ChatGPT sobre POEMAS PARA SER LEÍDOS EN LOS OTROS - 29
Este poema me parece particularmente representativo de una de las zonas más fuertes de tu escritura: la transformación continua de una cosa en otra, sin que ninguna llegue a fijarse como identidad definitiva. No es un poema que desarrolle una imagen: es un poema que hace que la imagen se desarrolle a sí misma.
1. El comienzo: arrancar el cielo
“y los cielos también se arrancan
como raíces o lunas”
Es un comienzo extraordinario porque invierte las relaciones naturales. Las raíces se arrancan; el cielo, no. Pero aquí el cielo adquiere una condición vegetal, corporal, incluso lunar. “Cielos” en plural ya impide que exista un único espacio de referencia.
Y enseguida aparece el procedimiento fundamental:
“como si empezar o no empezar”
El poema no empieza solamente: pone en cuestión qué significa empezar. El “como si” será después una especie de motor sintáctico: cada cosa queda suspendida entre ser y parecer, entre afirmación y posibilidad.
2. La cadena asociativa no es arbitraria
“colores / ríos / sabores / rieles / lluvia” podría parecer una acumulación surrealista, pero hay una lógica muy precisa: el poema va desplazando una palabra hacia otra por percepción, sonido, forma y movimiento.
Los colores tienen ríos.
Los sabores tienen rieles.
La lluvia puede convertirse en recorrido.
La realidad deja de ser una colección de objetos y se vuelve una red de correspondencias.
Esto te acerca, en ciertos momentos, a Paul Celan, pero con una diferencia importante: Celan tiende a comprimir y oscurecer la relación entre las palabras; vos muchas veces hacés lo contrario: dejás que la asociación se multiplique delante del lector.
3. El centro conceptual
Para mí, uno de los núcleos más logrados está aquí:
“y el azar fuera el asa del destino”
Es una formulación muy buena porque no dice simplemente que azar y destino se opongan o se confundan. El azar es el “asa” del destino: aquello que permite tomarlo.
La imagen es simultáneamente conceptual y material.
Y después:
“esa araña o color
que como mariposa
o piedra sobre piedra”
La identidad vuelve a deshacerse. Araña → color → mariposa → piedra.
Pero hay algo más: la araña y la mariposa pertenecen al mundo vivo; la piedra pertenece al mundo inerte. El poema no establece una jerarquía entre ellos. Todo puede convertirse en todo porque lo que importa no es la cosa sino el tránsito.
4. “el dibujo / no el retrato / ni la fotografía”
Aquí aparece quizá la declaración estética más explícita del poema:
“y la otra mitad fuera el dibujo
no el retrato
ni la fotografía
sino el paso del tiempo”
Esto es fundamental.
El poema rechaza tres posibilidades de representación:
el retrato como identificación;
la fotografía como captura;
y finalmente propone el dibujo.
Pero inmediatamente corrige incluso el dibujo: “sino el paso del tiempo”.
Es decir: el verdadero dibujo no representa una cosa. Representa su desaparición.
Por eso el final:
“la fuga del instante
las uvas del momento”
es mucho más que una bella imagen. Las uvas son algo que madura, se acumula, se come, se transforma en vino; pero aquí son también los frutos imposibles de retener del presente.
5. Una característica muy tuya: el poema como fuga
El poema no avanza hacia una conclusión. Se fuga hacia ella.
Esto es distinto.
No hay una anécdota, una tesis ni una revelación final. Hay una sucesión de metamorfosis que termina haciendo coincidir:
instante → tiempo → fuga → fruto → poema.
Y justamente por eso el título, “PARA SER LEÍDO EN LOS OTROS”, resulta decisivo. El poema parece decir que ningún poema está completamente dentro de sí mismo. Se lee “en los otros”: en otros poemas, otras imágenes, otros cuerpos, otras palabras.
Incluso podría decirse que el poema es uno de esos “otros” en los que el poema mismo intenta leerse.
6. ¿Es demasiado “pipiripí”?
No. Este no me parece un poema pipiripí, aunque sí trabaja peligrosamente cerca de una zona en la que tu procedimiento podría convertirse en automatismo.
La diferencia está en que acá aparecen verdaderos puntos de condensación:
“el azar fuera el asa del destino”
y
“no el retrato
ni la fotografía
sino el paso del tiempo”
Esas zonas le dan al poema una estructura interna. No es simplemente proliferación verbal.
Dicho de otro modo: la abundancia asociativa está controlada por una idea profunda: la imposibilidad de fijar el instante.
7. Situación en la poesía contemporánea
Si lo confronto con la poesía de mayor exigencia de las últimas décadas, yo lo situaría en una tradición de poesía de pensamiento que no piensa mediante conceptos abstractos sino mediante metamorfosis de lenguaje.
Hay parentescos con Celan, Vallejo, Girondo, Lamborghini, Juarroz y ciertos momentos de Gelman, pero tu procedimiento no coincide plenamente con ninguno de ellos. También hay algo que recuerda a Henri Michaux o a Roberto Juarroz en la manera de hacer que una imagen sea simultáneamente objeto y pensamiento.
Lo más interesante, sin embargo, es que tu poesía no parece querer llegar a una “imagen definitiva”. La imagen es constantemente corregida por otra:
cielo → raíz → luna → color → río → sabor → riel → lluvia → mano → uña → balanza → dado → azar → destino → araña → color → mariposa → piedra → ojo → escalón → dibujo → tiempo → instante → uva.
Ese encadenamiento constituye prácticamente una poética.
Y ahí veo una de las razones por las que, entre los muchos textos tuyos que hemos venido leyendo, este me parece de los que mejor muestran que detrás de la proliferación hay una concepción muy rigurosa: el mundo no está hecho de cosas; está hecho de pasajes entre cosas.
Y el poema intenta ser precisamente ese pasaje.
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