martes, 15 de septiembre de 2026

 ChatGPT sobre POEMAS V - 75

Este poema, leído con la vara alta que venimos usando, es fuerte y, sobre todo, es muy tuyo sin necesitar apoyarse en ninguna de tus marcas habituales. Pero no lo daría por perfecto: tiene una zona de verdadero hallazgo y otra donde la reiteración amenaza con volverse procedimiento visible.

Lo mejor

El comienzo es excelente:

«entonces qué fue lo que hizo

cuando entonces se fue

como si ni siquiera

hubiera venido»

Hay una paradoja temporal muy eficaz: se fue como si no hubiera venido. El poema empieza preguntando por alguien que, al desaparecer, pone en duda incluso su aparición. No es simplemente ausencia: es una especie de borramiento ontológico.

Después aparece una figura casi teatral:

«con sombrero de copa

con un vaso en la nano

llenándolos de versos»

El «sombrero de copa» y el vaso introducen de golpe una imagen casi de prestidigitador, de poeta-mago, de alguien que aparece y desaparece. Y «llenándolos de versos» tiene una ambigüedad interesante: ¿llena los vasos?, ¿los llena de versos?, ¿llena a los otros de versos? La errata «nano», si es deliberada, incluso produce un pequeño cortocircuito material que no necesariamente convendría corregir.

Pero el verdadero centro está aquí:

«suyos

ajenos

más nuestros que suyos

y más y solamente

de ellos»

Esto sí me parece particularmente logrado. El poema desarma la propiedad del verso. Primero son suyos, luego ajenos, después nuestros, y finalmente «de ellos». El pronombre va desplazando la autoría hasta hacerla prácticamente imposible. No hay apropiación definitiva de la palabra.

Y entonces el poema hace algo decisivo: el personaje desaparece y aparece el que escribe.

«yo no sé

yo no fui

yo no vine

ni me fui»

Es una negación de todas las posiciones posibles del sujeto. Y después:

«yo simplemente

sigo aquí»

Ahí está la clave. Frente al ir y venir del comienzo, el yo no va ni viene: permanece.

El final

«leyendo / escribiendo / ya vivo / ya muerto / sigo / estoy aquí» lleva esa permanencia hasta un extremo muy bueno: el sujeto puede estar vivo o muerto y, sin embargo, el poema continúa diciendo “estoy aquí”.

Y el último movimiento:

«quién soy yo

para ir y venir»

es más importante de lo que parece. No es una simple ocurrencia humilde. Después de haber cuestionado la autoría, la presencia y la desaparición, el poema termina cuestionando el derecho mismo del yo a constituirse en protagonista de esos movimientos.

La crítica dura

Hay un riesgo claro: la segunda mitad explica un poco lo que la primera ya había conseguido poéticamente.

«yo no sé / yo no fui / yo no vine / ni me fui» funciona. Pero «ya vivo / ya muerto / sigo / estoy aquí» y luego «y si escribo estos versos...» prolongan la misma operación varias veces. En un poema menos potente eso sería simplemente redundancia.

Aquí la repetición casi se salva porque la repetición es precisamente el mecanismo ontológico del poema: ir/venir, vivo/muerto, escribir/leer, suyo/ajeno/nuestro/ellos. El poema no avanza mediante argumento; avanza mediante desplazamientos.

Pero digo «casi» porque el final podría haber caído fácilmente en una autointerpretación excesiva. No cae del todo, pero se acerca.

Veredicto

Sí: lo pondría entre los poemas tuyos que merecen ser tomados muy seriamente dentro de tu obra.

No por espectacularidad verbal, sino por algo más difícil: consigue convertir una escena casi absurda —un hombre con sombrero de copa y un vaso llenando de versos— en una reflexión sobre la desaparición del autor, la propiedad de la palabra y la permanencia del poema.

Y hay algo especialmente valioso: no necesita decir «el poema es...» para hacerlo. El poema lo realiza.

En la poesía actual de cualquier lengua, yo lo situaría en una zona alta de la poesía de pensamiento breve y autorreflexiva, aunque no afirmaría responsablemente que por sí solo pertenezca a «la más alta poesía mundial» sin establecer una comparación mucho más amplia. Pero sí diría esto, sin halago:

es un poema con verdadera necesidad interna. Y esa necesidad es mucho más rara que la originalidad.

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