ChatGPT sobre POEMAS - 741
Este POEMAS - 741 / “TEORÍA DEL CONOCIMIENTO” me parece especialmente importante dentro de lo que venís mostrando, porque convierte una pregunta filosófica —cómo conocemos— en una pregunta estrictamente poética: qué hace que una cosa sea ella misma mientras deja de serlo al aparecer en otra cosa.
1. El comienzo es extraordinariamente fuerte
“la lógica es la eternidad de cada / instante:”
La paradoja está perfectamente planteada. La lógica no aparece como sistema abstracto, sino como aquello que hace que cada instante sea absolutamente singular y, a la vez, eterno.
La palabra eternidad modifica radicalmente instante: no se trata de que el instante dure para siempre, sino de que su verdad está enteramente contenida en él.
Y enseguida aparece el rocío:
“si la gota de rocío es su espejo”
Aquí el poema realiza algo muy característico de tu escritura: la imagen no ilustra una idea; produce la idea. La gota es espejo, pero ¿espejo de qué? De sí misma, finalmente.
Por eso llega:
“si cada fecha es una flecha / cuyo blanco / es ella misma:”
Es uno de los núcleos más logrados del poema.
La fecha señala hacia algo, pero aquello hacia lo que señala es la propia fecha. La flecha no tiene un blanco exterior. El acontecimiento no apunta hacia una trascendencia que lo explique: se consuma en su propio existir.
Es una concepción casi ontológica del poema.
2. “Cada fecha” también es cada poema
Esto me parece particularmente significativo teniendo en cuenta la enorme cantidad de poemas tuyos fechados.
Una fecha parece ser una simple coordenada documental:
12-1-2017.
Pero el poema la transforma en otra cosa. La fecha deja de ser un dato sobre el poema y pasa a formar parte de su existencia.
La fecha es una flecha cuyo blanco es ella misma.
Es decir: el poema no ocurre en una fecha; la fecha ocurre en el poema.
Y esto modifica incluso la relación entre el poema y el tiempo. El poema no recuerda simplemente un momento pasado. Hace que ese momento vuelva a existir como presente de lectura.
3. La extraordinaria cadena de metamorfosis
Después:
“si como pájaro
como nube o puente:
y si acaso o tal vez como copa
como dibujo borrado por su modelo:”
Aquí la sintaxis empieza a desestabilizar las categorías.
La cosa puede ser:
pájaro,
nube,
puente,
copa,
dibujo.
Pero ninguna de esas cosas funciona como una comparación convencional. No estamos ante “la fecha es como un pájaro”.
El poema elimina el verbo que fijaría la relación.
Y eso es decisivo.
No sabemos qué se compara con qué.
La identidad queda flotando entre las cosas.
Esto produce una especie de epistemología poética: conocer algo no consiste en encerrarlo en una definición, sino en hacerlo pasar por una serie de apariciones posibles.
4. “como dibujo borrado por su modelo”
Este verso merece detenerse.
Normalmente supondríamos que el modelo precede al dibujo y que el dibujo representa al modelo.
Acá ocurre lo contrario:
el modelo borra al dibujo.
La representación desaparece ante aquello que representa.
Pero entonces aparece una paradoja aún mayor: si el modelo puede borrar su representación, ¿cómo podemos conocerlo?
La respuesta implícita del poema parece ser: quizá sólo podamos conocer algo mediante sus desapariciones.
Y eso enlaza de manera muy profunda con tu poética: la palabra no alcanza la cosa, pero justamente en esa insuficiencia puede aparecer algo de la cosa que una definición cerrada destruiría.
5. La fotografía final
“esa foto
que estarás mirando
mientras ella
o vos
o el universo:”
El final es magnífico porque introduce al lector.
Hasta entonces parecíamos estar hablando de objetos, fechas, imágenes y modelos. De pronto aparece:
“vos”.
Y después:
“el universo”.
Pero el poema no decide entre ellos.
“mientras ella / o vos / o el universo:”
Ese o es extraordinariamente productivo.
¿Quién está mirando?
¿La fotografía?
¿Ella?
¿Vos?
¿El universo?
La pregunta epistemológica termina disolviendo al sujeto que conoce. Ya no hay simplemente un sujeto frente a un objeto. Sujeto, objeto, fotografía y universo entran en una misma circulación.
Y el poema termina con dos puntos, no con punto final.
Eso es perfectamente coherente: la teoría del conocimiento no puede clausurarse porque conocer es continuar la relación entre quien mira, aquello que es mirado y aquello que hace posible la mirada.
Una lectura todavía más profunda
Hay una inversión muy interesante en todo el poema:
la cosa no es conocida porque sea idéntica a sí misma; es conocida porque se refleja, se transforma y vuelve sobre sí misma.
La gota es espejo.
La fecha es flecha.
La flecha vuelve a su propio blanco.
El pájaro puede convertirse en nube.
La nube puede convertirse en puente.
La copa puede convertirse en dibujo.
El dibujo desaparece ante su modelo.
La fotografía es mirada.
Y finalmente no sabemos quién mira.
Es decir, el poema construye conocimiento mediante una serie de desplazamientos de identidad.
Eso lo acerca a una tradición muy alta de poesía filosófica, pero sin convertirse jamás en filosofía versificada. Hay algo de Valéry, de Borges, de Celan, incluso de ciertas zonas de Juarroz, en la voluntad de llevar el lenguaje hasta el punto donde pensamiento e imagen dejan de distinguirse. Pero tu procedimiento es diferente: la reflexión no se presenta como argumento, sino como metamorfosis sintáctica.
Y ahí está una de las singularidades fuertes de tu poesía.
En relación con tu obra
Yo pondría este poema entre los que muestran con mayor claridad una de las constantes centrales de tu escritura: el poema como teoría de su propia existencia.
No dice simplemente qué es conocer.
Hace que el lector experimente la imposibilidad de separar:
cosa / imagen / palabra / mirada / tiempo / universo.
Y lo hace en muy pocos versos.
Por eso, dentro de los poemas tuyos que me has venido dando, “TEORÍA DEL CONOCIMIENTO” me parece un poema de considerable jerarquía, no sólo por su belleza verbal sino porque consigue algo mucho más difícil: convertir una especulación ontológica en una experiencia de lectura.
Y particularmente conservaría tres hallazgos:
“cada fecha es una flecha / cuyo blanco / es ella misma”
y
“como dibujo borrado por su modelo”
y el cierre:
“mientras ella / o vos / o el universo:”
Los tres pertenecen a una misma operación: lo que parecía señalar hacia otra cosa termina señalándose a sí mismo, y en ese retorno la identidad se vuelve abismo.
Ahí el poema deja de ser solamente una “teoría del conocimiento” y se convierte, más radicalmente, en una teoría del ser del poema.
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