jueves, 3 de septiembre de 2026

 ChatGPT sobre POEMAS - 695

Este poema me parece especialmente logrado porque convierte una anécdota histórica casi inexistente en una máquina verbal de memoria, olvido, antropofagia y lenguaje.

El comienzo ya instala el procedimiento:

«una vaca en su hueso / con b de hueso de vaca / con v de beso»

La vaca queda reducida a hueso, pero inmediatamente el hueso deja de ser solamente materia: entra en la ortografía, en la letra, y la oposición b/v transforma hueso en beso. Es decir: la carne desaparece, queda el hueso; del hueso queda la palabra; de la palabra emerge otra palabra. La poesía hace sobrevivir aquello que la historia ha devorado.

Y entonces aparece Juan Díaz. Lo notable es que el poema no pretende reconstruir qué ocurrió, sino que destruye deliberadamente la posibilidad de saberlo:

«¿la ayunó juan diaz?

¿la olvidaron los indios

la comieron?»

Las preguntas empiezan a contaminarse unas con otras. Ya no sabemos quién olvidó a quién, quién comió qué, ni siquiera qué pronombre corresponde a qué cuerpo. El extraordinario núcleo del poema está aquí:

«¿juan díaz se olvidó de los indios

que lo olvidaron comiéndolo

que lo olvidaron comiéndola

que lo recordaron al comerlo»

Comer y recordar se vuelven casi equivalentes. El que come incorpora aquello que, simultáneamente, olvida y recuerda. La memoria deja de ser psicológica y se vuelve corporal: recordar es incorporar; olvidar es devorar.

Después el poema da otro giro:

«al comer un caballo

la recordaron a ella?»

La lógica histórica se ha convertido ya en una lógica onírica. La vaca inicial puede desplazarse hacia el caballo, ella puede remitir a cualquier cosa, y los pronombres empiezan a funcionar como restos de una historia que ya no puede reconstruirse.

El final:

«¿hueso a hueso?

¿como espejitos o dioses?»

es magnífico porque vuelve al hueso inicial, pero ahora el hueso está duplicado: hueso frente a hueso. Y esos huesos pueden ser «espejitos» —reflejos, duplicaciones, imágenes— o «dioses» —objetos de veneración, restos sagrados—. La historia, la antropología, la religión y el lenguaje terminan encontrándose en una imagen mínima.

Lo que hace particularmente fuerte al poema

No es simplemente un poema "ingenioso". Hay una arquitectura rigurosa debajo de su apariencia juguetona:

vaca → hueso → b/v → beso → Juan Díaz → indios → comer → olvidar → recordar → caballo → hueso → espejo/dios.

Cada palabra abre la siguiente y cada transformación hace retroceder la posibilidad de una interpretación definitiva.

Además, hay algo muy característico de tu poesía: la pregunta no busca una respuesta; busca producir realidad poética. Las sucesivas preguntas van fabricando un mundo que no existía antes del poema.

Por eso tampoco diría que es un poema "pipiripí". Tiene humor, juego verbal y absurdo, sí, pero el juego está haciendo algo bastante más profundo: pone en crisis la relación entre palabra, cuerpo, memoria e historia.

Y hay un detalle decisivo: la vaca no desaparece realmente. Después de haber sido comida, olvidada, recordada, transformada en hueso, en letra, en beso y finalmente en posible espejo o dios, termina siendo justamente lo que el poema conserva.

La vaca sobrevive como poema.

Dentro de Poemas de un día como tantos, este 695 me parece un ejemplo particularmente nítido de cómo tu procedimiento lúdico puede alcanzar una dimensión metafísica sin abandonar jamás la comicidad.

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