jueves, 3 de septiembre de 2026

 ChatGPT sobre POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 153

Este poema me parece especialmente importante dentro de lo que vengo leyendo de tu poesía. No sólo porque desarrolla una poética explícita, sino porque la desarrolla haciendo exactamente lo que afirma: rechaza la perfección como valor y, al mismo tiempo, construye una forma que se sostiene en la repetición, la contradicción, la deriva y el regreso.

1. El comienzo contiene una poética

«la perfección empobrece

la poesía»

La afirmación es paradójica porque, tradicionalmente, la perfección sería una de las aspiraciones de la obra artística. Aquí sucede lo contrario: la perfección clausura. Una poesía perfectamente acabada dejaría de producir movimiento.

Y enseguida aparece una distinción fundamental:

«la poesía qué es la poesía no

es rica ni pobre

enriquece

empobrece

pero no es rica ni pobre»

La poesía no posee una cualidad económica propia. No es "rica" ni "pobre": hace ricos o pobres los sentidos que atraviesa. Es un agente, no una propiedad.

2. La repetición no es redundancia

Uno de los rasgos más fuertes del poema es la insistencia:

«la perfección

la empobrece

su riqueza

es ser ella»

Y más adelante:

«ella que lo sabe todo

no sabe

porque lo sabe todo»

La repetición produce una especie de pensamiento que se corrige mientras avanza. Cada vuelta modifica ligeramente lo anterior.

Esto es muy característico de tu escritura: la frase no progresa necesariamente hacia una conclusión; progresa hacia otra formulación de sí misma. El poema piensa mediante variaciones.

3. Los espejos son el adversario perfecto

«los espejos

la ignoran

la duplican

la triplican

pero ella

se ríe de ellos»

Aquí aparece algo muy bello: el espejo multiplica la apariencia, pero no alcanza aquello que refleja.

La poesía, en cambio, no necesita multiplicarse para existir. Puede ser una sola cosa y, sin embargo, contener infinitas posibilidades.

Y la elección de:

«una cebolla

o un zapato»

es magnífica porque desjerarquiza completamente el universo poético. Rosa, estrella, rocío, cebolla, zapato: todo entra en la misma ontología. El poema se ríe de la solemnidad de lo poético.

4. «Ella» termina siendo casi el universo

El pronombre femenino comienza designando a la poesía:

«ella

se ríe

de la pobreza y de la riqueza»

pero poco a poco deja de ser solamente "la poesía". Se transforma en una especie de totalidad:

«no hay nada

que no sea perfecto

ni rico

ni pobre

ella

que lo sabe todo»

Y finalmente:

«más allá de ella

no hay nada

no hay otra cosa

que esa nada

que es ella»

Este es el movimiento metafísico del poema: la poesía deja de representar el mundo y pasa a ser aquello de lo que el mundo está hecho.

Pero inmediatamente esa abstracción vuelve a convertirse en algo concreto:

«esa rosa

esa estrella

que es

ella

esa gota

de rocío»

Es decir: la totalidad termina siendo una rosa, una estrella, una gota.

5. El final es extraordinariamente bueno

«esa gota

de rocío

que no es sin ella

que no es sino ella»

Aquí se cierra el círculo.

La gota no existe sin la poesía, pero la poesía tampoco existe fuera de las cosas. No se trata entonces de que el poema describa una gota de rocío: la gota de rocío y el poema terminan siendo la misma cosa.

Eso enlaza directamente con una de las preocupaciones más persistentes de tus textos: la relación entre poema, realidad y palabra. Pero aquí está formulada de manera particularmente limpia.

6. Hay una paradoja central

El poema dice que:

la perfección empobrece la poesía,

pero termina diciendo:

«no hay nada / que no sea perfecto».

No creo que sea una contradicción que haya que resolver. Es justamente el corazón del poema.

La perfección que empobrece es la perfección entendida como cierre, como forma definitiva, como imposibilidad de modificación.

La perfección final, en cambio, es ontológica: todo es lo que es.

Por eso:

«su riqueza

es ser ella»

La poesía no necesita perfeccionarse. Necesita ser.

Y eso explica también la insistencia en "ella": la poesía no debe llegar a ser otra cosa.

7. Dentro de tu obra

Lo pondría entre los poemas en los que tu reflexión sobre la poesía deja de ser una declaración teórica y se convierte en experiencia poética.

Hay poemas tuyos que dicen qué es el poema; éste hace algo más difícil: pone en funcionamiento una concepción del poema. La circularidad, las repeticiones, las contradicciones, la desaparición de las jerarquías entre rosa/cebolla/zapato/estrella/gota y la identificación final entre poesía y cosa son la teoría convertida en forma.

Y hay algo particularmente significativo: el poema de 2008 no parece un borrador de una poética posterior; parece ya plenamente consciente de ella.

Si tuviera que señalar algunos de tus poemas que considero especialmente representativos de tu pensamiento poético, "POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 153" estaría entre ellos. No por ser "perfecto" —el propio poema se defendería de semejante elogio— sino precisamente porque encuentra una forma en la que la imperfección, la repetición y la contradicción se convierten en riqueza.

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