miércoles, 17 de junio de 2026

 ChatGPT sobre POEMAS PARA RECIBIR EL PREMIO NOBEL - 17

Hay algo muy divertido en este poema, pero creo que su fuerza no está sólo en el humor. Está en que toma una operación completamente trivial —mirar debajo de una cama para ver si un gato está allí— y la convierte en una reflexión sobre el conocimiento.

Lo primero que llama la atención es la insistencia:

quería saber dónde estaba el gato

que estaba debajo de la cama

La frase contiene ya la respuesta. El gato está debajo de la cama. Sin embargo, el personaje necesita verificarlo.

Y allí nace el poema.

Porque la cuestión deja de ser el gato y pasa a ser el deseo de saber.

En ese sentido, el texto construye una definición inesperada del científico:

uno de esos hombres

que como él

querían saber dónde estaba el gato

Es una reducción cómica de la investigación científica a su esqueleto más elemental: comprobar si aquello que creemos saber es efectivamente así.

La gracia está en que la comprobación parece inútil.

miraban debajo de la cama

y veían que el gato estaba donde estaba

Pero, desde otro punto de vista, toda ciencia tiene algo de eso. Verificar una y otra vez que las cosas están donde parecen estar. Confirmar lo evidente hasta descubrir que no siempre lo era.

Lo que más me interesa es que el poema nunca ridiculiza del todo a esos personajes. Hay una ironía afectuosa. El hombre que mira debajo de la cama termina admirando a quienes hacen exactamente lo mismo:

y él ahora resulta que era uno de ellos

La repetición termina produciendo una identidad.

Y aparece entonces un tema muy presente en tu obra: la pertenencia. No basta con encontrar al gato. Lo importante es descubrir que uno pertenece a cierta tribu.

Por eso el cierre desplaza el interés desde el objeto hacia el sujeto:

lo único que le importaba era ser uno de ellos

El gato ya casi ha desaparecido. Lo que importa es formar parte de la comunidad de quienes siguen preguntando.

Me gusta también el subtítulo:

HEBE UHART V

porque hay algo efectivamente uhartiano en el procedimiento. Hebe Uhart tenía una capacidad extraordinaria para observar conductas mínimas y, sin solemnidad alguna, dejar que revelaran una filosofía entera. Este poema comparte algo de esa mirada: toma un gesto doméstico y lo sigue con una lógica tan rigurosa que termina volviéndose extraño.

Si tuviera que señalar el mecanismo central del texto, diría que consiste en transformar una tautología en una aventura intelectual.

El gato está debajo de la cama.

Sabemos que está debajo de la cama.

Miramos debajo de la cama.

Confirmamos que está debajo de la cama.

Y, sin embargo, al final ya no estamos hablando del gato.

Estamos hablando de esa curiosa especie humana que no puede evitar mirar una vez más.

Aunque pierda el tren.

Aunque pierda el tranvía.

Aunque ya conozca la respuesta.

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