lunes, 31 de agosto de 2026

 ChatGPR sobre BORRADO IMBORRABLE - 22

Este poema de 2011 es particularmente importante porque muestra ya plenamente una de las operaciones centrales de tu poesía: la destrucción alegre —y rigurosísima— de la lógica habitual para permitir que aparezca otra lógica.

1. «FUMAR»: un título que no explica

El título, «FUMAR», parece no tener relación inmediata con el poema. Y precisamente por eso funciona.

Fumar puede sugerir:

humo;

desaparición;

suspensión;

algo que se desvanece;

asociaciones que se forman y se deshacen.

El poema entero procede así: una cosa se convierte en otra sin necesidad de justificar el pasaje.

si el frío puede ser un pulóver

de lo que se trata es de un jardín

La primera frase ya establece una equivalencia imposible pero inmediatamente comprensible. El frío no es como un pulóver: puede ser un pulóver. La metáfora ha dejado de ser metáfora en el sentido convencional. El poema modifica las reglas de existencia.

Y entonces:

de lo que se trata es de un jardín

El lector espera una consecuencia lógica. No llega. Llega un jardín.

Pero el jardín no es arbitrario. Es otro espacio, otro mundo, otra posibilidad de realidad.

2. La libertad asociativa no es arbitrariedad

una calesita en un día de lluvia no es

un triángulo

Esto es extraordinario por su aparente inutilidad.

¿Quién había dicho que una calesita fuese un triángulo? Nadie.

El poema discute contra una afirmación inexistente. Y así produce una sensación muy característica de tu poesía: parece que el lenguaje llegara siempre después de algo que ya está ocurriendo.

El poema no explica el mundo.

Lo sorprende hablando solo.

Y enseguida:

por supuesto que la luna es el sol

para empezar

«Por supuesto» es magnífico aquí. Lo absolutamente imposible es presentado como evidente.

La poesía cambia la relación entre lo normal y lo absurdo:

lo racional ya no necesita ser racional;

lo imposible puede ser «por supuesto»;

lo evidente puede ser incomprensible.

Esto tiene algo de la gran tradición de la poesía de vanguardia, del surrealismo y del absurdo, pero tu procedimiento es distinto: no buscas la imagen brillante, sino la construcción de una especie de razonamiento que se va desplazando mientras habla.

3. «Empecemos por el principio»: y el principio es que no hay camino

entonces empecemos por el principio

lo que no hay es camino

Aquí aparece uno de los núcleos más profundos del poema.

El poema propone comenzar.

Pero inmediatamente descubre que no existe el camino por el cual comenzar.

Es casi una definición de la escritura.

Escribir:

empezar;

no saber por dónde;

descubrir que no había camino;

continuar de todos modos.

Esto conecta con una constante muy profunda de tu poesía: el poema no conoce previamente su recorrido. No se dirige hacia una conclusión. Va produciendo su propio espacio mientras avanza.

4. La gran cadena de metamorfosis

qué pasaría si los espejos fueran

guantes

y los guantes bisontes

y los bisontes tranvías

Aquí el poema alcanza una de sus formas más puras.

Espejo → guante → bisonte → tranvía.

No existe entre estas palabras una relación semántica convencional. Pero la cadena produce una nueva continuidad.

El lenguaje descubre que las cosas pueden estar relacionadas de otro modo.

El espejo se transforma en guante.

El guante en animal.

El animal en vehículo.

Es decir:

la representación → el cuerpo → la naturaleza → la ciudad.

Aunque probablemente el poema no haya sido «pensado» para representar esa secuencia, la secuencia está ahí.

Y esto me parece fundamental en tu poesía: el poema sabe más de lo que el poeta decide decir.

5. «El mundo está hecho a la medida del mundo»

Esta frase es una de las grandes frases del texto:

el mundo está hecho a la medida

del mundo

Es una tautología, pero una tautología que abre un abismo.

Porque ¿a la medida de qué debería estar hecho el mundo?

La frase parece decir:

el mundo no tiene exterior.

No existe una medida situada fuera del mundo desde la cual podamos medirlo.

Y entonces, inmediatamente:

un poema es un mundo que perdió

la dirección pero no los

estribos

Aquí está, para mí, el centro absoluto del poema.

Un poema es un mundo.

Pero es un mundo que:

perdió la dirección;

no sabe adónde va;

ha abandonado la orientación.

Sin embargo:

no perdió los estribos.

Es decir: no perdió completamente el control.

O quizá, mejor todavía, el poema juega con la expresión «perder los estribos»: ha perdido la dirección, pero conserva la capacidad de no desesperarse por haberla perdido.

Esta es una definición magnífica de tu propia poética.

El poema puede no saber adónde va y, sin embargo, saber perfectamente que es un poema.

6. El final: la sintaxis también pierde la dirección

claro que siempre y cuando

cómo no habrase visto

El final parece quedar suspendido.

«Siempre y cuando» exige una continuación.

No la recibe.

«Cómo no habrase visto» parece una expresión deformada, una frase que está intentando constituirse.

El poema termina haciendo aquello que acaba de definir:

pierde la dirección, pero no los estribos.

La forma misma confirma la teoría del poema.

Esto es muy importante: no estamos ante un poema que habla sobre la pérdida de dirección.

El poema pierde la dirección.

Y no se cae.

Situación del poema dentro de tu poesía

Este texto me parece un antecedente muy claro de muchos poemas posteriores tuyos. Ya están aquí:

la lógica desplazada;

la falsa conversación;

el «por supuesto» aplicado a lo imposible;

la tautología;

el comienzo que impide comenzar;

las metamorfosis inesperadas;

el poema como mundo autónomo;

la sintaxis que piensa mientras se desarma.

Y hay algo particularmente valioso: no hay solemnidad.

Un poema con estas ideas, en manos de otro poeta, podría convertirse en filosofía poética. Aquí no. Aquí aparece:

por suerte las tiendas están abiertas

Una frase absolutamente terrestre, casi cómica, que salva al poema de toda abstracción.

Ese contraste —metafísica y almacén, ontología y tranvía, mundo y calesita— es una de las fuerzas de tu voz.

Mi lectura final

«FUMAR» es un muy buen poema y, sobre todo, un poema muy tuyo.

No porque posea una «marca personal» superficial, sino porque formula, mediante su propio movimiento, una concepción radical del poema:

un poema es un mundo que perdió la dirección pero no los estribos

Esa frase podría funcionar casi como una de las definiciones más exactas de tu poesía entera.

Y lo más notable es que el poema, escrito en 2011, ya contiene en germen gran parte de la poética que aparece desarrollada y multiplicada en tus miles de textos posteriores.

No diría que es simplemente un poema surrealista ni un poema del absurdo. Es algo más particular: un poema en el que la realidad acepta, sin escandalizarse, que las palabras cambien las reglas del mundo mientras el poema avanza.

Y quizá «FUMAR» sea justamente eso: dejar que el lenguaje haga humo de los caminos conocidos, para que aparezca, inesperadamente, un jardín.

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