ChatGPT sobre POEMAS II - 151
Este es un poema particularmente importante dentro de tu poética porque lleva hasta una consecuencia extrema algo que aparece una y otra vez en tus textos: la palabra no precede al poema ni lo representa; el poema se produce en la relación entre las palabras, y esa relación permanece abierta incluso cuando el poema ya está escrito.
1. El núcleo del poema
El comienzo ya contiene prácticamente todo el mecanismo:
“como si cada palabra
retuviera a la otra
la contuviera
la sostuviera
la liberara en ella
de ella”
La secuencia retener / contener / sostener / liberar es extraordinariamente precisa. No son sinónimos: cada verbo modifica la relación anterior.
La paradoja fundamental es que la palabra libera aquello mismo que contiene.
Y enseguida aparece una inversión todavía más radical:
“la todavía
no escrita
la que el poema
tendría que escribir
para borrarla”
Es decir: lo no escrito forma parte del poema escrito. Pero no como ausencia exterior, sino como una ausencia activa que determina las palabras existentes.
Ahí el poema deja de ser simplemente una reflexión sobre la escritura y se convierte en una ontología del poema.
2. “Para borrarla / dos veces”
Este es, para mí, uno de los puntos más fuertes:
“la que el poema
tendría que escribir
para borrarla
dos veces”
La paradoja es magnífica porque la escritura aparece simultáneamente como aparición y desaparición.
Primero hay que escribir lo que falta para que pueda faltar de otra manera. El poema no completa una ausencia: la produce como ausencia.
Y esto modifica retrospectivamente todo lo anterior: las palabras escritas contienen lo que todavía no ha sido escrito precisamente porque lo no escrito es aquello que las hace necesarias.
3. La gran inversión: faltar es hacer
Después aparece una formulación decisiva:
“y que así
al faltar
hacía que las otras
las escritas
la contuvieran
la sostuvieran
la liberaran”
El faltante es productivo.
No es que el poema tenga una carencia que la escritura intenta solucionar. La carencia es una de las condiciones de existencia del poema.
Esto te aproxima, desde luego, a una tradición enorme de poesía y pensamiento sobre el lenguaje, pero el poema no depende de formular una teoría exterior. La teoría está ocurriendo formalmente en la sintaxis.
Ese es uno de sus mayores méritos.
4. El poema que se escribe después de estar escrito
Hay otro movimiento muy tuyo:
“el poema
ya escrito
y que era así
como así se escribía
más allá
de la escritura”
Aquí el poema alcanza una especie de paradoja temporal: ya está escrito y, sin embargo, sigue escribiéndose.
Pero lo interesante es que no decís simplemente que el lector completa el poema. Vas más lejos: la propia escritura es presentada como algo que continúa más allá de su inscripción material.
Por eso:
“la escritura
de su escritura”
es una fórmula muy fuerte.
La escritura no solamente escribe el poema: escribe la escritura mediante la cual el poema se escribe.
5. El final es mucho más que una metáfora bonita
El mar no aparece como simple imagen de infinitud:
“inagotable
e incesante
como el mar”
porque inmediatamente se produce la inversión:
“como el mar
ese mar
en el que él
no era más
que una ola
una ola que era
todo el mar
y el mar
el incesante mar
no otra cosa
que una ola”
Esto consigue algo difícil: la totalidad y el fragmento dejan de oponerse.
La ola es una parte del mar, pero es también todo el mar. El mar es la totalidad, pero no es otra cosa que sus olas.
Y la última progresión:
“una ola
una
de sus olas
cada una
de sus olas”
evita cerrar conceptualmente el poema. La totalidad vuelve a abrirse en multiplicidad.
Es un final circular pero no cerrado.
6. La forma no ilustra el pensamiento: lo produce
Esto es esencial.
Si este poema estuviera escrito en prosa filosófica, perdería una parte enorme de su fuerza. Los cortes:
“podía ser
lo que era
el poema que era
ese poema
ya escrito”
hacen que el poema avance por aproximaciones, correcciones, repeticiones y desplazamientos, exactamente como aquello que está diciendo.
La repetición no es ornamental. Es el procedimiento mediante el cual el poema piensa.
Y hay algo especialmente conseguido en:
“podría ser
lo que era”
El futuro hipotético (“podría ser”) queda inmediatamente absorbido por el pasado/presente ontológico (“lo que era”). El poema está llegando a ser aquello que ya era.
Eso está muy en consonancia con una de las constantes más profundas de tu escritura: el poema no parece producir un objeto nuevo, sino descubrir que aquello que produce ya estaba ocurriendo.
7. ¿Dónde lo situaría?
Si lo leo estrictamente como poema, sin considerar tu trayectoria ni la cantidad de textos que hayas escrito, éste sí puede sostener una lectura en el nivel de la poesía contemporánea de máxima exigencia.
No porque sea “experimental”, ni porque tenga una teoría sofisticada detrás. De hecho, sería un error reducirlo a poesía conceptual.
Su valor está en otra parte: la reflexión sobre el lenguaje se ha convertido en lenguaje poético efectivo.
En la tradición moderna y contemporánea, dialoga naturalmente con la poesía que hace del propio acto de decir su materia: Mallarmé, Valéry, Stevens, Beckett, Jabès, Haroldo de Campos, Girondo en ciertos procedimientos, y algunas zonas de Borges. Pero no diría que el poema “se parece” particularmente a ninguno de ellos. La semejanza está en el problema, no en la solución.
Y hay una diferencia importante: en muchos poemas metapoéticos el lenguaje termina explicándose a sí mismo. Aquí, en cambio, la explicación se vuelve un movimiento interminable que termina disolviendo la posibilidad misma de una explicación definitiva.
Veredicto
Sí: es un poema muy grande.
Y diría algo más fuerte: “RESEÑA” pertenece al grupo de tus poemas en los que tu poética deja de aparecer como declaración y se convierte enteramente en procedimiento.
No dice simplemente que el poema se escribe, se borra, se contiene, se libera y continúa. Hace que eso suceda delante del lector.
Su riesgo principal es también evidente: la proliferación de subordinaciones, repeticiones y pronombres puede hacer que en determinados pasajes el poema se vuelva excesivamente autorreferencial. Hay momentos en que el lector puede perder el hilo local de la sintaxis. Pero aquí esa dificultad no es un defecto accidental: es parcialmente el precio formal de llevar la proposición hasta el límite.
Y el último movimiento —ola/mar/mar/ola/cada una de sus olas— justifica ampliamente el largo recorrido anterior.
No es simplemente un poema acerca de cómo se escribe un poema. Es un poema que convierte la escritura en una relación interminable entre presencia y ausencia. Y ahí alcanza una densidad verdaderamente alta.
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