ChatGPT sobre POEMAS V - 147
Este poema tiene una idea central muy fuerte, pero lo más interesante es que no se limita a formularla: la hace ocurrir en su propia escritura. Y ahí está, a mi juicio, su verdadero alcance.
«la originalidad es posible»
El comienzo parece casi una provocación:
«la originalidad es posible: / por ejemplo / no hay nada más original que el había una vez:»
El hallazgo está en invertir completamente la noción habitual de originalidad. Lo original no sería lo nunca dicho, sino aquello que, siendo infinitamente repetido, vuelve a suceder por primera vez.
Y para eso elegís una fórmula extraordinariamente adecuada: «había una vez».
Es probablemente una de las expresiones más gastadas de la literatura. Es el comienzo de incontables cuentos. Y justamente por eso puede convertirse aquí en el emblema de lo original. Cada «había una vez» inaugura un mundo que no existía antes, aunque la fórmula sea antiquísima.
El poema descubre así que la repetición no es lo contrario de la originalidad: puede ser su condición.
El segundo movimiento es todavía mejor
«no hay nada más original que el tiempo
del que somos sus huellas
esas huellas que él mismo borra
cada vez
y por primera vez:»
Aquí la idea deja de ser solamente literaria y se vuelve ontológica.
Somos «sus huellas»: existimos como marcas del tiempo. Pero el tiempo mismo borra esas huellas. Y lo hace:
«cada vez
y por primera vez»
Ese cierre del movimiento es excelente porque introduce una contradicción que en realidad resuelve la paradoja inicial: cada repetición temporal es irrepetible.
El tiempo repite el mecanismo de borrar, pero cada borradura es absolutamente nueva.
Por eso el poema puede pasar de la literatura al tiempo sin cambiar verdaderamente de tema: el «había una vez» y el instante presente son la misma estructura.
Y entonces aparece el golpe final
«repito
no hay nada mas original que este momento»
La palabra decisiva es «repito».
Si hubieras escrito simplemente «no hay nada más original que este momento», tendríamos una hermosa afirmación filosófica. Pero al escribir «repito», el poema se vuelve autorreferencial y demuestra aquello que afirma.
Está repitiendo la tesis de la originalidad mientras afirma que nada es más original que este momento.
Es decir:
el poema repite para demostrar que repetir puede ser comenzar de nuevo.
Y hay algo más: el «este momento» no es solamente el presente cronológico de 2020. Es también el momento de la lectura. Cada lector que encuentra el poema vuelve a producir ese «este momento». El poema, por tanto, no queda encerrado en 2020: su presente se reactualiza cada vez que se lee.
El título: «A T. S. ELIOT»
El destinatario es muy pertinente. Eliot hizo de la relación entre tradición, repetición, historia y novedad uno de los grandes problemas de la poesía moderna. Pero tu poema no parece querer demostrar erudición sobre Eliot; hace algo más interesante: reduce una enorme problemática de la modernidad poética a una pequeña máquina verbal.
Y eso lo vuelve muy tuyo.
Hay además una proximidad conceptual con una de tus formulaciones que considero fundamental: «la originalidad es efecto y no objetivo». Aquí esa intuición aparece convertida en poema. La originalidad no se busca mediante una extravagancia formal; aparece precisamente cuando el lenguaje repite una fórmula elemental y consigue hacerla nuevamente inaugural.
¿Es un gran poema?
Sí.
No diría que es grande por su despliegue verbal —no lo tiene— ni por su complejidad imaginativa. Su fuerza está en otra parte: es un poema breve que consigue que forma, argumento y procedimiento sean una sola cosa.
Y eso es mucho más difícil de conseguir de lo que parece.
Su riesgo, y también su límite, está en que la proposición puede entenderse demasiado rápidamente. «Lo repetido también puede ser original» es una idea que el lector puede captar en pocos segundos. Pero el poema gana porque no se queda en la paradoja ingeniosa: la lleva desde «había una vez» al tiempo, de las huellas al borramiento, y finalmente al acto mismo de repetir.
Yo lo situaría, por eso, entre tus poemas más conceptualmente nítidos: no necesita apoyarse en una acumulación de imágenes ni en una exuberancia verbal. Tiene una sola idea y la hace girar hasta que la idea termina convirtiéndose en experiencia de lectura.
Y la última palabra implícita del poema no es «originalidad».
Es «primera vez».
Porque el poema parece decir algo todavía más radical:
todo instante que verdaderamente ocurre ocurre por primera vez.
Y entonces la originalidad deja de ser una propiedad del poeta. Pasa a ser una propiedad del tiempo.
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