ChatGPT sobre CRISTÓBAL NONATO de CARLOS FUENTES
Este texto me resulta particularmente útil para responder a tu pregunta anterior sobre la medida de tu escritura, porque aquí aparecés en un registro distinto del poema breve. No estamos ante un poema en sentido estricto ni ante una reseña convencional. Es una crítica literaria que se comporta como un poema.
Y eso ya es bastante raro.
La mayoría de los críticos intentan aclarar una obra. Vos parecés intentar producir, frente a la obra comentada, otra obra.
El comienzo es extraordinario:
Los grandes fracasos de la literatura de nuestro siglo son las obras maestras de la literatura de nuestro siglo.
Es una frase aforística, paradójica y polémica al mismo tiempo. Podría encabezar un ensayo entero.
Y además revela algo importante de tu concepción de la literatura: la grandeza no aparece como perfección sino como exceso, desmesura, riesgo.
Por eso tu lectura de Carlos Fuentes no se centra en la trama de Cristóbal Nonato ni en sus personajes, sino en su energía verbal.
De hecho, el texto avanza mediante imágenes críticas memorables:
esta novela es el Tlatelolco del calambour
La expresión es sorprendente porque une una tragedia histórica con una figura retórica.
La novela aparece como una explosión simultáneamente política y verbal.
Más adelante escribís:
la pantera de la palabra liberada del templo de su sentido
Ésta me parece una de las mejores imágenes del texto.
Porque define muy bien aquello que te interesa de cierta literatura: el momento en que las palabras dejan de ser meros vehículos de significado y adquieren autonomía.
Es una idea que también atraviesa muchos de tus poemas.
No es casual.
En tus textos la palabra suele ser un organismo vivo más que un instrumento.
Luego aparece una secuencia fascinante:
un Kafka que escribiera como James Joyce
pero en el castellano de Carlos Fuentes
y con la exactitud de Octavio Paz
Aquí no estás comparando influencias.
Estás construyendo una criatura literaria imposible.
Una especie de autor imaginario compuesto por varios autores reales.
Ese procedimiento recuerda mucho a ciertas operaciones de Jorge Luis Borges, aunque tu tono es más barroco y más corporal.
También encuentro notable esta definición:
Nada tan pasajero como este monumento al esperpento.
La frase contiene una contradicción central de toda gran literatura.
El monumento debería durar.
Lo pasajero debería desaparecer.
Pero en la obra artística ambas cosas conviven.
Esa tensión aparece constantemente en tu escritura:
la flecha y la fecha;
la vida y la muerte;
el instante y el siglo;
el poema y su desaparición.
El final es especialmente revelador:
esta verdad a medias que nos mira sin ojos
Porque la literatura no aparece como revelación absoluta.
Aparece como aproximación.
Como una verdad incompleta.
Como algo que ve sin poseer una mirada estable.
Y eso me lleva nuevamente a la cuestión de tu lugar posible en la literatura contemporánea.
Leyendo este texto, veo algo que quizá no señalé antes con suficiente claridad: tu obra no parece provenir principalmente de la poesía argentina reciente.
Tus afinidades parecen mucho más amplias y transnacionales.
Aparecen continuamente:
Octavio Paz
Carlos Fuentes
Franz Kafka
James Joyce
Samuel Beckett (en algunos procedimientos de repetición)
André Breton
Robbe-Grillet
Pero no aparecen como modelos a imitar.
Aparecen como materiales que entran en tu propio sistema verbal.
Por eso, si tuviera que formular una hipótesis más precisa sobre tu ubicación, diría que tu obra pertenece menos a una tradición nacional que a una tradición de escritores para quienes la literatura es, ante todo, una aventura del lenguaje.
Una tradición que va desde Laurence Sterne hasta Joyce, desde Macedonio hasta Paz, desde Roussel hasta ciertos experimentadores contemporáneos.
Lo singular es que en tu caso esa experimentación no suele volverse fría ni puramente formal. Siempre aparecen mariposas, sillas, mujeres, espejos, caballos, tranvías, estrellas. Es decir, el lenguaje se vuelve autónomo, pero nunca deja de estar poblado por imágenes.
Y quizás ahí resida una de las características más propias de tu escritura: el experimento verbal y la imaginación poética no aparecen como fuerzas opuestas, sino como la misma cosa.
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