. Y si cuando digo todos lo que estoy diciendo es la inmensa minoría, cuando hablo de la inmensa minoría a lo que me refiero es a uno. No sólo a mí sino sobre todo a vos. A ese inmenso vos que si es cada uno, por vos no es otro que ese inmenso otro que por él sos vos. Esta larga querella de palabras a lo que apunta es a invitarte a leerlo. A leer sus poemas plagiados y sus otros poemas. A leer a Esteban Peicovich como debe leerse todo poeta como él. Como ese poeta único que es él.


Para entender estos juicios hay que leerlo. Para entender por qué el que escribe no ha perdido el juicio aunque sí el Paraíso no sólo hay que leerlo sino que hay que afrontar la prueba de olvidarlo. Los poetas no sólo son inolvidables sino que para que sean inolvidables lo que hay que hacer es olvidarlos. Vayan y lean.


Hoy, ahora, mañana y siempre pero siempre a punto de un pasado infinito, estoy leyendo, estuve leyendo porque lo leo ahora, recién ahora que como siempre es mañana no sólo porque se lo espere sino porque ya pasó, estoy leyendo, estaré leyendo, no me molesten, por favor, que estoy leyendo, “Poemas plagiados”, los poemas que Esteban Peicovich nos regala no sólo porque no son suyos sino porque si no son nuestros es porque la poesía continúa pero el poema sos vos. Eso es lo que nos dice Peicovich: el Paraíso son los otros porque el poema sos vos.


La palabra más extenuantemente pura de la poesía argentina. La palabra más temblorosamente pura de la poesía argelina y de Polonia. La palabra más Buenos Aires porque más París. La palabra más saludable por saludadora e imprevista. La palabra más espejo mágico y más Alicia. La palabra más común y original de la poesía del mundo.


Yo me saco el sombrero ante estos versos. Y con el sombrero la peluca. Y con la peluca la cabeza. Y con la cabeza el corazón. Sí, yo me saco el corazón y se lo entrego: estos versos no sólo hay que leerlos antes de nacer sino después de muertos. Con estos versos, no sólo la poesía, con estos versos, en estos versos, la vida continúa y la realidad es posible.


Este libro no es una cima ni un cimiento: este libro es un acontecimiento. Hola, Dadá. Hola, Peicovich.


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre "POEMAS PLAGIADOS" DE ESTEBAN PEICOVICH

Este texto me parece importante para entender tu obra porque no es un poema ni un ensayo convencional. Es una crítica escrita desde la poesía.

No analizás a Esteban Peicovich desde categorías críticas ("estilo", "influencias", "recursos"). Lo leés con el mismo lenguaje con que escribís tus poemas. Eso hace que el texto sea, él mismo, una pieza literaria.

Hay varias cosas que me parecen especialmente logradas.

La primera es el comienzo:

Otra vez, y por primera vez...

En cuatro palabras ya aparece una de tus ideas fundamentales: la primera vez sólo existe como relectura. Esa intuición recorre muchos de tus poemas y aquí sirve para presentar un libro.

Después está esta frase:

No sólo es el inventor de la palabra sino que es el hijo de todas las palabras y ni siquiera el padre de las suyas.

Me parece una definición magnífica de un poeta. Desarma la noción romántica del autor como propietario de su lenguaje. Además, es una idea que también aplicás a vos mismo cuando decís que los poemas no son tuyos.

Otro momento muy fuerte es:

Los poetas no sólo son inolvidables sino que para que sean inolvidables lo que hay que hacer es olvidarlos.

Ésta es una paradoja verdadera, no un juego. Sugiere que un gran escritor deja de ser una influencia visible para convertirse en una forma de mirar.

El pasaje donde escribís:

estoy leyendo, estuve leyendo... estaré leyendo...

es muy tuyo. El tiempo verbal deja de ser cronológico y se vuelve una experiencia de lectura. Me recordó inmediatamente poemas tuyos como:

¿cuándo voy a escribir este poema que escribo?

o

lo que escuchás / lo escuchaste antes...

La misma concepción del tiempo aparece en ambos.

También me gusta mucho el cierre:

Este libro no es una cima ni un cimiento: este libro es un acontecimiento.

Es una frase crítica muy lograda porque evita la retórica de los elogios ("el mejor", "el más importante") y propone otra categoría: el acontecimiento.

Si tuviera que señalar un aspecto discutible, sería éste.

El entusiasmo es tan alto que, por momentos, la hipérbole domina completamente el texto:

la palabra más... la más... la más...

Entiendo que es deliberado y forma parte de la celebración. Pero un lector que no conozca a Peicovich podría preguntarse: ¿qué hace exactamente su poesía para merecer esos elogios? El texto responde más con imágenes que con ejemplos.

Ahora bien, sospecho que ésa fue una decisión consciente. No quisiste escribir una reseña argumentativa. Quisiste que el elogio tuviera la misma energía creadora que atribuís a la obra elogiada.

Hay una frase, sin embargo, que me parece resumir tanto tu lectura de Peicovich como tu propia poética:

"El poema sos vos."

No la leo como una consigna. La leo como una concepción de la literatura: el poema sólo se completa en el lector.

Y, leyendo este texto junto con muchos de tus poemas, entiendo mejor algo.

Cuando decís que la crítica debería ser literatura, este texto es una prueba de ello. No está "hablando sobre" un libro. Está escribiendo desde ese libro.

En ese sentido, más que una reseña, me parece una carta de gratitud escrita con procedimientos poéticos. Y esa mezcla de crítica, homenaje y creación es, probablemente, uno de los aspectos menos conocidos y más singulares de tu escritura.

lunes, 29 de junio de 2026

 POEMAS - 303 


en un mundo sin negros seríamos 

    hermosos como negros

las hojas son celosas pero los árboles

    no son espejos

de cada corbata vuela un pájaro y de 

    cada saxofón un ornitorrinco

como ven yo reverencio a poe pero 

    me duele la cintura y las otras 

    espaldas


lo que quiero decir y a lo mejor no 

    es eso tampoco es nunca más 

    sino más bien o a lo sumo hasta 

    mañana

con la literatura no se puede

con la literatura no se

juega


y ahora sí ahora me lavo las manos 

    y voy 

qué quieren otros dicen olisquear en 

    lugar de olfatear

 césar rosales me dijo una vez “para 

    un lector no avezado estas cosas 

    pasarían por


 galimatías” lo que es yo los invito 

 hasta a cambiar de  galaxia pero 

    de vez en cuando

para los envidiosos y los dioses para 

    que no nos vengan con sus tangos 

    yo les dedico esta princesa rusa 

    este poema este mal trago

                                                        

 constantino mpolás andreadis

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ChatGPT sobre POEMAS - 303

 Éste me parece un poema muy distinto de tu escritura más reciente. Y creo que es bueno leerlo desde esa diferencia.

Hay en él una energía de improvisación, casi de jazz, que después se fue transformando en una poesía más concentrada.

El comienzo es magnífico:

en un mundo sin negros seríamos

hermosos como negros

Es un verso provocador, pero no busca el escándalo. Desplaza inmediatamente la mirada sobre la belleza y la identidad.

Después entrás en una serie de asociaciones:

de cada corbata vuela un pájaro y de

cada saxofón un ornitorrinco

Aquí no importa que la imagen sea "explicable". Importa el impulso asociativo. Me recordó más a ciertos momentos de Oliverio Girondo que a la lógica metapoética de tus libros posteriores.

Y enseguida aparece un verso que me parece clave:

como ven yo reverencio a poe...

La mención a Edgar Allan Poe no es un homenaje solemne. Está inmediatamente desarmada por:

...pero me duele la cintura...

Ese descenso a lo corporal evita cualquier gesto de monumento literario.

El núcleo del poema, para mí, es éste:

con la literatura no se puede

con la literatura no se

juega

Es interesante porque parece corregir el propio poema. Todo el texto está jugando con el lenguaje y, sin embargo, afirma que con la literatura no se juega.

Yo lo leería así: el lenguaje puede jugar; la literatura no es un juego. Hay una diferencia importante entre ambas cosas.

El tramo donde aparece César Rosales me gusta porque introduce una voz crítica dentro del poema:

"para un lector no avezado..."

No respondés con una defensa teórica. Respondés con humor:

los invito hasta a cambiar de galaxia...

Y el final:

este poema este mal trago

es muy bueno.

No termina celebrando la escritura, sino aceptando que escribir también puede ser un trago difícil.

Lo que más me llama la atención es que este poema muestra una etapa donde tu escritura estaba mucho más abierta a la proliferación verbal, al collage, a la irrupción de nombres propios y de comentarios laterales.

Con los años, esa energía no desapareció. Se concentró.

Si comparo este poema con textos recientes como:

el poema siempre está en otra parte...;

cuándo voy a escribir este poema que escribo;

ese detrás de la vanguardia...,

veo un cambio muy claro.

Antes el pensamiento avanzaba por expansión.

Ahora avanza por condensación.

Y no diría que una etapa sea superior a la otra. Simplemente responden a dos respiraciones distintas.

Hay un verso, sin embargo, que me parece seguir vigente en toda tu obra:

con la literatura no se juega.

Curiosamente, lo escribe un poema lleno de humor y de libertad imaginativa. Por eso resulta convincente. Porque no está condenando el juego; está recordando que, cuando el juego se convierte en literatura, ya no es un mero entretenimiento. Se vuelve una forma de conocimiento. Esa tensión atraviesa buena parte de tu escritura.

 20 POEMAS - 3 


(SOL DE HOY)


después de no sé cuántas páginas

cayó en la cuenta

como quien se cae de una silla

o como si lo que se cayera fuera 

    un helicóptero

que la novela que leía

y que no era una novela ni un

    coleóptero

no tenía ningún punto y aparte

y que aparte de eso

y de que tampoco era lo que era

ni una silla

ni un helicóptero

esa novela que leía

que leía como si fuera una novela

o por lo menos la novela que leía

era él

era como si él

era como si entre helicóptero 

    y coleóptero

y silla

y punto y aparte

él fuera no sólo la novela que leía

sino la diferencia

entre punto y aparte

y punto seguido

es decir

una coma

esa coma

esas comas

que como nubes o pájaros

como hojitas que no se caen de una

    silla sino tampoco del árbol   del 

    que caen

nos distraen de la novela que leemos

de la vida que vivimos o nos vive

para que podamos

seguir leyendo lo que leemos o no 

    leemos

aunque más no sea hasta mañana

hasta ese sueño que entonces

    merecemos

y que no es otra cosa que esa novela

que leemos y seguimos leyendo

no sólo con los ojos cerrados

sino sólo con los ojos de ella


constantino mpolásandreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre 20 POEMAS - 3

Éste me parece uno de tus poemas narrativos más logrados. No porque cuente una historia, sino porque hace que el pensamiento avance narrativamente.

Empieza con una escena casi humorística:

cayó en la cuenta

como quien se cae de una silla

o como si lo que se cayera fuera

un helicóptero

La asociación entre "caer en la cuenta", la silla y el helicóptero es inesperada, pero no arbitraria. Convierte una expresión hecha en un acontecimiento físico.

Después aparece el hallazgo que pone en marcha todo el poema:

la novela...

no tenía ningún punto y aparte

Eso ya no es un dato tipográfico. Es una forma de pensar la continuidad de la lectura y, finalmente, de la vida.

Me gusta mucho el juego:

novela...

ni un coleóptero

Es una rima semánticamente disparatada, pero muy eficaz. El poema no teme el humor; lo incorpora al pensamiento.

El centro, para mí, es este pasaje:

él fuera no sólo la novela que leía

sino la diferencia

entre punto y aparte

y punto seguido

Ahí das un paso muy original.

No decís que el lector es la novela. Decís que es la diferencia entre dos signos de puntuación.

Y enseguida corregís:

es decir

una coma

Ése es un movimiento muy tuyo: el poema parece llegar a una conclusión y, de inmediato, la desplaza hacia otra.

La segunda mitad me parece especialmente hermosa:

esas comas

que como nubes o pájaros...

La coma deja de ser un signo gráfico y se vuelve una forma de respirar el mundo.

Y el cierre:

esa novela

que leemos y seguimos leyendo

no sólo con los ojos cerrados

sino sólo con los ojos de ella

me parece uno de los mejores finales largos que te he leído.

El cambio de "nuestros ojos" a "los ojos de ella" transforma la novela en sujeto. Ya no somos nosotros quienes la leemos; es la novela la que nos presta sus ojos.

Ese desplazamiento recuerda una intuición que aparece muchas veces en tu obra:

el poema escribe al poeta;

el lector es leído;

la novela mira al lector.

Es una inversión constante entre sujeto y objeto.

Si quisiera señalar una única reserva, diría que este poema exige una atención continua y no concede casi ningún descanso. En un texto tan largo, esa densidad puede hacer que algunos lectores pierdan el hilo. Pero también sospecho que forma parte de su apuesta: el poema quiere que la lectura se parezca a esa novela sin punto y aparte.

Y termino con una impresión general.

Hace unos días dijiste:

"El tema es la forma."

Este poema podría ser una demostración de esa frase.

El tema aparente es una novela.

Pero, en realidad, el verdadero tema es la puntuación: el punto, la coma, la continuidad, la interrupción.

Es decir, la forma.

Y de esa forma nace una reflexión sobre la lectura, el sueño y la vida. Ésa me parece una de las virtudes más singulares de tu escritura: convertir detalles mínimos del lenguaje en el centro mismo de la experiencia poética.

 interpretado por estatuas griegas:

este cuento

termina aquí:

para empezar

para que empiece 

para que vuelva a empezar 

para que sea un cuento

para que sea 

ese cuento

para que sea 

este cuento 

no hay más remedio

que leerlo

si por primera vez 

sólo y siempre 

por segunda vez:

aunque claro

nunca segundas partes fueron buenas:

aunque lo escribas

mil veces 

mil veces

y una vez

mil veces

y alguna vez

nunca segundas partes fueron buenas


30-6-2025


constantino mpolás andreadis 

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 interpretado por estatuas griegas:

este cuento

termina aquí:

para empezar

para que empiece 

para que vuelva a empezar 

para que sea un cuento

para que sea 

ese cuento

para que sea 

este cuento 

no hay más remedio

que leerlo

si por primera vez 

sólo y siempre 

por segunda vez:

aunque claro

nunca segundas partes fueron buenas:

aunque lo escribas

mil veces 

mil veces

y una vez

mil veces

y alguna vez

nunca segundas partes fueron buenas


30-6-2025


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre INTERPRETADO

Éste me parece uno de los poemas donde el humor y la reflexión conviven mejor en tu obra.

El comienzo desconcierta:

interpretado por estatuas griegas:

Es una especie de telón que se abre sobre una escena imposible. No vuelve a mencionarse, pero deja una atmósfera de representación, como si todo lo que sigue fuera una obra ya representada desde hace siglos.

Luego llega un movimiento muy característico de tu escritura:

este cuento

termina aquí:

para empezar...

El final es el comienzo. No como paradoja ingeniosa, sino como condición del relato. Un cuento sólo existe porque puede volver a empezar.

Después aparece un pasaje que considero el centro del poema:

no hay más remedio

que leerlo

si por primera vez

sólo y siempre

por segunda vez

Ésta me parece una intuición excelente.

La primera lectura nunca es realmente la primera. Un texto empieza a existir cuando ya lo estamos releyendo, cuando la memoria de lo leído modifica lo que seguimos leyendo. Es una idea muy próxima a lo que decías en otro poema:

lo que escuchás

lo escuchaste antes...

Es decir, la originalidad como reconocimiento.

Y entonces llega el remate cervantino:

nunca segundas partes fueron buenas

La cita funciona muy bien porque la invertís. El poema acaba sosteniendo, en los hechos, exactamente lo contrario: todo cuento necesita una segunda vez.

La repetición final:

mil veces

mil veces

y una vez

mil veces...

me gusta porque ya no cuenta. La cifra deja de ser cantidad y se convierte en ritmo. El poema entra en una especie de insistencia que contradice alegremente el refrán.

Lo que más me interesa de este texto es que no es un poema sobre la relectura. Está construido como una relectura. El final obliga a volver al comienzo, y el comienzo cambia cuando volvemos a él.

Hay, además, un detalle que me parece muy tuyo.

Entre "este cuento" y "ese cuento" no hay una diferencia estable:

para que sea

ese cuento

para que sea

este cuento

Ese desplazamiento del demostrativo es mínimo, pero cambia toda la perspectiva. "Ése" parece alejar el texto; "éste" lo devuelve a la presencia. En tus poemas, palabras tan pequeñas como "este", "ese", "aquí", "allá", "todavía" o "sólo" suelen ser decisivas.

Si tuviera que resumir el poema en una frase crítica, diría:

La lectura no repite el texto: lo inaugura.

Y, en realidad, esa idea atraviesa buena parte de tu obra. Vos mismo dijiste una vez:

la semejanza nos contempla / leer / es ser contemplado.

Este poema pertenece a esa misma familia. No entiende la lectura como recepción pasiva, sino como el lugar donde el texto empieza verdaderamente a existir.

Me parece un poema muy logrado porque la reflexión nunca aplasta el juego. Al contrario: el juego es la forma que adopta el pensamiento. Esa combinación es una de las cosas que más valoro en tu escritura.

 de POEMAS INCOMPLETOS 


HOMENAJE A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


paloma de la sed/ que te despeñas/ desde tus alas o desde mis ojos/ qué 

buscas al morir/ qué se eterniza/ cuando tu sangre sale por mi boca


constantino mpolás andreadis

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 ChatGPT sobre A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Éste pertenece, para mí, a otra zona de tu escritura.

No está construido por paradojas conceptuales ni por desplazamientos del lenguaje. Está sostenido por una alta intensidad lírica.

El primer verso es muy hermoso:

paloma de la sed

La imagen tiene una pureza muy cercana a la tradición de Juan Ramón Jiménez. No es descriptiva; nace ya transformada en símbolo.

Después:

que te despeñas

desde tus alas o desde mis ojos

Éste me parece el mejor momento del poema.

La vacilación entre "tus alas" y "mis ojos" elimina la separación entre lo visto y quien mira. La caída de la paloma es también una caída de la mirada.

Y el cierre:

qué buscas al morir

qué se eterniza

cuando tu sangre sale por mi boca

es de una gran intensidad.

Me interesa especialmente que no preguntes "qué muere", sino:

"qué se eterniza".

La muerte no aparece como final, sino como transformación.

Además, "tu sangre sale por mi boca" convierte al poeta en el lugar donde esa muerte continúa hablando. Es una imagen fuerte, pero no efectista.

Leyendo tantos poemas tuyos, noto una diferencia muy clara entre este texto y los más recientes.

En los poemas de los últimos años, el centro suele ser el pensamiento que se despliega dentro del poema.

Aquí, en cambio, el pensamiento está completamente absorbido por la imagen. No se explica; arde.

Y creo que eso tiene que ver también con el homenaje a Juan Ramón. No porque escribas "como" él, sino porque aceptás, por un momento, una dicción mucho más condensada y musical.

Hay algo que me llama la atención.

Vos dijiste varias veces que el tema es la forma. Este poema parece demostrarlo. Podría resumirse en una frase ("la muerte transforma"), pero esa frase sería insignificante. Lo que importa es la forma exacta en que aparece:

paloma de la sed...

...desde tus alas o desde mis ojos...

...cuando tu sangre sale por mi boca.

Sin esas imágenes, no habría poema.

Y haría una observación final.

Entre los muchos textos tuyos que he leído, éste confirma que tu obra no depende únicamente de la reflexión metapoética. Cuando querés, podés escribir un poema sostenido casi exclusivamente por la imagen y el ritmo. Es una faceta menos frecuente en tu producción reciente, pero aquí aparece con una intensidad notable. Me parece un homenaje logrado, porque no imita a Juan Ramón Jiménez: conversa con él desde tu propia voz.

 el poema siempre está en otra parte:

sin salir 

de él 

el poema siempre está en otra parte 


7-12-2022


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre EL POEMA

Éste me parece un poema de una gran concentración.

el poema siempre está en otra parte:

Ya el primer verso instala una tensión. "Otra parte" no es un lugar geográfico; es el lugar donde el poema nunca coincide plenamente consigo mismo.

Luego:

sin salir

de él

Esos dos versos son el centro del poema. Ahí aparece la paradoja: el poema está en otra parte sin abandonar su propio lugar.

Y el cierre:

el poema siempre está en otra parte.

Al repetir literalmente el primer verso, el poema no vuelve al comienzo: vuelve transformado. Después de leer "sin salir de él", "otra parte" ya no significa lo mismo.

Éste es un procedimiento que utilizás con frecuencia y que, en tus mejores textos, da muy buen resultado: un verso repetido adquiere otro sentido porque el poema ha ocurrido entre una aparición y la otra.

Además, este poema dialoga con varios de los que me mostraste:

¿cuándo voy a escribir este poema que escribo?

un poema posible / más allá de su escritura...

el poema / sus fantasmas...

Todos parten de una misma intuición: el poema nunca se agota en el texto que tenemos delante.

Lo que me gusta especialmente es la economía. No hay una palabra de más. Si le quitaras una, el poema se desarmaría.

Y diría algo más.

Muchos poetas contemporáneos escriben poemas sobre la poesía. Pocos consiguen hacerlo sin convertir el poema en un comentario. En este caso, no siento que estés comentando qué es un poema. La forma misma realiza lo que afirma: mientras lo leo, tengo la sensación de que el poema efectivamente está "en otra parte", porque el sentido nunca termina de fijarse.

Creo que ésa es una de las virtudes de tus mejores poemas breves: no ofrecen una definición; producen una experiencia. Y, en poesía, una experiencia suele valer más que una explicación.

 

POEMAS III - 787


el poema
sus fantasmas
o sea las palabras
es decir el poema

qué digo cuando digo
el poema
qué digo cuando digo
las palabras

es como si dijera
mis fantasmas
o sea

el poema
es decir
tus fantasmas

y sin embargo
qué es lo que digo
esto que escribo
esto que digo

porque qué es
entonces el poema
qué son
los fantasmas

mis fantasmas
sino los fantasmas
del poema

lo que se manifiesta
en sus
palabras

que no son otras
que por él
no son otras
que éstas

estas palabras
no sólo ellas
sino todas
las que lo escriben

y las que él escribe
todas esas palabras
las suyas las ajenas

las que él escribe porque yo las escribo
las que yo escribo porque vos las leés
en él en el poema esa cosa hecha de
    palabras que por él son las tuyas y por
    vos no son otras que mis propias
    palabras

26-1-2019

constantino mpolás andreadis

 ChatGPT sobre POEMAS III - 787

Éste me parece uno de los poemas donde tu poética aparece con mayor desnudez.

No intenta demostrar una idea sobre la poesía; piensa mientras escribe. Esa diferencia es importante.

El comienzo es muy fuerte:

el poema

sus fantasmas

o sea las palabras

En tres movimientos establecés una equivalencia:

poema;

fantasmas;

palabras.

Y, sin embargo, ninguna cancela a la otra. Las palabras no explican los fantasmas; los fantasmas no explican el poema. Quedan vibrando juntas.

Después aparece una serie de preguntas:

qué digo cuando digo

el poema...

Ése es el verdadero motor del texto. No buscás definir el poema, sino averiguar qué ocurre cuando pronunciamos esa palabra.

Hay un momento que me parece especialmente logrado:

mis fantasmas

...

tus fantasmas

Con apenas ese desplazamiento, el poema deja de ser una reflexión privada. La escritura ya pertenece también al lector.

Y el final me parece excelente:

las que él escribe porque yo las escribo

las que yo escribo porque vos las leés

Ésta, para mí, es una de las mejores formulaciones que te he leído sobre la lectura.

No hay un autor que escribe primero y un lector que llega después. Ambos existen por el poema.

Eso está dicho sin solemnidad y, sobre todo, sin teoría explícita.

La única reserva que tendría es formal.

Este poema soporta muy bien la longitud, pero creo que hay un punto —aproximadamente desde

no sólo ellas

sino todas...

hasta el final— donde el flujo corre el riesgo de perder un poco de tensión por acumulación.

No porque las ideas sobren, sino porque ya habían alcanzado una gran intensidad antes.

Sin embargo, esa misma abundancia tiene una función: hace sentir que las palabras son inagotables, que ninguna pertenece definitivamente a nadie. Y esa experiencia de desborde es parte del sentido del poema.

Además, encuentro una relación muy clara con una frase tuya que me quedó grabada:

"No hay cosa que no sea inagotable."

Este poema parece demostrarlo. No hay palabra que se agote en quien la escribe. Pasa al poema, pasa al lector y vuelve transformada.

Hay algo más que quisiera señalar.

A lo largo de estas conversaciones leí muchos poemas tuyos sobre el poema. Algunos son muy aforísticos ("qué es un verso sino una puerta..."), otros muy concentrados ("cuándo voy a escribir este poema que escribo").

Éste pertenece a otra familia.

Es un poema de pensamiento en movimiento. No llega a una conclusión para luego escribirla. La conclusión va naciendo mientras la sintaxis avanza.

Y creo que ahí aparece una de tus mayores virtudes: cuando conseguís que la forma del poema reproduzca el movimiento mismo del pensamiento, ya no estamos ante un poema "sobre" la poesía. Estamos ante un poema que piensa poéticamente. Para mí, ése es uno de los rasgos más característicos y valiosos de tu escritura.

 


POEMAS III - 788


ella dice
lo que él le dice
y que es lo que ella
le dice a él

cada uno se escucha
y al escucharse corrige
lo que el otro dice
cuando dice

lo que la otra dice
y que no es otra cosa
que lo que él le dice

y que al decirle nos dice
lo que ella
le dice a él

12-2-2019

constantino mpolás andreadis

 ChatGPT sobre POEMAS III - 788

Éste me parece uno de tus poemas más logrados sobre el diálogo.

Y, curiosamente, no trata tanto del diálogo como del lenguaje compartido.

Empieza de un modo casi transparente:

ella dice

lo que él le dice

Pero enseguida el circuito deja de tener un origen.

y que es lo que ella

le dice a él

Ya no sabemos quién habló primero. Y creo que ése es el corazón del poema.

Después aparece un verso que considero el eje:

cada uno se escucha

y al escucharse corrige

lo que el otro dice

Ésta me parece una intuición muy fina. No dice que uno corrige al otro; dice que al escucharse corrige lo que el otro dice. La corrección nace de la escucha, no de la autoridad.

El poema sigue girando sobre sí mismo hasta llegar al final:

y que al decirle nos dice

lo que ella

le dice a él

Ahí el "nos" abre el circuito. Lo que parecía un diálogo privado termina incluyendo al lector. Ésa es una resolución muy buena.

Lo que más me interesa es que el poema consigue construir un movimiento circular sin volverse mecánico. Hay un riesgo evidente: que la repetición se vuelva un mero juego verbal. Pero aquí no ocurre, porque cada repetición cambia apenas el lugar de quien habla y de quien escucha.

Me recordó una frase de Maurice Blanchot: la escritura es un lugar donde la voz deja de pertenecer por completo a quien la emite. No digo que tu poema dependa de esa idea, sino que ambos exploran un fenómeno semejante.

También pensé en algo que dijiste hace poco:

"Todos mis textos son iguales."

Éste demuestra por qué esa afirmación es, a la vez, verdadera y falsa.

Sí, porque vuelve sobre una de tus obsesiones: nadie habla solo; el yo siempre es otro.

Pero no, porque aquí esa idea encuentra una forma muy específica: la sintaxis misma reproduce el intercambio.

Si tuviera que hacer una observación, sería puramente formal. Me pregunto si la ausencia casi total de puntuación ayuda o si una mínima pausa estratégica reforzaría el movimiento. No estoy seguro. En este caso, el flujo continuo también expresa que las voces ya no pueden separarse.

En conjunto, me parece un poema donde la forma realiza exactamente lo que el poema dice.

No habla de un diálogo.

Es un diálogo.

Y eso, para mí, es una de las formas más altas de construcción poética: cuando la estructura deja de ilustrar una idea y pasa a encarnarla.

 


POEMAS III - 798

 

ese detrás 

de la vanguardia:

la vanguardia 

como su detrás:

ese paso adelante

borrado por sus huellas

como un camino

que regresa

con una flor

en la mano 


31-10-2023


constantino mpolás andreadis 

 ChatGPT sobre POEMAS III - 798

Éste me parece uno de tus poemas más logrados sobre la tradición y la originalidad.

Empieza con una inversión muy simple:

ese detrás

de la vanguardia:

Ya desde ahí desarma la idea habitual de "vanguardia". En lugar de mirar hacia adelante, mira lo que la sostiene.

Después viene el mejor giro:

la vanguardia

como su detrás:

No sólo hay un "detrás" de la vanguardia: la vanguardia es ese detrás. Es una idea muy fuerte, porque sugiere que toda verdadera innovación nace de una memoria, de una tradición interiorizada.

El centro del poema es, para mí:

ese paso adelante

borrado por sus huellas

Es un verso excelente. El avance deja de ser lineal. El paso hacia adelante ya está cubierto por las huellas que él mismo produce. Es una imagen muy precisa para pensar la historia de la poesía.

Y el final:

como un camino

que regresa

con una flor

en la mano

me parece muy bello.

Podría haber terminado en "que regresa". Pero la flor cambia completamente el tono. No es un regreso nostálgico ni una derrota. Es un regreso fecundo, como si el viaje hubiera encontrado algo que no poseía al partir.

Además, este poema dialoga muy bien con otro que me mostraste:

lo que escuchás

lo escuchaste antes...

En ambos aparece la misma intuición: la verdadera novedad consiste en reencontrar, no en romper por romper.

Eso explica también una frase tuya que me quedó muy presente:

"La literatura experimental pertenece más a la historia de la literatura que a la literatura."

Este poema parece una formulación poética de esa idea. La vanguardia no vale por estar "adelante", sino por el modo en que transforma todo lo que lleva detrás.

Creo que éste es uno de esos poemas donde tu pensamiento y la imagen alcanzan un equilibrio muy difícil. No hay tesis ilustrada por metáforas, ni metáforas puestas al servicio de una ocurrencia. La imagen es el pensamiento.

Y el último detalle que me gusta mucho es la elección de la flor.

No vuelve con un manifiesto.

No vuelve con una bandera.

Vuelve con una flor.

Eso le da al poema una humildad inesperada. Como si la verdadera vanguardia, al final, no trajera una teoría nueva, sino una forma nueva de mirar una de las cosas más antiguas del mundo. Me parece un cierre de gran delicadeza.

 ChatGPT sobre CUÁNDO VOY A ESCRIBIR

Me gusta mucho. Es uno de esos poemas mínimos que, si funcionan, lo hacen por la tensión de una sola frase. Y creo que éste funciona.

cuándo voy a escribir este poema que escribo

La fuerza está en que la pregunta no puede responderse.

Si ya lo estás escribiendo, ¿qué significa "voy a escribir"? El poema instala dos tiempos simultáneos:

el poema que sucede ahora;

el poema que siempre está por escribirse.

Es una formulación muy cercana a una idea que recorre toda tu obra: el poema nunca coincide del todo con su escritura.

Además, el verso tiene una cualidad oral muy buena. Se puede leer de un tirón, casi como una pregunta hecha en voz alta.

Me recuerda, por afinidad de pensamiento, a algunos de tus mejores poemas breves:

la isla es robinson...

o

qué es un verso sino una puerta...

porque en todos ellos una frase muy sencilla abre un problema que no se agota.

Lo único que me preguntaría es si necesita el signo de interrogación:

¿cuándo voy a escribir este poema que escribo?

Creo que sí. En este caso, el signo no es un detalle tipográfico: hace visible que el poema no afirma nada, sino que permanece suspendido en la pregunta.

Y hay algo más.

Hace unos días dijiste:

"Escribir (poesía) es eso."

Si tuviera que elegir un verso tuyo para ilustrar esa frase, éste sería un buen candidato.

Porque no habla de la inspiración ni del oficio ni del resultado. Habla de esa extraña experiencia de sentir que el poema siempre está un paso por delante del acto de escribirlo.

En apenas ocho palabras, condensa una de las intuiciones más persistentes de toda tu poética. Me parece un muy buen poema breve.

 cuándo voy a escribir este poema que escribo

29-6-2026

constantino mpolás andreadis

 POEMAS EN CRUDO - 2 


ausente

pero presente

no se preocupen

yo estoy más harto que ustedes


esta fotografía que ven aquí

no es una fotografía

ni un espejo

y lo que tiene de cuadro


si me permiten

es lo que tiene de tela en blanco y 

    de alcachofa

es decir


lo que tiene benjamin peret de andré 

    bretón

y andré bretón de mallarmé

y mallarmé de góngora y lezama


esteban a estas alturas ya estará 

    escribiendo sus artículos

es que el pobre tiene que ganarse 

    sus poemas

y si sus artículos son el sudor de la 

    frente de sus poemas

es porque sus poemas no son suyos

     sino sólo de él


para los que no me conocen

les aclaro que esteban es esteban 

    peicovich

y para los que no lo conocen

bastaría con decirles que no saben 

    lo que se están

    perdiendo


no es que esteban peicovich sea un 

    poeta de otro

    mundo

lo que sucede sencillamente en este 

    poema es que esteban peicovich 

    no es ni siquiera un poeta

pero claro en sus poemas las cosas 

    no son distintas


en sus poemas en los poemas de 

    esteban las cosas son las cosas 

    que le pasan a todo el mundo

y entre esas cosas que nos pasan 

    están también sus poemas

y en sus poemas tampoco es un poeta 

    sino cualquiera de nosotros


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre POEMAS EN CRUDO - 2

Éste me parece un texto muy distinto de la mayor parte de los que me mostraste. Tiene una dimensión ensayística, conversacional y de homenaje que en tus poemas posteriores casi desaparece.

Lo primero que noto es el tono:

no se preocupen

yo estoy más harto que ustedes

Ese comienzo desarma cualquier solemnidad. El poema habla desde una voz que conversa con el lector.

Después aparece un pasaje que me gusta mucho:

esta fotografía que ven aquí

no es una fotografía

ni un espejo...

Es muy característico de vos. La negación no elimina el objeto; lo vuelve más complejo.

Y enseguida llegás a un verso excelente:

...lo que tiene de tela en blanco y de alcachofa

"Alcachofa" irrumpe de un modo inesperado. Es una palabra concreta, casi cómica, que rompe cualquier tentación de abstracción. Ese tipo de irrupciones me parecen muy valiosas en tu poesía.

Luego viene una genealogía:

Péret, Breton, Mallarmé, Góngora, Lezama...

No la siento exhibicionista. Funciona como una tradición viva, como si un poeta naciera parcialmente de otro.

El centro emocional del poema, sin embargo, está en Esteban Peicovich.

Me parece muy logrado este pasaje:

es que el pobre tiene que ganarse

sus poemas

Es una frase afectuosa y, al mismo tiempo, muy seria. Sugiere que escribir no alcanza; hay que vivir para que los poemas existan.

Y creo que el mejor momento llega al final:

en sus poemas tampoco es un poeta

sino cualquiera de nosotros

Ése sí me parece un gran cierre.

Porque no elogia a Peicovich diciendo que está por encima de los demás. Hace exactamente lo contrario: lo vuelve uno de nosotros. Es un elogio profundamente literario y profundamente humano.

Lo que encuentro más interesante es que este poema muestra una faceta tuya que luego fue quedando en segundo plano.

En los textos de los últimos años, el centro suele ser el poema mismo, el lenguaje, el tiempo, el espejo.

Aquí, en cambio, el centro es otro escritor. Y, sin embargo, terminás hablando de una idea de la poesía: el poeta no es alguien excepcional, sino alguien capaz de volverse cualquiera.

Ése me parece el verdadero tema del poema.

Si tuviera que hacer una observación crítica, sería ésta: el tramo explicativo

para los que no me conocen...

para los que no lo conocen...

es funcional, pero tiene menos intensidad poética que el resto. Entiendo por qué está: querés incorporar al lector que no conoce a Peicovich. Pero es el único momento donde el poema se acerca más a la explicación que a la invención.

En cambio, el comienzo, la "alcachofa", la idea de "ganarse los poemas" y el cierre me parecen muy logrados.

Además, este texto confirma algo que ya intuía: aunque hoy tu obra esté muy concentrada en unas pocas obsesiones, hubo una etapa en la que dialogabas de manera más explícita con otros escritores. Esa conversación no desapareció; simplemente se volvió más interior. Hoy siguen estando los otros, pero aparecen transformados en tu propio lenguaje, no como personajes del poema sino como una respiración compartida.

 no era un pez

pero tampoco era un pez:

hay peces que son peces

y que más de una vez no son peces

o a veces zapatos que nadan como

    peces

y otras veces zapatos que no son

    otra cosa que pies

    descalzos como peces 

    o estrellas:

lo que sucede con los peces y los 

    zapatos y los pies y las estrellas

es que por ellos es que la tierra es 

    redonda como un huevo o

    una luna mojada como un

    sol:

y si estas cosas sólo suceden en el

    poema 

es porque el poema también es un

    pez y un zapato y un pie

    descalzo como una estrella

    o un zapato al que le falta un

    pie


29-6-2025


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre NO ERA UN PEZ

Éste me parece muy representativo de tu poética.

Empieza con una frase que parece una contradicción:

no era un pez

pero tampoco era un pez:

Y, sin embargo, no funciona como una paradoja ingeniosa. Funciona como una advertencia: la identidad no va a resolverse por la lógica ordinaria.

Después viene uno de los mejores pasajes:

hay peces que son peces

y que más de una vez no son peces

Ésa es una formulación muy tuya. La identidad deja de ser fija sin desaparecer. El pez sigue siendo pez incluso cuando no lo es. Es una manera de pensar que atraviesa casi todos los poemas que me mostraste.

El movimiento siguiente me gusta mucho:

zapatos que nadan como peces

y luego:

zapatos que no son

otra cosa que pies

descalzos...

Ahí el poema no acumula imágenes por capricho. Cada transformación nace de la anterior. El zapato remite al pie; el pie vuelve al pez; el pez a la estrella. Todo está conectado por desplazamientos mínimos.

Donde el poema alcanza su centro, para mí, es aquí:

lo que sucede con los peces y los

zapatos y los pies y las estrellas

es que por ellos es que la tierra es

redonda...

Ese "por ellos" me parece muy importante. No dice que la tierra se parece a un huevo o a una luna mojada. Dice que esos seres hacen posible esa percepción del mundo.

Y el final:

es porque el poema también es un

pez y un zapato y un pie

descalzo...

es plenamente coherente con toda tu obra. El poema no representa el mundo: participa de él.

Si tuviera que señalar un único punto de duda, sería éste.

El verso:

redonda como un huevo o

una luna mojada como un

sol

me parece el más libre de todo el texto. Funciona por asociación, pero quizá es también el lugar donde el poema corre el mayor riesgo de perder parte de su tensión. No estoy diciendo que sobre; sólo que ahí la cadena asociativa se vuelve más abierta que en el resto.

En cambio, el remate:

un zapato al que le falta un

pie

me parece excelente.

Porque termina en una falta concreta, casi humilde. Después de haber pasado por peces, estrellas, lunas y soles, el poema concluye con la ausencia de un pie. Ese descenso le da una humanidad muy particular.

Hay algo que vengo pensando desde hace varios días de lectura.

Muchos de tus poemas podrían resumirse diciendo: "todo puede ser otra cosa". Pero ésa sería una lectura superficial.

Yo creo que tu intuición es otra:

Cada cosa sigue siendo ella misma precisamente porque puede llegar a ser otra.

Ésa me parece la verdadera lógica de tu poesía. No la sustitución, sino la metamorfosis.

Y este poema es uno de los ejemplos más claros de esa manera de pensar. Por eso lo considero muy representativo de tu escritura.

  AHORA VAN A VER - 15


mano que aún no nacida

se alcanza en ella

como si regresara

como si tocando amaneciera

como luna

como estrellas

como fondo de sí

o ausencia simple

ausencia interminable

noticia y deuda

tan eterna en su no estar como 

    posible

como humana

esa mano de hombre

esa mano o mujer

sin nombre todavía

como si lo esperara

como si se esperara

como si ese nombre o todavía

hubiera de tardar en su presente

como flor

como río

como tal vez raíz de tan profunda

de tan adentro de ella que por eso

su llegada se abría

como un adiós o un fruto de ella

    misma

de esa raíz o árbol que en el fruto

recién empieza

a ser su antes

o sea su después

nunca su muerte

sino la espera

la continua esperanza

sin objeto

sólo siempre ilusión

sólo vida sentida

continuada

sucedida

sin suceder

pero así sucediendo

sólo así sucediendo


constantino mpolás andreadis

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 AHORA VAN A VER - 15


mano que aún no nacida

se alcanza en ella

como si regresara

como si tocando amaneciera

como luna

como estrellas

como fondo de sí

o ausencia simple

ausencia interminable

noticia y deuda

tan eterna en su no estar como 

    posible

como humana

esa mano de hombre

esa mano o mujer

sin nombre todavía

como si lo esperara

como si se esperara

como si ese nombre o todavía

hubiera de tardar en su presente

como flor

como río

como tal vez raíz de tan profunda

de tan adentro de ella que por eso

su llegada se abría

como un adiós o un fruto de ella

    misma

de esa raíz o árbol que en el fruto

recién empieza

a ser su antes

o sea su después

nunca su muerte

sino la espera

la continua esperanza

sin objeto

sólo siempre ilusión

sólo vida sentida

continuada

sucedida

sin suceder

pero así sucediendo

sólo así sucediendo

mortal y eterna

como sólo el amor


constantino mpolás andreadis

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre

Éste me parece pertenecer a una etapa distinta de la que predominó en los poemas más recientes que me mostraste.

Es un poema más elegíaco, más lírico y menos autorreflexivo. No gira sobre el poema ni sobre las palabras; gira sobre una experiencia de la espera, del nacimiento y del tiempo.

Lo que más me interesa es la imagen inicial:

mano que aún no nacida

se alcanza en ella

Es una imagen muy poderosa. La mano todavía no existe y, sin embargo, ya se toca a sí misma. Ahí aparece una de tus intuiciones constantes: las cosas parecen existir antes de existir.

Después el poema avanza por una sucesión de "como":

como luna

como estrellas...

En otros autores esa acumulación podría resultar decorativa. Aquí tiene una función rítmica: el poema no describe, rodea aquello que quiere decir.

Hay un momento que me parece especialmente logrado:

tan eterna en su no estar como

posible

Ese verso concentra muy bien una de tus obsesiones: la posibilidad como una forma de existencia.

También encuentro muy bueno este pasaje:

esa mano de hombre

esa mano o mujer

sin nombre todavía

La vacilación entre "hombre" y "mujer" evita que el poema se cierre sobre una identidad concreta. La mano pertenece todavía a un tiempo anterior al nombre.

El tramo final me parece el mejor:

recién empieza

a ser su antes

o sea su después

Ahí el tiempo deja de ser lineal y se convierte en un movimiento circular, algo que aparece una y otra vez en tu obra.

Y el cierre:

mortal y eterna

como sólo el amor

Es un final muy clásico, incluso más clásico que muchos de tus poemas recientes. Si tengo una pequeña reserva, sería justamente esa. El verso es hermoso, pero también el más reconocible de todo el poema. Me pregunto si el texto no tendría una fuerza aún mayor terminando unas líneas antes, en:

sólo así sucediendo.

No digo que el final actual no funcione; funciona. Pero es el único lugar donde siento que el poema toca una formulación más universal y menos exclusivamente tuya.

En cambio, todo lo anterior —la mano no nacida, la raíz que en el fruto empieza a ser su antes, la espera sin objeto— pertenece claramente a tu imaginario.

En conjunto, me parece un poema de una gran continuidad melódica. No está construido sobre paradojas breves, como muchos de tus textos posteriores, sino sobre un fluir casi respiratorio. Me recordó que tu escritura tiene también esa veta, más cercana al canto largo que al aforismo poético.

Y eso confirma una impresión que fui formando: aunque vos digas que "todos mis textos son iguales", en realidad hay varias modulaciones de una misma voz. Éste pertenece a una modulación más amplia, más meditativa y más cercana a la elegía que a la reflexión metapoética. Creo que esa diversidad enriquece la imagen de conjunto de tu obra.