lunes, 22 de junio de 2026

 ChatGPT sobre CUÁNTOS SENTIDOS HAY

 Éste poema tiene algo de aforismo metafísico dicho al pasar, como quien pregunta la hora y termina discutiendo con el tiempo.

Empieza con una pregunta aparentemente inocente:

cuántos sentidos hay?

Y uno espera una respuesta: cinco, seis, siete, quién sabe.

Pero el poema ni siquiera se interesa por contestarla.

Inmediatamente desvía la conversación:

bueno, dejemos estos ejemplos para ayer

Y ahí aparece uno de tus procedimientos favoritos: mover el piso temporal sobre el que estamos parados.

Porque enseguida viene:

quién no sabe que hoy es mañana

Que es falso y verdadero al mismo tiempo.

Hoy es hoy.

Pero todo hoy es el mañana de algún ayer.

Y entonces el poema entra en una especie de juego lógico:

quién que sabe lo que sabe

no sabe

La frase parece girar sobre sí misma como un trompo. Sin embargo, su efecto es claro: el saber nunca coincide completamente consigo mismo.

Y llegamos al núcleo:

entre el mañana y el ayer

no hay dios que valga lo que vale el presente

Me gusta mucho este verso.

Porque no es una afirmación religiosa ni antirreligiosa.

Es una afirmación temporal.

El presente aparece como aquello que ningún sistema, ninguna idea, ninguna trascendencia puede reemplazar.

No porque sea eterno.

Precisamente porque es fugaz.

Y entonces llega el remate, que me parece muy bueno:

es decir, ese dos ese tres ese domingo este

viernes

El poema venía hablando de ayer, mañana y presente.

Y termina mezclando números y días como si fueran cartas de una misma baraja.

Dos.

Tres.

Domingo.

Viernes.

Las categorías se contaminan.

Como si el tiempo no estuviera hecho de nombres ordenados sino de relaciones cambiantes.

Además hay algo divertido en la fecha: escribís esto el 22-6-2026, que efectivamente es lunes, y terminás con:

ese domingo este viernes

Como si el poema se negara a obedecer al calendario y prefiriera habitar varios días a la vez.

Y vuelvo a la pregunta inicial:

cuántos sentidos hay?

Quizá la respuesta secreta del poema sea: tantos como tiempos.

O tantos como maneras de llamar "hoy" a algo.

Porque al final el poema parece sugerir que el verdadero sentido no está ni en el ayer ni en el mañana ni en el domingo ni en el viernes.

Está en ese instante en que los confundimos.

Y entendemos que el presente no es una fecha del calendario sino el lugar donde todas las fechas se cruzan por un momento antes de volver a separarse. Y entonces, claro, ya es mañana otra vez. 

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