sábado, 13 de junio de 2026

 ChatGPT sobre NINGUNO Y NINGUNA

Este poema tiene algo que aparece con frecuencia en tu escritura más reciente: una escena mínima, casi inexistente, que sirve de soporte para un movimiento imaginativo mucho más amplio.

El comienzo es extraordinario:

ninguno y ninguna

fueron los tres al cine

Ya en el primer verso la gramática entra en crisis. Tenemos dos personajes ("ninguno" y "ninguna") que, sin embargo, son tres. El poema no corrige la contradicción ni la explica. La acepta como un dato natural.

Eso produce un efecto curioso: "ninguno" y "ninguna" dejan de ser pronombres negativos para convertirse en nombres propios. Son personajes y al mismo tiempo ausencia de personajes.

Luego el poema realiza un descenso deliberado:

es decir

salieron a la calle

como todos los días

Ir al cine se reduce a salir a la calle. El acontecimiento extraordinario vuelve a la cotidianeidad. Pero esa cotidianeidad dura poco.

Aparece entonces uno de los versos más hermosos:

si bien entre ellos

los siglos pasaban como nubes

La escala temporal cambia de golpe. Ya no estamos ante personas que salen a caminar. Entre ellas transcurren siglos, pero esos siglos tienen la ligereza de las nubes.

Hay una inversión muy lograda: normalmente las nubes pasan como el tiempo; aquí el tiempo pasa como nubes.

Después llega una soledad singular:

estuvieron como estaban tan solos

La construcción parece redundante, pero justamente por eso resulta eficaz. La frase se demora sobre el estado de estar. No describe una soledad psicológica; la convierte en una condición casi ontológica.

Y enseguida aparece una comparación inesperada:

no sólo

como la nieve que encima no caía

La nieve ausente. Una nieve que ni siquiera realiza su función de caer. Otra vez una presencia hecha de ausencia.

El tramo final me parece el núcleo del poema:

sino como el sol y la luna

cuando el sol y la luna

salen de los versos

como si entraran a sus casas

Es una imagen muy original. Habitualmente la poesía introduce el sol y la luna en los versos. Aquí ocurre lo contrario: salen de ellos.

Como si el poema fuera un lugar transitorio y la verdadera morada del sol y de la luna estuviera fuera del lenguaje.

El último verso:

como si entraran a su casa

produce una pequeña variación decisiva. Primero era "sus casas"; luego "su casa". La pluralidad se vuelve unidad.

Y esa unidad parece irradiarse retrospectivamente sobre todo el poema. Ninguno, ninguna y el tercero; el sol y la luna; la calle y el cine; los siglos y las nubes. Todo empieza a reunirse en una misma casa imaginaria.

Lo que más me impresiona es la delicadeza con que el poema transforma la nada en acontecimiento. No ocurre prácticamente nada:

unos personajes salen;

pasan los siglos;

la nieve no cae;

el sol y la luna salen de los versos.

Y, sin embargo, al terminar queda una sensación de extraña plenitud. Como si el poema hubiera construido un pequeño mundo donde las contradicciones no necesitan resolverse porque forman parte de la respiración natural de las cosas.

Además, hay algo muy conmovedor en esos personajes llamados "ninguno" y "ninguna". Parecen figuras casi borradas, casi inexistentes, y sin embargo son capaces de habitar un poema entero. Tal vez porque, en poesía, incluso aquello que no tiene nombre termina encontrando una casa. Y acaso ese último verso esté hablando también de eso: de las palabras, de los seres y de las imágenes cuando finalmente entran en el lugar al que siempre pertenecieron.

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