miércoles, 1 de julio de 2026

 

POEMAS EN BUSCA DE AUTOR - 3 


OLIVERIO GIRONDO

y lo oliverio que sería
si hubiera sido oliverio
si al morirse oliverio todavía
siguiera no siendo oliverio

como si la rama o la lira
la rima con sus rosas y sus ripios
y con sus mujeres que vuelan
y el búcaro de sus trabucos

y las tahonas de sus piernas
porque qué es un espantapájaros
sino una mujer que se despierta
con sus pelos mojados por el sueño

y con sus ojos violetas
qué otra cosa el inasible laurel
sino un muerto que se rebela
y se revuelca en su tumba

con sus ojos y su escopeta
acertando sin apuntar
o preguntando sin ansias de respuesta
como esperando un tranvía que no pasa

en una esquina cualquiera
como si se riera del mundo
como si le sacara la lengua
como si contara hasta tres

hasta cien o milenios de materia
porque oliverio era eso y algo más
y ese algo más era todo
y ese todo era que no era

que de tanto ser nunca fue
sino nada más que lo que era
lo que con él se murió
para que la vida siguiera

sin él pero con él en el tranvía
en el tren en el avión en la espera
sólo que su impaciencia era evidente
su impaciencia era toda su paciencia

él sabía que las palabras nos mentían
pero él les creía
y porque él les creía es que eran ciertas
verdaderas como el agua del río

y la risa y las mujeres bellas
y por él es que lo bueno y lo malo
y lo bello y lo feo y el pan y la madera
no son la misma cosa sino todas las cosas

y no hay cosa que no sea buena
y bella y real y soñada
y si nunca irreal
tampoco verdadera

sino sencillamente inmortal
por mortal por bella y fea
y buena y mala y falsa y verdadera
y real e irreal como la muerte y el amor y las 
    otras estrellas


constantino mpolás andreadis

 ChatZGPT sobre POEMAS EN BUSCA DE AUTOR - 3

Este poema tiene un interés particular porque no es solo sobre Oliverio Girondo: está escrito desde una conversación con su voz, pero sin caer en la imitación. Hay ecos de Girondo, pero la sintaxis y el movimiento del pensamiento son reconociblemente tuyos.

El comienzo me parece muy eficaz:

y lo oliverio que sería

si hubiera sido oliverio

si al morirse oliverio todavía

siguiera no siendo oliverio

Aquí convertís "Oliverio" en una cualidad más que en un nombre propio. Es un procedimiento muy girondiano en el espíritu —hacer que las palabras cambien de función—, pero la paradoja ("seguir no siendo Oliverio") pertenece a tu manera de pensar el lenguaje.

Después el poema entra en una larga enumeración:

las mujeres que vuelan...

el espantapájaros...

el inasible laurel...

un muerto que se rebela...

Hay una exuberancia imaginativa que recuerda a Girondo, pero también un riesgo. Algunas imágenes poseen una fuerza extraordinaria; otras parecen elegidas más por acumulación que por necesidad. Esa diferencia de intensidad hace que el poema tenga picos muy altos y algunos pasajes menos tensos.

Por ejemplo, este tramo me parece excelente:

porque qué es un espantapájaros

sino una mujer que se despierta

con sus pelos mojados por el sueño

y con sus ojos violetas

No intenta explicar el Espantapájaros de Girondo; inventa otra imagen para él. Ahí el homenaje se vuelve creación.

También encuentro muy logrado este pasaje:

él sabía que las palabras nos mentían

pero él les creía

y porque él les creía es que eran ciertas

Es una paradoja muy hermosa. La verdad del poema no depende de que las palabras sean verdaderas, sino del acto de fe del poeta. Me parece uno de los mejores momentos del texto.

En cambio, el final:

y no hay cosa que no sea buena

y bella y real y soñada...

...como la muerte y el amor y las otras estrellas

tiene una energía verbal muy grande, pero quizá pierde algo de precisión por acumulación. Es una tendencia que observo en varios poemas tuyos de esos años (2020-2023): cuando la intensidad ya está conseguida, seguís empujando el poema un poco más. En tu escritura reciente, en cambio, solés detenerte antes. Esa contención hace que el efecto resulte más concentrado.

Si comparo este poema con "había una mesa", la diferencia es enorme. Aquí domina la expansión, la proliferación, la celebración del lenguaje. En el poema de 2026, casi todo eso ha desaparecido. Es como si hubieras descubierto que una sola torsión sintáctica puede producir el mismo efecto que antes obtenías mediante una larga sucesión de imágenes.

No diría que una etapa sea superior a la otra. Son dos poéticas dentro de una misma voz. Pero sí creo que la segunda gana en necesidad. Hay menos palabras, y justamente por eso cada una pesa más.

De todos modos, este poema tiene momentos de verdadera altura. Si tuviera que elegir el verso que mejor resume tanto a Girondo como a tu lectura de Girondo, sería:

él sabía que las palabras nos mentían / pero él les creía.

Ahí hay una definición de la poesía que podría haber firmado Girondo, pero también Constantino Mpolás Andreadis. Es una frase donde el homenaje deja de ser homenaje y se convierte en una poética propia.

 

HISTORIA DE UNA MESA

había una mesa
no porque hubiera una mesa
sino porque qué sería de esa mesa
no sólo si no estuviera donde está
sino si encima no fuera
no sólo
lo que era
sino la mesa que era

1-7-2026
constantino mpolás andreadis








 ChatGPT sobre HISTORIA DE UNA MESA

Este poema me parece muy logrado por su extrema sencillez. Con muy pocos elementos consigue convertir un objeto cotidiano en un problema ontológico y, al mismo tiempo, poético.

había una mesa

no porque hubiera una mesa

sino porque qué sería de esa mesa

El primer verso afirma una existencia. El segundo la niega como evidencia. La mesa no importa por el hecho de estar ahí, sino por la pregunta que suscita. Es un procedimiento que aparece a menudo en tu obra: desplazar la atención del objeto a las condiciones de su existencia.

La segunda parte desarrolla esa idea:

no sólo si no estuviera donde está

sino si encima no fuera

no sólo

lo que era

sino la mesa que era

Aquí la identidad deja de depender únicamente del objeto. La mesa es también su lugar, su circunstancia y, sobre todo, su modo de ser. El último verso introduce una diferencia muy sutil entre "lo que era" y "la mesa que era". La primera expresión remite a una definición; la segunda, a una singularidad irreductible. No cualquier mesa, sino esa mesa.

Es un poema que recuerda, por su mecanismo, al de "La orilla también es un grupo". En ambos casos partís de una afirmación muy simple y, mediante pequeñas variaciones sintácticas, llegás a una reflexión sobre la identidad. La diferencia es que aquí el objeto cotidiano ocupa el centro y no necesita convertirse en símbolo: la mesa permanece siendo mesa, pero el lenguaje revela que eso ya es un misterio suficiente.

Si tuviera que señalar un rasgo especialmente logrado, diría que es el final. No explica; apenas desplaza una palabra, y ese desplazamiento obliga a releer todo el poema. Es un cierre característico de tu mejor escritura reciente: la revelación no proviene de una gran imagen, sino de una mínima torsión del lenguaje.

En conjunto, lo veo como un ejemplo de la dirección que ha tomado tu poesía en 2026: mayor economía verbal, menos proliferación de imágenes y una confianza creciente en que una estructura sintáctica puede producir por sí sola el acontecimiento poético. Es un poema breve, pero con una resonancia que continúa después de terminar la lectura.

 

POEMAS II - 869

 

no sólo la distancia 

también el imán de las palabras 

que se unían y se rechazaban como

    peces o versos:

como si la mañana fuera la noche

y la noche un lugar imposible

    donde la luna brillaba para ella:

como un sacerdote en una iglesia 

    vacía 

oficiaba como un ojo ante la realidad 

    que inventaba:

y eso era entonces el poema:

y por eso es que el poema es el 

     comienzo del mundo:

no sólo el primer día 

sino la presencia de la muerte como 

    una prisión en la que las palabras

    no sólo alcanzaban la libertad sino 

    que la reproducían con la 

    intermitencia de una eternidad 

    distraída y atenta como una 

    penélope cegada por la presencia 

    de un ulises renovado y ausente 


24-12-2023


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre POEMAS II - 869

Este poema me parece uno de los más ambiciosos de los que compartiste. No describe una experiencia ni desarrolla una metáfora única: intenta formular una poética, una concepción de qué es un poema y qué hace el lenguaje.

El comienzo es excelente:

no sólo la distancia

también el imán de las palabras

que se unían y se rechazaban como

peces o versos

El "imán de las palabras" es una imagen muy lograda. No son el poeta ni las ideas quienes organizan el poema: son las propias palabras las que se atraen y se repelen. Es una visión muy moderna del acto de escribir, donde el lenguaje posee una dinámica propia.

Luego aparece una cadena de transformaciones:

como si la mañana fuera la noche

y la noche un lugar imposible...

No es una simple inversión; es una suspensión de las categorías habituales. El poema entra en un espacio donde las oposiciones dejan de ser estables.

Me interesa especialmente este pasaje:

como un sacerdote en una iglesia

vacía

oficiaba como un ojo ante la realidad

que inventaba

Aquí el sacerdote no celebra una fe heredada, sino una realidad que nace del propio acto de mirar. El poema no refleja el mundo: lo inventa. Esa idea aparece una y otra vez en tu obra, pero aquí está expresada con mucha claridad.

El centro conceptual es este:

y eso era entonces el poema:

y por eso es que el poema es el

comienzo del mundo:

Esa afirmación recuerda el viejo tema de que el lenguaje funda la realidad. Pero no está formulada de un modo filosófico, sino poético. El poema no viene después del mundo: participa en su nacimiento.

La parte final amplía esa intuición:

la presencia de la muerte como

una prisión en la que las palabras

no sólo alcanzaban la libertad sino

que la reproducían...

Es un movimiento muy interesante. La muerte no anula el lenguaje; obliga a que la libertad de las palabras tenga que conquistarse una y otra vez.

El cierre:

con la intermitencia de una eternidad

distraída y atenta como una

penélope cegada por la presencia

de un ulises renovado y ausente

me parece muy logrado. La pareja de Penelope y Odysseus aparece transformada. No es la espera de la Odisea, sino una espera en la que ambos personajes han cambiado de naturaleza: Penélope está cegada y Ulises es, al mismo tiempo, renovado y ausente. El mito deja de ilustrar una idea y se convierte en una imagen nueva.

Si comparo este poema con los de 2026, noto una diferencia importante. Entre 2023 y 2026 tu escritura parece haber ganado en economía. En este texto las intuiciones se desarrollan ampliamente, con largas subordinaciones y acumulaciones. En poemas como "La orilla también es un grupo" o "Historia del poema" (2026), esas mismas preocupaciones aparecen concentradas en unas pocas líneas.

No diría que un período sea mejor que el otro. Aquí hay una riqueza verbal y una respiración amplia que tienen mucho atractivo. En cambio, en los poemas recientes hay una mayor confianza en que una imagen basta para sostener todo un pensamiento.

En cualquier caso, este poema deja muy clara una convicción que atraviesa toda tu obra: el poema no representa el mundo; participa de su creación. Esa idea reaparece, con distintas formas, desde tus textos de 2020 hasta los más recientes, y constituye, a mi juicio, uno de los ejes más reconocibles de tu poética.

 ChatGPT sobre LA POESÍA EXPERIMENTAL 

Vos no parecés interesado en la experimentación por sí misma. Incluso cuando escribís poemas muy abiertos o elípticos, como el de "onagro...", hay una exigencia de que el poema se sostenga como poema, no solo como gesto de ruptura.

Por eso, cuando analizamos tus textos, varias veces apareció la idea de que el lenguaje puede desviarse, sorprender o desarmar la lógica, pero siempre termina produciendo una necesidad interna. En tus mejores poemas, el lector siente que no podría cambiarse una palabra sin alterar el organismo entero del texto.

Esa es, para mí, una diferencia importante respecto de cierta vanguardia. En algunos momentos de la poesía experimental, el valor parece residir principalmente en haber roto una convención. En tus poemas más logrados —como "La orilla también es un grupo"— la innovación está subordinada a una forma de conocimiento poético. El extrañamiento no es el fin; es el medio para llegar a una intuición.

Quizá por eso insistís tanto en la relectura y en la autocrítica. No te basta con que un poema sea novedoso; querés que tenga necesidad, que cada imagen y cada giro verbal respondan a una presión interna del poema.

Esa es una exigencia muy alta. Y, curiosamente, es una exigencia que también puede aplicarse a Trilce: no basta con reconocer que revolucionó la poesía; todavía cabe preguntar, poema por poema, cuáles siguen teniendo esa necesidad interna y cuáles hoy se leen más como huellas de una exploración que como realizaciones plenamente logradas. Esa pregunta, más que disminuir el libro, lo devuelve a la experiencia concreta de la lectura, que es donde finalmente vive o no vive la poesía.

 POEMAS III - 142

 

onagro si de qué disolución 

ya piedra que la mano no sostiene

eco que de la fábula 

es cabeza sin pies y voz no oída


o como flecha que en tiempo no es 

    tampoco 

mano o piedra  ni centro ni costado 

sino presa del blanco que la acecha

si como corazón como adjetivo


26-8-2022


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre - POEMAS III - 142

Este poema me parece uno de los más herméticos y, al mismo tiempo, uno de los más musicales de tu producción. A diferencia de muchos de tus textos recientes, aquí el sentido no se organiza mediante una serie de afirmaciones o preguntas, sino mediante un flujo de imágenes que parecen atraerse por su energía verbal.

El comienzo es muy poderoso:

onagro si de qué disolución

La palabra "onagro" ya introduce una extrañeza. No importa tanto reconocer su significado como sentir su peso sonoro. Es una palabra áspera, arcaica, que sitúa al poema fuera del lenguaje cotidiano.

Enseguida aparecen imágenes de pérdida:

ya piedra que la mano no sostiene

eco que de la fábula

es cabeza sin pies y voz no oída

Todo parece separado de aquello que le daba unidad. La piedra ha perdido la mano; el eco, la voz; la cabeza, los pies. El poema trabaja con objetos que conservan su nombre pero han quedado desprendidos de su función.

Esa idea continúa en la segunda parte:

o como flecha que en tiempo no es

tampoco

La flecha deja de ser dirección o movimiento. Está suspendida en un tiempo que no termina de constituirse. Esa suspensión recuerda ciertas imágenes de poetas como José Lezama Lima o Paul Celan, donde la sintaxis parece detener el avance del significado para intensificar cada palabra.

Luego escribís:

mano o piedra ni centro ni costado

sino presa del blanco que la acecha

Este es, para mí, el hallazgo del poema. Habitualmente pensamos que la flecha persigue al blanco. Aquí ocurre lo contrario: el blanco acecha a la flecha. Invertís la relación de sujeto y objeto, como en otros poemas tuyos donde el espejo mira o el poema escribe al poeta. Esa inversión es una de las marcas más originales de tu escritura.

El cierre:

si como corazón como adjetivo

es extraordinariamente abierto. Convertir el corazón en adjetivo implica desplazarlo desde el plano de la sustancia al de la cualidad. El corazón ya no es una cosa, sino una manera de ser de otra cosa. Es un final que no clausura el poema, sino que lo deja vibrando.

Comparado con tus textos de 2026, este poema representa un momento de mayor condensación simbólica y sintáctica. Allí donde los poemas recientes suelen apoyarse en una conversación con el lector —preguntas, repeticiones, conectores como "también", "entonces", "porque"—, aquí el lenguaje es mucho más elíptico y casi mineral. Exige entrar en él como se entra en una pieza musical: primero por el ritmo, después por las imágenes y solo al final por las posibles interpretaciones.

Lo considero un poema de alta intensidad verbal. No busca comunicar una idea; busca producir un estado de lenguaje. Y en ese sentido se acerca a una poesía donde la sintaxis deja de ser un vehículo del significado para convertirse en parte esencial de la experiencia poética. Es uno de esos textos que probablemente cambie con cada nueva lectura, porque su fuerza reside menos en lo que "dice" que en la manera en que las palabras se atraen y se transforman entre sí.

 

POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 879

 

HISTORIA DEL POEMA 


esa 

idea fija

el deseo desencarnado en carne 

    propia 

lo ajeno de ella

lo ajeno de él:

ese

simbólico ajenjo 

el literario ajenjo

el literal ajenjo 

el abismal ejemplo

de una eternidad que se persigue

a cada paso 

a cada sombra 

a cada huella dejada u olvidada 

como flor 

que se marchita 

y que así al marchitarse se humaniza

se radicaliza 

se ridiculiza 

nos da la espalda 

nos vuelve otro

el otro 

los otros:

esa

aventura 

que al bajarse en la próxima estación 

lo que hace es pasarse 

dormirse

ser el tren que nos lleva

nos conduce 

nos reduce a él 

a ese otro

que en eso sueña 

que es él 

y es así como es él 


28-9-2020


constantino mpolás andreadis 

LITERATURACONSTANTINO.BLOGSPOT.COM

 ChatGPT sobre POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 879

Este poema pertenece a una etapa anterior de tu escritura, pero ya contiene varios procedimientos que luego se vuelven constantes. Al leerlo junto con los poemas de 2026, se percibe una continuidad muy clara.

Lo primero que llama la atención es el título: "HISTORIA DEL POEMA". Uno espera una explicación de cómo nace un poema, pero el texto nunca cuenta una historia lineal. En cambio, muestra el movimiento mismo del pensamiento poético. La historia del poema es el poema haciéndose.

El comienzo es muy fuerte:

esa

idea fija

el deseo desencarnado en carne propia

Aquí aparecen dos polos que recorren todo el texto: la abstracción ("idea fija") y la encarnación ("carne propia"). El deseo deja de ser una noción psicológica para convertirse en materia. Ese pasaje de lo abstracto a lo corporal es uno de los motores del poema.

Después llega una serie de variaciones:

lo ajeno de ella

lo ajeno de él

y más adelante:

el simbólico ajenjo

el literario ajenjo

el literal ajenjo

Es un procedimiento que seguís utilizando hoy: una palabra genera otras por proximidad sonora o conceptual. "Ajeno" conduce a "ajenjo"; el sentido no avanza por deducción lógica, sino por resonancias. El poema piensa mediante el lenguaje.

El centro del poema me parece especialmente logrado:

una eternidad que se persigue

a cada paso

a cada sombra

a cada huella...

La eternidad deja de ser algo inmóvil y se vuelve persecución. Es una imagen paradójica: lo eterno aparece como movimiento incesante.

Luego llega una transformación muy característica:

como flor

que se marchita

y que así al marchitarse se humaniza

se radicaliza

se ridiculiza

Me gusta mucho esa secuencia. El marchitarse no es solo decadencia; produce humanidad. Pero inmediatamente esa humanidad se extrema ("se radicaliza") y también se expone al absurdo ("se ridiculiza"). Hay una negativa constante a fijar un único significado.

El tramo final es quizá el más cinematográfico:

al bajarse en la próxima estación

lo que hace es pasarse

dormirse

ser el tren que nos lleva

Aquí desaparece la diferencia entre pasajero y tren. El sujeto ya no viaja: se convierte en aquello que lo transporta. Es una metamorfosis muy cercana a otras de tus poemas, donde el espejo termina siendo quien mira o la silla quien sostiene al que la imagina.

Y el cierre:

nos conduce

nos reduce a él

a ese otro

que en eso sueña

que es él

y es así como es él

evita cualquier conclusión filosófica explícita. El poema termina afirmando una identidad que solo existe en el acto de soñarse.

Lo que más noto al compararlo con tus textos recientes es una evolución estilística. En este poema de 2020 hay un impulso más expansivo: las asociaciones se desarrollan durante muchos versos y el pensamiento se despliega con amplitud. En los poemas de 2026, en cambio, tendés a una mayor condensación. Un texto como "La orilla también es un grupo" alcanza una intensidad semejante con menos palabras y una arquitectura más austera.

Sin embargo, el núcleo poético permanece reconocible. Ya estaban aquí los temas que siguen organizando tu escritura: la identidad como relación con el otro, el lenguaje como generador de pensamiento, la metamorfosis continua de las cosas y la convicción de que un poema no demuestra una idea, sino que la descubre mientras la escribe. Esa continuidad hace que, aunque el estilo se haya vuelto más depurado, la voz sea claramente la misma.