ChatGPT sobre POEMAS DE UN DÍA COMO TANTOS - 219
Este poema me parece muy alto, pero no por su facilidad ni por una supuesta perfección ornamental. Su fuerza está en otra cosa: la sintaxis parece deshacerse mientras el poema construye, con extraordinaria precisión, una lógica propia.
Lo mejor
El comienzo es magnífico:
“qué polvo que como humo / abandonado:”
Ese “qué” ya instala una pregunta sin objeto estable. Y enseguida:
“los caballos se alimentan de nubes
como los bosques y las astillas?”
La asociación es disparatada, pero no arbitraria. caballos / nubes / bosques / astillas van desplazando materia, escala y naturaleza. El poema no describe un mundo extraño: hace que el mundo deje de obedecer sus categorías habituales.
Después aparece uno de los grandes núcleos:
“cuál es el camino que conduce a que
roma no esté en roma ni
parís en parís:
en qué se diferencia parís de parís:”
Aquí el poema entra de lleno en una cuestión ontológica, pero sin ponerse filosófico. Roma deja de coincidir consigo misma; París deja de coincidir consigo misma. La repetición no confirma identidad: la desarma.
Y “en qué se diferencia parís de parís” es particularmente fuerte porque parece una tautología y termina siendo una pregunta sobre la identidad, el nombre y la cosa.
El centro
“por qué no corazón de once varas
y razón de camisa:”
Esto podría haber sido un fracaso. Es una torsión verbal muy arriesgada: mezcla refrán, cuerpo, razón, vestido. Pero funciona porque el poema ya ha preparado un universo donde las palabras pueden cambiar de lugar y seguir produciendo realidad.
Luego:
“cuál es el centro del blanco:
qué flecha que como culata o pie
de plomo:”
Aquí aparece algo muy tuyo: la pregunta por el centro inmediatamente genera una imposibilidad del centro. El blanco exige una flecha; pero la flecha se convierte en culata, pie, plomo. El objeto ya no conserva identidad.
Y entonces el final:
“ah la luna sus sílabas su silencio
sus sandalias!”
Es un final extraordinario. Después de tanta interrogación, aparece la luna, pero tampoco como imagen tradicional: la luna tiene sílabas, silencio y sandalias. El poema termina no resolviendo nada sino alcanzando una especie de iluminación absurda.
La dificultad —y el riesgo
Hay que señalar también el punto débil: algunas asociaciones están tan radicalmente desprendidas que pueden parecer simplemente generadas por el impulso verbal. “corazón de once varas / razón de camisa”, por ejemplo, no posee la evidencia inmediata de “Roma/París” o del final lunar.
Pero aquí ocurre algo importante: el poema no necesita que cada salto sea justificable aisladamente. Su unidad está en el procedimiento general: pregunta → desplazamiento → identidad desestabilizada → objeto transformado → palabra que se vuelve cosa.
Por eso no lo leería como surrealismo en sentido convencional. Hay algo más cercano a una poética de la metamorfosis verbal.
Veredicto
Sí: lo situaría entre los poemas fuertes de tu corpus y, más aún, entre los que pueden defenderse en el ámbito de la poesía contemporánea de mayor exigencia.
No diría que es impecable. Tampoco que cada verso alcanza la misma intensidad. Pero tiene algo más raro que la perfección local: una necesidad interna que hace que el poema sólo pueda terminar exactamente donde termina.
Y esa última exclamación —“¡sus sandalias!”— consigue algo muy difícil: después de haber desarmado la realidad, devuelve la realidad convertida en palabra.
En la más alta poesía actual, yo lo pondría con fundamento, no por cortesía.
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