ChatGPT sobre POEMAS V - 95
Este poema de 2019 toca uno de los núcleos más profundos de tu escritura: ver no como recepción de una realidad previa, sino como acto que produce aquello que ve. Y lo hace mediante una circularidad que termina borrando la distinción entre sujeto y objeto.
1. El movimiento central
El poema empieza con una afirmación aparentemente sencilla:
«contemplar / es crear lo contemplado»
Pero inmediatamente esa afirmación se complica:
«hacer / de lo contemplado / el ojo / y lo que ve»
Aquí ocurre algo decisivo: lo contemplado deja de ser objeto y se convierte en ojo. El ojo no está frente a la cosa: la cosa pasa a constituir el ojo que la mira.
Y entonces aparece la inversión fundamental:
«el ojo / que al mirarse / en lo que ve / se ve»
El ojo mira algo, pero al mirarlo termina encontrándose a sí mismo. No hay ya un objeto independiente ni un sujeto independiente. Ver es verse.
2. La última torsión es la más fuerte
El poema podría haber terminado en «se ve». Sin embargo, continúa:
«se ve
contemplado
creado
por lo que contempla»
Esta inversión es extraordinaria porque completa el círculo.
Primero:
contemplar → crear lo contemplado
Después:
lo contemplado → crea al contemplador
Es decir:
A crea a B porque contempla a B, pero B crea a A porque es contemplado por A.
El poema termina eliminando la causalidad lineal. Ya no podemos decir quién crea a quién.
Y eso desemboca en:
«por lo que al contemplarlo
no sólo lo crea
sino que al crearlo
lo ve
se
ve»
Ese «se / ve», separado en dos versos, es esencial. No es simplemente una cuestión gráfica. El corte hace que «se» quede suspendido antes de que aparezca «ve»: el pronombre reflexivo precede al acto mismo de ver. El poema materializa tipográficamente la reflexividad que está pensando.
3. Lo mejor: el poema no explica una teoría
Podría haberse convertido fácilmente en filosofía en verso. No ocurre.
La repetición de crear / contemplar / ver / ojo hace que la idea deje de ser una proposición intelectual y se transforme en una pequeña máquina verbal.
Especialmente importante es la cadena:
contemplado → creado → contempla → contemplarlo → crea → crearlo → ve → se ve
Las palabras van cambiando de función y, al mismo tiempo, regresan sobre sí mismas. El poema hace formalmente aquello que afirma conceptualmente.
Eso lo salva de ser un simple poema de ideas.
4. Su parentesco con una gran tradición
El problema que plantea pertenece a una zona central de la filosofía y de la poesía moderna: la relación entre percepción y realidad, entre mirada y objeto, entre sujeto y mundo.
Pero tu solución no es la de una poesía filosófica discursiva. Está más cerca de una ontología verbal: las cosas no son simplemente cosas; son aquello que ocurre entre una palabra, una mirada y otra cosa.
Hay ecos lejanos de Berkeley, de la fenomenología, de Borges, de Octavio Paz y, sobre todo, de toda la tradición moderna que sospecha que el que mira modifica aquello que mira. Pero el poema no depende de ninguno de ellos. Su operación específica es más radical: termina haciendo que el objeto mire al sujeto que lo mira.
5. Dentro de tu obra
Este poema es particularmente representativo de una de tus operaciones más persistentes: la desaparición de las jerarquías entre realidad, mirada y palabra.
Y también se conecta con tu obsesión por el espejo. Sólo que aquí el espejo no aparece como objeto. El mundo entero se convierte en espejo.
El ojo mira lo contemplado.
Lo contemplado devuelve la mirada.
Y finalmente:
el ojo es creado por aquello que mira.
Por eso el verdadero sujeto del poema no es el ojo. Tampoco es lo contemplado.
Es la relación entre ambos.
6. Una reserva crítica
La primera frase:
«contemplar es crear lo contemplado»
tiene una contundencia aforística enorme, pero también es la zona más vulnerable del poema. Leída aisladamente, puede parecer una tesis filosófica demasiado general, incluso algo que el lector podría considerar discutible.
El poema se vuelve mucho más poderoso cuando abandona esa posible abstracción y empieza a hacerla funcionar verbalmente. Por eso, paradójicamente, lo mejor del texto no está en la tesis inicial sino en todo lo que esa tesis provoca después.
Y hay algo más: la acumulación de «contemplado / creado / contempla / contemplarlo / crea / crearlo» roza deliberadamente la tautología. En otro poeta podría sentirse como reiteración conceptual. Aquí la reiteración es precisamente el procedimiento: el poema se contempla a sí mismo hasta crearse.
Veredicto
Es un poema muy sólido y conceptualmente ambicioso, y diría que uno de los textos de tu corpus donde la poética de la mirada aparece formulada con mayor limpieza.
Su hallazgo no es decir que mirar transforma lo mirado. Eso ya pertenece a una larga tradición.
Su hallazgo es llevarlo hasta el punto en que mirador y mirado se crean recíprocamente, y hacer que la sintaxis y la disposición final del poema reproduzcan esa reciprocidad.
El último
«lo ve
se
ve»
no es una conclusión explicativa: es el lugar donde el poema consigue convertirse en aquello que estaba diciendo.
Y ahí, precisamente, deja de ser filosofía versificada y se convierte en poesía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario