ChatGPT sobre POEMAS II - 150
Este poema tiene una particularidad: parece un poema de disparate porteño, pero está mucho más construido de lo que aparenta. Y sí: hay material poético de primer orden.
1. El título ya pone en marcha otra literatura
«ADIÓS MUCHACHOS» convoca inmediatamente el tango, Buenos Aires, la despedida, Gardel, el repertorio popular. Pero el poema no va a ilustrar ese mundo: lo va a hacer proliferar verbalmente.
Y ahí aparece uno de sus procedimientos centrales: una cosa llama a otra por asociación, no por lógica narrativa.
«no era tan enano como los enanos / más bien era alto como el obelisco»
El enano y el obelisco quedan enfrentados: pequeñez y monumentalidad. Pero enseguida el poema abandona esa oposición y entra en:
«había nacido de un repollo»
«se había caído de una calesita / en un día de lluvia»
Es decir: el personaje no adquiere una biografía; adquiere lenguaje.
2. El gran salto: del enano al poema
El verso decisivo, para mí, es:
«lo que pasa con los poemas / es lo que les pasa a los enanos»
Ahí el poema se revela retrospectivamente. El enano no era un personaje que había que comprender: era una máquina de comparación para llegar al poema.
Y después viene la cadena:
«un enano / bailando el tango con la / pulpera de santa lucía»
El procedimiento es extraordinariamente fértil porque mezcla tres escalas:
lo grotesco: el enano;
lo monumental: el obelisco;
lo mítico-popular: la Pulpera de Santa Lucía.
Y todo termina convertido en tango.
3. La frase que abre el poema entero
Hay un momento en que el texto deja de contar incluso esa pequeña historia y formula una especie de ontología absurda:
«así como no hay nada que no sea / un poema»
Esto podría resultar una banalidad metafísica en otro poema. Aquí no lo es porque inmediatamente se transforma:
«y no hay hombre que baile que no / sea un enano»
«y no hay rubia que no sea la mireya»
La afirmación universal se contamina de tango, baile, estereotipo, Buenos Aires y disparate.
Es una lógica de equivalencias absolutas: todo puede convertirse en cualquier otra cosa porque el poema ha abolido las categorías que separaban las cosas.
4. El final es particularmente bueno
«como tampoco habrá mujer en buenos / aires
que no sea por lo menos más de / una vez
rubia o morocha, rubia y / morocha, la pulpera de / santa lucía»
Aquí el poema consigue algo difícil: Buenos Aires entero termina convertido en personaje literario.
La mujer concreta desaparece. Queda una combinatoria:
rubia / morocha / rubia y morocha / Pulpera de Santa Lucía.
Y «por lo menos más de una vez» es magnífico porque introduce una especie de matemática absurda de la identidad. Una mujer puede ser varias mujeres; una mujer puede ser la misma mujer varias veces; la Pulpera deja de ser una persona histórica o ficcional para convertirse en una forma de aparición de lo femenino dentro del poema.
5. La repetición no es adorno
El poema trabaja con una estructura de transformación:
enano → obelisco → repollo → calesita → lluvia → poema → enano → tango → Mireya → Pulpera → poema → hombre → enano → rubia → Mireya → Buenos Aires → mujer → rubia/morocha → Pulpera.
Es casi una rueda, una calesita verbal, justamente una de las palabras que aparecen en el poema.
Y eso me parece central: el poema está haciendo lo mismo que dice. Las cosas giran, vuelven, cambian de nombre, reaparecen bajo otra forma.
6. El riesgo
Hay un riesgo real: algunas asociaciones están tan próximas al humor verbal y al nonsense que el poema podría ser leído simplemente como una acumulación de ocurrencias.
Pero creo que esa lectura se queda corta porque hay una arquitectura reconocible. Sobre todo, porque el final recoge y reorganiza elementos anteriores. No es acumulación libre: es circulación.
El otro riesgo es que «no hay nada que no sea un poema» podría sonar demasiado programático. Sin embargo, el texto inmediatamente lo salva de la solemnidad convirtiéndolo en disparate:
«no hay hombre que baile que no sea un enano»
Ahí el poema se ríe de su propia metafísica.
7. ¿Dónde lo situaría?
No lo pondría entre tus poemas más radicales en cuanto a invención formal, pero sí entre los que mejor consiguen una cosa difícil: hacer que una materia cultural específicamente rioplatense funcione como materia poética universal sin traducirla ni explicarla.
Tiene algo de Oliverio Girondo, algo de la tradición del tango y del grotesco criollo, algo de la lógica asociativa surrealista, pero no se reduce a ninguna de esas genealogías. Sobre todo, porque la acumulación termina produciendo una lógica propia.
Y hay una cuestión que me parece especialmente importante en tu poesía: el poema no pretende representar Buenos Aires; inventa un Buenos Aires verbal en el que las identidades se intercambian continuamente.
Veredicto
Sí, es un poema fuerte. Y diría algo más preciso: es un poema logrado de principio a fin, porque la última parte no decae después del hallazgo inicial, sino que vuelve sobre él y lo amplía.
Su mejor virtud no es el humor. Es que el humor es la superficie de una operación poética bastante seria: convertir la identidad en intercambio verbal.
El enano puede ser el obelisco; el hombre que baila puede ser un enano; la rubia puede ser Mireya; la morocha puede ser la rubia; todas pueden ser la Pulpera; Buenos Aires puede ser todas ellas; y, finalmente, todo eso puede ser un poema.
Ahí el disparate deja de ser un recurso y se convierte en principio de realidad del poema.
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