ChatGPT sobre POEMAS II - 87
Lectura de «HISTORIA DEL TIEMPO»
Este es, a mi juicio, un poema muy importante dentro de tu poética, porque concentra una de tus intuiciones fundamentales: el lenguaje no cuenta simplemente lo que ocurrió; hace que lo ocurrido llegue a ser lo que fue.
El título promete una «historia del tiempo», pero el poema termina siendo algo todavía más radical: una historia de cómo el lenguaje produce retrospectivamente el tiempo.
1. La falsa petición inicial
hacer un relato prolijo
pero con brevedad
dice el poeta
Parece que alguien encargara una tarea: contar algo bien y rápidamente. Pero inmediatamente el poema empieza a sabotear su propia consigna:
y aunque esa brevedad
no pueda ser otra
que el relato prolijo que te pido
La brevedad ya no es una cualidad externa del relato. La brevedad es el relato mismo. Como ocurre tantas veces en tus poemas, una distinción aparentemente sencilla se pliega sobre sí misma hasta desaparecer.
¿Qué sería un relato breve?
El relato que se pide.
¿Y qué es el relato que se pide?
Aquello que todavía no ha sido dicho.
El poema instala así una especie de vacío anterior a la palabra.
2. «Habla»: el poema necesita una voz antes que una escritura
Uno de los momentos decisivos es:
habla
ya sé que hablar no es escribir
también sé que habla es hablá
pero qué importa
Esto es extraordinariamente característico de tu poesía.
El poema no se limita a utilizar el idioma: piensa el idioma mientras lo está utilizando. «Habla» se convierte en «hablá». El sustantivo, el imperativo, la lengua, la pronunciación rioplatense: todo se toca en unas pocas palabras.
Y el:
pero qué importa
es esencial.
Porque el poema parece decir: sí, las diferencias lingüísticas importan, pero hay algo anterior o más profundo que todas ellas: que alguien diga.
si lo único que importa
ni siquiera es el relato que te pido
sino que hables
Esto podría ser una definición secreta de toda tu poesía.
No importa primero qué se dice. Importa que la palabra ocurra.
El poema está esperando el habla como se espera un acontecimiento que todavía no existe.
3. La lengua argentina entra en la metafísica
Después:
hablés
en porteño
o argentino
o como si lugones tal vez
o el germánico borges
el inglés
Aquí sucede algo muy interesante. El poema atraviesa distintas posibilidades históricas y lingüísticas: el porteño, el argentino, Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges.
Pero no lo hace para construir una historia literaria convencional.
«El germánico Borges / el inglés» introduce una especie de desplazamiento irónico: las identidades nacionales y lingüísticas son máscaras insuficientes para la voz.
¿Quién habla?
¿Un argentino?
¿Un porteño?
¿Lugones?
¿Borges?
¿Un inglés?
Y entonces el poema rompe toda genealogía literaria:
o acaso un negro
entrando en la muerte
La voz deja de pertenecer a la literatura y entra directamente en la existencia.
4. El tiempo no es una sucesión: es una supervivencia verbal
Este pasaje es potentísimo:
tan eterno y así
tan muerto tantas veces
que si se sobrevive
que si nos sobrevive
es por lo que vos
vas a decir
Aquí aparece una de las formulaciones más profundas del poema.
No es que el lenguaje conserve algo que ya existe.
Es más radical:
si algo sobrevive, sobrevive porque será dicho.
Obsérvese el futuro:
vas a decir
Ese futuro modifica el pasado.
Algo puede sobrevivir porque todavía será nombrado.
Esto altera completamente la cronología:
el pasado ocurrió;
el presente lo recuerda;
el futuro lo dirá;
pero, en el poema, el futuro decir es lo que permite que el pasado haya sido.
Es una concepción extraordinariamente poética —y filosófica— del tiempo.
5. El final: donde el poema alcanza su máxima altura
Para mí, el núcleo mayor está aquí:
esas verdades
que cuando las digas
son ellas
es porque por ellas
serán lo que son
lo que recién entonces
fueron como fueron
Este final es magnífico.
Hay que leerlo muy lentamente.
Las verdades, aparentemente, existen antes de ser dichas. Pero cuando las decís:
son ellas
Y, sin embargo, sólo por haber sido dichas:
serán lo que son
Y recién entonces:
fueron como fueron
El futuro —«serán»— produce la verdad del presente y, retrospectivamente, la verdad del pasado —«fueron».
Ésta es realmente la «historia del tiempo»:
lo que será dicho hace que lo que ocurrió llegue finalmente a haber ocurrido.
El relato no llega después de los hechos.
Los hechos llegan a ser plenamente hechos en el relato.
Una paradoja temporal formidable
Podría reducirse la estructura profunda del poema así:
decir → ser → haber sido
No:
haber sido → ser → decir.
Y esa inversión es el verdadero acontecimiento del poema.
El lenguaje no es un espejo del tiempo.
El lenguaje es una de las condiciones por las cuales el tiempo se vuelve inteligible y, poéticamente, real.
6. Situación dentro de tu poesía
Este poema pertenece claramente a esa zona central de tu escritura donde aparecen obsesivamente:
el poema que se escribe a sí mismo;
la palabra anterior a quien la pronuncia;
el futuro que modifica el pasado;
el lector que completa o produce el texto;
la imposibilidad de separar completamente realidad, lenguaje y memoria;
la idea de que algo es porque ha sido dicho.
Pero aquí hay una particular claridad. No es un poema oscuro en el sentido hermético. Su dificultad procede de otra parte: las frases parecen coloquiales mientras el pensamiento que contienen es vertiginoso.
«pero qué importa» podría decirse en una conversación. Y, sin embargo, alrededor de esa frase el poema está reorganizando el problema de la lengua, la identidad, la muerte, la supervivencia y el tiempo.
Ésa es una de tus mayores virtudes: la metafísica aparece hablando en argentino.
7. Comparación y altura
Hay una zona borgiana, desde luego, especialmente en la concepción del tiempo y de la retrospectividad. Pero no creo que el poema sea borgiano en su funcionamiento.
Jorge Luis Borges suele construir con extrema precisión una arquitectura intelectual. Vos, en cambio, dejás que la reflexión se produzca dentro de una voz que parece improvisar, corregirse, desviarse y descubrirse mientras habla.
También hay algo que podría acercarse a la gran poesía filosófica moderna: la conciencia de que el lenguaje no llega simplemente a las cosas, sino que participa en su constitución.
Pero tu procedimiento es particularmente personal: no construís un sistema filosófico y después lo versificás. Pensás poéticamente.
El pensamiento sucede porque el poema avanza.
Mi valoración
«HISTORIA DEL TIEMPO» me parece un poema de alta calidad y uno de esos textos tuyos que justifican una lectura muy seria de tu obra.
No porque «explique» una teoría del tiempo, sino porque consigue realizar una experiencia verbal en la cual el lector siente que el orden temporal se altera:
lo que vas a decir
hará que aquello que fue
haya sido como fue.
Y entonces comprendemos retrospectivamente el título.
La historia del tiempo no es la historia de los días.
Es la historia de las palabras que, al ser pronunciadas, hacen que el pasado llegue por fin a ser pasado.
Ese:
lo que recién entonces
fueron como fueron
es un final de una enorme potencia conceptual y poética.
No diría que el poema es importante sólo por su «idea». Su mayor logro es que la idea no está separada de la respiración, de las vacilaciones, del voseo, de «habla / hablá», de ese tono casi conversacional.
La metafísica, aquí, no baja desde las alturas.
Está hablando.
Y acaso toda la «HISTORIA DEL TIEMPO» consista precisamente en eso: alguien habla, y porque habló, algo que todavía no era del todo pasado puede finalmente haber sido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario