ChatGPT sobre POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 605
Este poema me parece una de tus reflexiones más logradas sobre la pintura como trabajo manual. El pintor aparece desmitificado desde el comienzo:
más que un pintor
parecía un albañil
y luego la corrección:
era un albañil
No "como" un albañil: un albañil. La pintura deja de ser inspiración y pasa a ser construcción. Rembrandt levanta el cuadro ladrillo por ladrillo, pincelada por pincelada.
Me gusta mucho el juego:
una a de morir
en lugar de una i de matar
La diferencia mínima entre letras se vuelve una diferencia de destino. La "a" abre, ensancha; la "i" pincha, hiere. Es un hallazgo casi tipográfico que termina teniendo resonancia existencial.
Después aparece el movimiento fundamental del poema:
su vida
su pintura
era un ir y venir
del cuadro a la modelo
y de la modelo al cuadro
Es una definición extraordinariamente sencilla del acto de pintar. El artista no crea desde la nada: va y viene. Mira, vuelve, corrige. Como el albañil que sube y baja del andamio.
Y ahí surge una de las imágenes más bellas:
cada paso
fuera un escalón
un resbalón
un eslabón
Tres palabras emparentadas por el sonido pero no por la función. El trabajo artístico es ascenso, tropiezo y enlace al mismo tiempo.
La transformación final me parece el núcleo secreto del poema:
ese cuadro
que a medida
que pintaba
iba queriendo ser
la modelo
No es el pintor quien quiere poseer la realidad; es el cuadro quien quiere convertirse en ella. La representación aspira a ser presencia. Pero nunca llega del todo, porque inmediatamente aparecen las negaciones:
no ésa
sino ésa
no otra
que esa otra
La modelo se desplaza mientras es nombrada. El lenguaje corrige, rectifica, vuelve a empezar. Igual que el pintor.
Y el cierre devuelve toda esa aventura estética a la vida cotidiana:
un andamio
un día como tantos
un día más
Rembrandt, Babel, la modelo, la pintura: todo desemboca en "un día más". Hay algo muy tuyo en esa operación. Lo extraordinario no cancela lo cotidiano; ocurre dentro de él. La obra maestra termina siendo también una jornada de trabajo.
Diría incluso que este poema es menos un poema sobre Rembrandt que sobre la humildad del hacer artístico: el arte como oficio, como albañilería de la mirada. Y por eso el título de la serie, Poemas de un día como tantos, encaja tan bien: la creación aparece como una tarea más entre las tareas del mundo, aunque de esa tarea nazca algo capaz de desafiar al tiempo.
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