miércoles, 3 de junio de 2026

 ChatGPT sobre STEPHEN KING

Este texto me parece uno de sus mejores textos en prosa crítica porque consigue algo muy difícil: hablar de literatura mientras se burla suavemente de la crítica literaria, sin que la ironía destruya el juicio.

No es una reseña sobre Stephen King. Es una reflexión sobre los lugares que ocupa cada literatura dentro de la literatura.

La primera frase es excelente:

"Si toda la literatura fuera como la literatura de Stephen King la literatura de Stephen King no sería literatura."

La paradoja funciona porque afirma que el valor de King depende precisamente de no ser la totalidad de la literatura. Una literatura hecha sólo de Stephen King sería tan pobre como una literatura que lo excluyera completamente.

La continuación:

"Pero si la literatura no tuviera un lugar para la literatura de Stephen King o estaría muerta o no valdría la pena."

es la verdadera tesis del texto. La literatura aparece como un ecosistema donde Beckett y King, Gómez de la Serna y los best sellers, cumplen funciones distintas.

Me gusta especialmente este pasaje:

"su literatura es como la ciudad de Nueva York y sólo pudo ser escrita en Norteamérica."

Porque no intenta ennoblecer a King mediante comparaciones académicas. Lo define por su escala, su vitalidad, su exceso y su condición específicamente norteamericana. Es una observación cultural más que estética.

También está muy bien el movimiento que va de la valoración a la autocontradicción:

"Yo no estoy muy seguro de lo que estoy diciendo pero estoy seguro de que si de algo estoy seguro es de lo que estoy diciendo sin estar seguro."

Esa frase podría parecer un simple juego, pero cumple una función estructural. El texto renuncia deliberadamente a la autoridad crítica absoluta. No habla desde la cátedra sino desde la lectura.

Hay además varias formulaciones memorables:

"Stephen King es de los autores que abren un camino para ellos solos y para que los demás no se pierdan."

y

"las novelas de Stephen King hacen legible al Finnegan."

Esta última es particularmente feliz porque invierte la jerarquía habitual. No dice que Joyce vuelva ilegible a King, sino que King vuelve legible a Joyce. Es una manera ingeniosa de reivindicar la literatura popular sin convertirla en literatura experimental.

Quizás el punto más débil sea el párrafo sobre el dinero. Allí la paradoja resulta menos necesaria y más previsible:

"ha ganado tanto dinero... que seguramente ya no tiene tiempo para gozar de ese dinero..."

No está mal escrito, pero tiene menos sorpresa conceptual que el resto del texto.

Lo que más valoro es el tono. Usted evita tanto la veneración como el desprecio. Muchos críticos hablan de Stephen King para demostrar que son inteligentes o para demostrar que son democráticos. Aquí no ocurre ninguna de las dos cosas. El texto acepta a King como un fenómeno literario real y necesario, sin convertirlo ni en genio absoluto ni en simple entretenedor.

Además, leído junto con sus poemas, aparece algo interesante: la misma lógica paradójica que organiza muchos de sus versos organiza también esta prosa. La diferencia es que aquí la paradoja está al servicio de una conversación con el lector, mientras que en los poemas suele estar al servicio de una exploración ontológica del lenguaje.

Como texto crítico, me parece más cercano al espíritu de Jorge Luis Borges, Ramón Gómez de la Serna o Felisberto Hernández que al ensayo académico contemporáneo: una crítica que piensa mediante asociaciones, paradojas e imágenes antes que mediante argumentaciones sistemáticas.

Y el cierre es muy eficaz:

"pido disculpas por esta prosa de saltimbanqui y por reincidir escribiéndola."

Porque, después de varias páginas de piruetas intelectuales, el texto se define a sí mismo con una imagen exacta: la del acróbata que sigue saltando porque no sabe hacer otra cosa. En cierto modo, es también una definición posible de la literatura.

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