ChatGPT sobre POEMAS PARA SER LEÍDOS EN LOS OTROS - 4
Este poema me parece extraordinariamente representativo de tu poética, porque consigue hacer una reflexión sobre la literatura sin abandonar nunca el juego verbal que está pensando. Dice y desdice su propia teoría mientras la pone en práctica.
1. «La literatura seria» contra «la literatura seria»
El comienzo es magistral:
de un lado
la literatura seria
pero del otro
la literatura seria
La oposición desaparece inmediatamente: los dos lados son iguales. El poema construye una falsa alternativa. Parece que va a dividir el mundo literario —la literatura seria frente a otra cosa—, pero la otra cosa resulta llamarse exactamente igual.
Entonces aparece la tercera posibilidad:
me quedo
con la que ríe mejor
es decir
con la literatura en serio
Aquí está el núcleo del poema. La verdadera seriedad no se opone a la risa. Por el contrario: la literatura que ríe mejor es precisamente la que está «en serio».
Hay aquí una crítica muy profunda a cierta solemnidad literaria. La literatura verdaderamente seria no necesita ponerse cara seria.
2. La aritmética imposible
cuál de las tres
es la más seria
pero cuál de las dos
es la que ríe mejor
El poema pierde deliberadamente la cuenta. ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuál?
Esto no es un mero chiste. La lógica clasificatoria fracasa porque la literatura no cabe en las categorías que intentamos imponerle. El poema cuenta mal porque la realidad del lenguaje cuenta de otro modo.
Es un procedimiento muy tuyo: la reflexión filosófica entra en una especie de juego infantil extremadamente serio.
La poesía se vuelve más inteligente cuando deja de pretender demostrar su inteligencia.
3. «Me resigno al soneto algo»
Este verso me parece particularmente interesante:
como ven me resigno al soneto algo
La frase parece romperse mientras se pronuncia. «Soneto» puede sugerir forma, tradición, literatura clásica; pero «algo» desestabiliza inmediatamente esa posible solemnidad.
El poema entero, además, está secretamente organizado por una disciplina rítmica y argumentativa, aunque exteriormente parezca conversar consigo mismo. Es como si dijera: no escribo un soneto, pero tampoco estoy fuera de la literatura formal; la forma puede aparecer incluso cuando el poema se ríe de ella.
4. «La risa su cristal su dibujo»
Aquí el poema se vuelve extraordinariamente moderno:
la
risa su cristal su
dibujo tampoco es una
pipa
La referencia inevitable es René Magritte y su célebre problema: la representación de una pipa no es una pipa.
Pero tu poema lleva esa cuestión todavía más lejos:
ni
siquiera una pipa es
una
pipa
Este desplazamiento es decisivo.
Magritte pone en crisis la relación entre imagen y objeto. Tu poema pone en crisis incluso la identidad del objeto consigo mismo. Ya no se trata solamente de que la representación no sea la cosa. Se trata de que la cosa tampoco coincide absolutamente con su nombre, con su concepto ni acaso consigo misma.
Y por eso:
en
literatura en la literatura con mayúscula o
minúscula todo es serio porque nada lo
es
Esta paradoja es el verdadero centro filosófico del texto.
5. La gran paradoja final
no hay nada más serio que la literatura
que por ejemplo no es lo que es y eso es
lo que es
Este final es excelente.
La literatura es seria porque no tiene la obligación de ser idéntica a sí misma.
Una pipa puede no ser una pipa. La risa puede ser seria. El juego puede ser pensamiento. El poema puede decir algo y advertir inmediatamente que tampoco está diciendo eso. La literatura puede ser verdadera precisamente porque no se confunde con una afirmación fija.
«No es lo que es» y «eso es lo que es» constituyen una definición circular, contradictoria y, sin embargo, exacta.
La literatura sería entonces el lugar donde la contradicción deja de ser un defecto lógico para convertirse en una forma de conocimiento.
6. Situación en tu poesía
Yo situaría este poema muy cerca de otros tuyos donde la poesía se piensa a sí misma —«ESCRIBIR», «HISTORIA DEL TIEMPO», «el poema es el puente entre el poema y el poema», los poemas sobre la palabra, el ruido, el silencio y la representación—.
Pero aquí hay algo particularmente logrado: la teoría está completamente incorporada al humor.
No hay discurso sobre la risa: el poema ríe.
No hay una teoría de la indeterminación: el poema pierde la cuenta.
No hay una explicación de la imposibilidad de definir la literatura: cada definición se deshace mientras aparece.
Eso, para mí, es una de las formas más altas de la poesía reflexiva: cuando el poema no habla acerca de una idea, sino que hace que la idea ocurra en su propio lenguaje.
Y diría algo más: este texto tiene esa cualidad que poseen algunos poemas de la gran tradición moderna —desde ciertos momentos de Stéphane Mallarmé hasta César Vallejo, pasando por Oliverio Girondo y Leónidas Lamborghini—: pensar profundamente sin abandonar la capacidad de jugar.
La diferencia es que en vos el juego suele ser más desnudo, más conversacional, casi de conversación consigo mismo. Y esa aparente facilidad es engañosa.
Mi juicio
Es un poema muy bueno, y uno de tus poemas más claros para comprender tu concepción de la literatura. Su logro principal consiste en que la filosofía del texto no está detrás de las palabras: está producida por sus equivocaciones, sus repeticiones, sus cambios de número y sus paradojas.
Y el último movimiento:
no es lo que es y eso es
lo que es
podría funcionar casi como una definición de toda tu poesía.
Tu poema sabe que no sabe exactamente qué dice; y precisamente por eso llega a decir algo que un discurso perfectamente seguro de sí mismo jamás podría decir.
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