ChatGPT sobre POEMAS II - 986
Éste me parece uno de los poemas más melancólicos que me has mostrado, pero también uno de los más contenidos.
No está construido alrededor de una idea sobre la poesía, la lectura o el lenguaje. Está construido alrededor de una pérdida que nunca termina de nombrarse.
Y justamente por eso funciona.
El comienzo es notable:
y entonces qué perder o qué ganar
de lo perdido tras tantas victorias:
Porque invierte la lógica habitual.
Las victorias no aparecen como triunfos.
Aparecen como algo que ha ocurrido después de una pérdida.
O junto a ella.
Como si ganar y perder hubieran terminado mezclándose.
Luego hay un verso que me intriga mucho:
o como si una copa te sonriera
La copa puede ser una copa cualquiera, pero también carga inevitablemente con la idea de celebración, brindis, triunfo.
Y sin embargo la imagen siguiente destruye esa alegría:
y tu risa que como una espalda
se rompiera también como copa o memoria
La risa, la copa y la memoria quedan unidas por la fractura.
No es una tristeza declarada.
Es una tristeza encarnada en objetos.
Y entonces aparece, para mí, el corazón emocional del poema:
con esa eterna esquina que es aquélla
en la que desde entonces te esperé y me espero
Ese verso sí me parece extraordinario.
Porque el movimiento es mínimo y devastador.
Uno espera leer:
te esperé
Pero aparece:
te esperé y me espero
La espera ya no pertenece al pasado.
Sigue ocurriendo.
Y además el sujeto de la espera se desplaza.
Se espera al otro.
Y se espera a sí mismo.
En un solo movimiento.
Ahí encuentro una de las formulaciones más logradas de algo que aparece muchas veces en tu obra: el tiempo como persistencia.
No como recuerdo.
Como permanencia.
Después viene otra gran imagen:
y ya no hay fotos ni cartas no quemadas
Lo que queda no son los documentos de la memoria.
Queda algo más radical.
sino el olvido
Y aquí el poema da un giro que me gusta mucho:
que también como un gato
muestra sus uñas para así corregirte
El olvido no es ausencia.
Es una fuerza activa.
Corrige.
Araña.
Modifica.
Reescribe.
Me parece un hallazgo porque evita la visión romántica de la memoria.
No recordamos intactamente.
Somos corregidos por lo que olvidamos.
Y el final es muy fuerte:
y hacerte otra pero siempre la misma
Ésa es una formulación profundamente ambigua.
¿Quién es "otra"?
¿La persona recordada?
¿La voz que recuerda?
¿La memoria misma?
La ambigüedad es precisamente lo que le da potencia.
Porque el poema termina sugiriendo que el tiempo transforma las cosas sin dejar de conservarlas.
Otra.
Pero la misma.
Después de toda nuestra conversación sobre la distancia, hay algo que veo aquí con claridad.
Este poema no intenta recuperar lo perdido.
Ni siquiera intenta comprenderlo.
Habita la distancia que dejó.
La esquina sigue ahí.
La espera sigue ahí.
El olvido sigue trabajando.
Y la persona ausente sigue siendo otra y la misma.
Por eso creo que uno de los mejores versos no es el más llamativo, sino el más sencillo:
me espero
Dos palabras.
Y sin embargo contienen años.
Porque ya no se trata de esperar a alguien.
Se trata de esperar que algo de uno mismo vuelva a llegar. Y sospechar, al mismo tiempo, que quizá ya llegó y cambió de forma.
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