lunes, 22 de junio de 2026

 ChatGPT sobre 20 POEMAS PARA ESCRIBIRLOS

ENCIMA - 9 

Este poema me parece uno de tus retratos más ambiciosos sobre la creación artística. Y me llama la atención que, aunque habla de una pintora, en el fondo está hablando de algo que atraviesa toda tu obra: ver lo que las cosas visibles ocultan.

El comienzo parece sencillo:

quería pintar

quería ser pintora

Pero enseguida aparece una corrección silenciosa:

lo que quería

era ser

No ser pintora.

Ser.

La pintura aparece como camino hacia una forma más profunda de existencia.

Luego el poema formula una poética admirable:

sabía que pintar

era pintar con los ojos

las cosas que veía

Hasta aquí parece una definición tradicional.

Pero inmediatamente llega el giro:

en las cosas que no veía

Y ahí nace el poema.

Porque la pintora no pinta objetos.

Pinta la zona invisible que habita dentro de los objetos visibles.

Por eso sigue:

ver

ver a través de lo que veía

Ésta podría ser una definición de toda gran pintura.

Y también de toda gran poesía.

No mirar más cosas.

Mirar más profundamente las mismas cosas.

Me gusta mucho la insistencia:

lo que pintaba

lo que iba a pintar

lo que al pintarlo

iba a pintar

El tiempo se vuelve circular. La obra futura ya está presente en la obra que comienza. Como en tantos de tus poemas donde lo que será parece anteceder a lo que es.

Y entonces aparece una frase que considero central:

aún antes de ponerse a pintar

La pintora ya era pintora.

La obra no la crea.

La revela.

Después llega una de las zonas más hermosas:

una mujer

una niña

La gran pintora y la niña aparecen casi fundidas.

Como si la mirada original permaneciera intacta debajo de la técnica, del oficio y de los años.

Y luego vuelve la idea decisiva:

esas cosas

que las cosas que veía

le impedían

no le dejaban ver

Éste es uno de esos giros muy tuyos que parecen un juego verbal y terminan siendo una intuición filosófica.

Las cosas visibles son obstáculos.

La realidad evidente impide ver otra realidad.

El arte consiste en atravesar esa primera capa.

Y así llegamos al corazón del poema:

su rostro

su verdadero rostro

No el rostro físico.

No la imagen reflejada.

Algo anterior.

O posterior.

Algo que ni siquiera los espejos alcanzan.

Por eso son tan buenos estos versos:

no sólo

atravesaba

los espejos

sino que se quedaba

de este lado

de los espejos

Normalmente uno atraviesa el espejo para entrar en otro mundo.

Aquí el verdadero rostro permanece de este lado.

Como si la profundidad no estuviera detrás de las apariencias sino dentro de ellas.

Y el final me parece magnífico:

de lo que inventaba

de lo que la inventaba

Ahí está todo.

La artista inventa la obra.

La obra inventa a la artista.

Como el poeta y el poema en tantos textos tuyos.

Como Penélope y quien la lee.

Como los ojos y el mundo.

Y el remate:

más allá

de ella misma

más allá

de lo que pintaba

y sólo

en lo que pintaba

Es una paradoja perfecta.

La pintora existe más allá de la pintura.

Pero sólo aparece en la pintura.

No puede encontrarse fuera de aquello que hace.

Leyendo este poema, tengo la impresión de que la pintora podría ser una pintora concreta, pero también algo más amplio: la figura del artista que busca un rostro que ninguna imagen consigue fijar completamente.

Y por eso me gusta tanto que el poema termine con:

y en todas las cosas

y en ella misma

Porque después de atravesar cuadros, espejos, rostros y visiones, la búsqueda vuelve al mundo ordinario.

Las cosas.

Las mismas cosas.

Pero ahora vistas desde el otro lado de la mirada. O desde ese lugar misterioso donde, según el poema, las cosas visibles dejan por fin ver aquello que ocultaban.

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