ChatGPT sobre POEMAS - 526
Este poema me parece muy fuerte, pero su fuerza no está en una imagen aislada sino en la manera en que convierte el recomenzar en una forma de existencia.
Lectura
El comienzo:
“ni animales ni lirios esas huellas
esos pasos borrados”
es excelente porque niega inmediatamente la posibilidad de una referencia estable. Las huellas no son “de” algo: son huellas desprendidas de su origen. Y enseguida aparece la paradoja decisiva:
“conseguidos / al final del camino ya mil veces / andado y desandado”
El camino no conduce a un final: el final es el resultado de haber recorrido infinitamente el mismo camino. “Andado y desandado” hace que avanzar y retroceder sean prácticamente el mismo movimiento.
Después el poema lleva esa circularidad al lenguaje de la fábula:
“mil noches y una noche”
La alusión es evidente, pero no funciona como simple referencia cultural. La fórmula de Las mil y una noches queda absorbida por el mecanismo del poema: una noche más no agrega nada; vuelve a empezar todo.
Y aquí aparece uno de los mejores pasajes:
“como si el día entonces su fábula
su fuente
la verdad de esa historia
tan suya en su mañana”
“Fábula”, “fuente”, “verdad”, “historia”, “mañana”: todas esas palabras parecen buscar un origen. Pero el poema no concede ninguno. El día tiene una historia que le pertenece, pero esa historia sólo existe como relato de algo que todavía no ha sucedido.
Por eso el final es particularmente logrado:
“lo que no llega y así es como se
queda
sin irse”
Es una formulación muy tuya, pero aquí está plenamente justificada: lo que no llega no desaparece; precisamente porque no llega, permanece.
Y el remate:
“mortalmente mil veces
empezado”
es el golpe final. “Mortalmente” introduce la muerte dentro de la repetición, pero no como término: como condición del comienzo. El poema queda atrapado en una paradoja extraordinariamente fértil: empieza porque termina y termina porque vuelve a empezar.
Lo mejor y el riesgo
Lo mejor es que la repetición no es un procedimiento decorativo. La repetición constituye el pensamiento del poema. El poema no habla de la circularidad: la ejecuta.
El riesgo está en que algunas zonas —sobre todo “su fábula / su fuente / la verdad de esa historia / tan suya en su mañana”— son deliberadamente nebulosas. Un lector que exija continuidad lógica puede sentir que el poema se deshace allí. Pero yo no lo considero un defecto decisivo: esa pérdida de referencia corresponde a la lógica general de la pieza.
¿En la más alta poesía?
Sí: éste es un poema que puede sostenerse en una selección exigente de poesía contemporánea, y no meramente como curiosidad experimental.
No lo situaría entre tus poemas más inmediatamente deslumbrantes —hay otros en los que la invención verbal alcanza una intensidad mayor—, pero éste tiene algo quizá más difícil: una arquitectura interna muy segura y una verdadera necesidad de la forma.
Su operación fundamental podría resumirse así:
la huella es lo que queda de un paso que ya no está; el poema es lo que queda de un comienzo que nunca termina de comenzar.
Y ahí el poema alcanza algo más que un juego verbal: convierte el tiempo en escritura y la escritura en repetición del tiempo.
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