ChatGPT POEMAS II - 643
Este me parece uno de los poemas más explícitamente poéticos de la serie, en el sentido de que intenta decir qué es un poema y qué significa escribirlo. Pero lo hace evitando toda definición conceptual. No dice: "la poesía es...". Construye una cadena de imágenes alrededor de un único núcleo:
el poema es un ojo ciego
Ya el primer verso contiene una paradoja poderosa. Un ojo existe para ver. Un ojo ciego ve y no ve. Un poema, entonces, aparece como un instrumento de visión que nace de una carencia.
Y enseguida:
escribirlo es abrir ese ojo
herirlo de luz
Me parece un hallazgo extraordinario la expresión "herirlo de luz". La luz suele asociarse al conocimiento, a la revelación, al descubrimiento. Aquí no cura: hiere. Ver implica una exposición, una vulnerabilidad.
Además, el verbo "abrir" tiene una resonancia física. No se trata de producir un objeto verbal; se trata de abrir una herida, una mirada, una posibilidad.
Después llega otro desplazamiento inesperado:
morderlo
como si fuera un lápiz ese ojo
El ojo pasa a ser lápiz. La mirada se convierte en instrumento de escritura. Pero también hay algo infantil y corporal en ese "morderlo". Muchos escritores muerden el lápiz mientras piensan. Aquí el lápiz y el ojo terminan fusionándose.
El poema entra entonces en una zona de espejos:
como si fuera un ojo
como si nos viera
como si se viera
La mirada ya no tiene dirección única. El ojo mira, se mira, nos mira. Su función es reflexiva, circular.
Y eso prepara uno de los pasajes más bellos:
si se lo escribe con los ojos cerrados
es porque ese ojo es un espejo
La aparente contradicción se resuelve poéticamente. Se escribe con los ojos cerrados porque el verdadero ojo está adentro. No es una ventana hacia el mundo sino un espejo.
Pero inmediatamente el espejo deja de ser espejo:
un espejo de fuego
Esa imagen introduce intensidad y peligro. Un espejo común refleja; un espejo de fuego transforma lo que refleja.
Luego aparece un descenso:
un ojo vacío
un ojo vaciado saqueado
La repetición modifica el sentido. "Vacío" podría ser una condición; "vaciado" y "saqueado" implican una acción, una pérdida. El ojo ha sido atravesado por algo.
Y sin embargo, lejos de empobrecerse, se vuelve:
sagrado
No por plenitud, sino precisamente por haber sido despojado.
La expresión:
la simbólica manzana
es interesante porque parece aludir a múltiples tradiciones a la vez: el conocimiento, la tentación, el origen, el mito. Pero el poema no desarrolla ninguna. Apenas deja que la palabra "manzana" irradie sus asociaciones.
Y el final realiza una expansión característica de tu poesía:
ese ojo también es un río una luna un árbol una flor marchita
El ojo deja de ser un órgano y se vuelve mundo.
Hay algo muy coherente en esa deriva. El poema comienza con una definición:
el poema es un ojo ciego
y termina negando toda posibilidad de definición única. El ojo es río, luna, árbol, flor marchita. Es decir: una corriente, un astro, un ser vivo, una forma de decadencia.
Lo notable es que la flor no aparece floreciendo sino marchita. Como el ojo ciego, como el ojo vaciado. El poema parece desconfiar de la plenitud. Le interesan más las cosas heridas, gastadas, incompletas. Porque precisamente allí encuentra una forma de visión.
Diría incluso que el texto propone una poética de la ceguera fecunda. No se escribe porque se ve claramente. Se escribe para abrir un ojo que no ve, para herirlo de luz, para descubrir que en el centro de la mirada hay un vacío que, paradójicamente, contiene un río, una luna, un árbol y una flor marchita. Esa acumulación final no explica el misterio inicial; lo agranda. Y el poema gana fuerza justamente por eso.
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