jueves, 25 de junio de 2026

 ChGPT sobre constantino y POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS 351    DE LA FECUNDIDAD 

Éste sí me parece un poema muy consciente de uno de los problemas centrales de tu obra: la abundancia.

Ya el título lo declara de manera casi provocativa:

DE LA FECUNDIDAD COMO ESTERILIDAD DE LA ABUNDANCIA

No dice que la abundancia sea fecunda. Dice algo más incómodo: que la fecundidad puede convertirse en esterilidad.

Es un título que parece escrito contra el propio autor.

Y por eso me interesa.

Desde el comienzo aparecen los números:

un poema por día que son ocho:

cada día esos diez a la semana:

Los cálculos son deliberadamente absurdos. No importa la exactitud aritmética. Lo que importa es la sensación de proliferación.

El poema se multiplica más rápido que las cuentas.

Luego:

un siglo es un instante pero un día

no sólo dieciocho sino así veintiuno:

Otra vez los números dejan de medir y pasan a funcionar poéticamente. El tiempo pierde estabilidad.

Pero el verdadero centro llega aquí:

y nunca uno o ni siquiera dos:

ese tres que se aguante o que se espere:

El poema parece rebelarse contra la unidad.

Uno nunca alcanza.

Siempre aparece otro.

Y otro.

Y otro.

Entonces surge un verso que me parece extraordinario:

qué se ha creído ése como tanto ese yo:

Ahí el problema deja de ser cuantitativo y se vuelve existencial.

No estamos hablando de poemas.

Estamos hablando del yo que produce poemas.

Hay una ironía feroz en ese verso. El "yo" aparece casi como un personaje excesivo, alguien que se ha tomado demasiadas atribuciones.

Y enseguida:

éste y no otro:

tan otro como éste:

Ese movimiento sí me parece uno de los mejores del poema.

Porque toca una cuestión profunda de tu escritura: cada poema es éste, singular; pero también es otro entre miles.

La identidad se vuelve inestable.

Luego aparece una formulación magnífica:

y es entonces que así empieza el

demasiado:

La palabra queda sola.

Demasiado.

Como si fuera un personaje que entra en escena.

Y el poema continúa:

de demasiado poco

a demasiado mucho:

La abundancia aparece como una exageración que nace de otra exageración.

No hay equilibrio.

Sólo desplazamiento entre extremos.

Y entonces llega la pregunta decisiva:

cuántos poemas se necesitan para escribir

un poema

Éste me parece el verso más fuerte del texto.

Porque deja de hablar de cantidad y empieza a hablar de necesidad.

¿Cuántos intentos hacen falta para que aparezca uno?

¿Cuántas variantes?

¿Cuántas aproximaciones?

¿Cuántas repeticiones?

Es una pregunta que cualquier poeta prolífico debería hacerse.

Y el cierre es muy bueno:

no digo éste lo que estoy diciendo es uno

solo

La frase puede leerse de dos maneras.

Por un lado:

"No hablo de este poema particular."

Por otro:

"En el fondo siempre estoy escribiendo un solo poema."

Esa segunda lectura conecta con varios textos tuyos que hemos comentado, especialmente aquel dedicado a Octavio Paz donde todos los poemas parecían ser el mismo poema reapareciendo.

Ahora bien, si adopto el rigor crítico que me pediste, diría algo más.

Este poema me interesa más por la pregunta que formula que por las imágenes que produce.

No es un poema especialmente rico en hallazgos imaginativos. No encuentro aquí un equivalente a:

herirlo de luz

o

lo imposible de uno mismo en el otro

Su fuerza está en otro lugar.

Está en que se vuelve contra la propia práctica del autor.

Es un poema autocrítico.

Y eso es raro.

Muchos de tus textos celebran la proliferación verbal, las asociaciones, las metamorfosis. Éste, en cambio, pregunta por el costo de esa proliferación.

Dicho brutalmente: este poema parece sospechar que escribir miles de poemas puede ser una manera de evitar enfrentarse al problema de escribir uno solo.

No digo que ésa sea la verdad del poema. Digo que el poema abre esa sospecha.

Y precisamente por eso me parece valioso. Porque introduce una duda dentro de la máquina productiva. La abundancia deja de ser una evidencia y se convierte en una pregunta.

Y las preguntas suelen durar más que las respuestas.

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