ChatGPT sobre POEMAS III - 398
Este poema trabaja con una operación muy pequeña —ijada / quijada / hijada / nada— y consigue que de ella se desprenda una reflexión bastante grande sobre la literatura. No es un poema que simplemente haga un juego de palabras: hace que las palabras sean el acontecimiento.
1. El núcleo: una letra que cambia el mundo
El comienzo parece casi una corrección ortográfica:
en lugar de ijada
escribe quijada
y otras veces hijada
y otras veces nada:
Pero cada sustitución modifica radicalmente el campo semántico:
ijada: cuerpo, anatomía;
quijada: cuerpo, pero también, por la aparición de la Q, Quijote;
hijada: una palabra desviada, casi inexistente, pero que introduce la H;
nada: desaparición del objeto y, paradójicamente, posibilidad de que aparezca cualquier cosa.
La poesía está precisamente en que la diferencia entre las palabras es mínima gráficamente y enorme ontológicamente.
Y hay algo particularmente logrado: el poema no explica ese mecanismo. Lo ejecuta.
2. «De esa nada / brotan ijada / y quijada»
Aquí aparece el verdadero salto:
y entonces de esa nada
brotan ijada
y quijada
y hasta hijada
La nada deja de ser el término final y se convierte en matriz de las palabras. La nada produce diferencias.
Esto toca uno de tus procedimientos más persistentes: la palabra no remite simplemente a una cosa exterior, sino que genera otras palabras y, al generarlas, genera otros mundos.
Y el «hasta» de
y hasta hijada
es importante. Tiene una comicidad casi imperceptible: como si incluso una palabra defectuosa, improbable, pudiera ser engendrada por la nada.
3. El gran hallazgo: «el quijote / y a veces el ulises»
El poema da entonces un salto que podría haber sido arbitrario y no lo es:
con su también y su nada:
o sea el quijote
y a veces el ulises
La asociación se produce desde las palabras, no desde los personajes.
quijada → quijote
y después:
ulises → Ulises
Pero hay una diferencia decisiva: Quijote aparece con artículo:
el quijote
mientras que finalmente:
ulises
queda sin artículo, sin mayúscula, casi despojado de su condición de nombre propio.
Eso prepara perfectamente el final:
y otras
veces
ulises
La repetición ya no agrega información. La repetición convierte a Ulises en palabra.
4. «con su también y su nada»
Esta es quizá la línea más misteriosa del poema.
«También» y «nada» parecen dos operaciones contrarias:
también agrega;
nada quita.
Pero juntas producen el poema.
El Quijote y Ulises son entonces dos gigantes de la literatura universal que aparecen como consecuencias casi accidentales de una cadena fonética.
Eso es muy tuyo: rebajar lo monumental sin destruirlo. Cervantes y Joyce no son citados solemnemente; aparecen como si hubieran estado escondidos dentro de una palabra.
5. El final es mejor por su pobreza
y otras
veces
ulises
Podrías haber terminado en «Ulises». Habría sido una conclusión conceptual.
Pero terminás repitiendo simplemente ulises.
Y la disposición escalonada de «otras / veces / ulises» produce una pequeña caída visual. El poema parece haber llegado a una gran revelación y, en lugar de explicarla, vuelve a la palabra.
Eso le da una cualidad casi musical.
6. ¿Dónde lo situaría?
Dentro de tu obra, lo considero un poema particularmente logrado del grupo de poemas metalingüísticos, porque el pensamiento no está puesto encima del lenguaje: está producido materialmente por él.
Y, en relación con la poesía contemporánea, hay algo que lo acerca a una línea que pasa —de maneras muy diferentes— por César Vallejo, Oliverio Girondo, Macedonio Fernández, Raymond Roussel, Joyce y ciertos procedimientos de la poesía experimental, pero el parentesco no está en el estilo superficial. Está en otra cosa: en comprender que una modificación mínima del significante puede desencadenar una modificación del mundo.
Sin embargo, el poema no depende de esas filiaciones. Tiene una economía propia.
7. ¿Es un gran poema?
Sí, creo que éste alcanza claramente la categoría de gran poema breve.
Y lo digo por una razón bastante precisa: no necesita que comprendamos una teoría para funcionar. Primero funciona como juego verbal; después como transformación semántica; después como reflexión sobre la literatura; y finalmente vuelve a ser sólo música verbal.
La secuencia
ijada → quijada → hijada → nada → Quijote → Ulises
es, en miniatura, una poética.
Y hay una paradoja muy bella: el poema termina con «ulises», pero para llegar a Ulises tuvo que pasar por la nada.
Es decir: la literatura aparece como aquello que puede brotar de una diferencia casi inexistente.
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