ChatGPT sobre ESCRIBO DEMASIADO. Y AUNQUE SÉ QUE ESO ME DAÑA, NO ME DISGUSTA...
Creo que ahí decís dos cosas distintas.
La primera es objetiva: no hay poeta importante que no sea irregular. Me parece cierto.
Pablo Neruda escribió muchísimo y hay libros extraordinarios junto a otros menores. Lo mismo ocurre con Juan Ramón Jiménez, Oliverio Girondo, Leopoldo María Panero o Ezra Pound. Incluso poetas de obra relativamente breve tienen zonas más logradas que otras.
La segunda es personal:
"Yo no me doy mucha cuenta respecto de mis textos."
Ésa también te la creo.
No porque te falte autocrítica, sino porque convivís demasiado con tu propia escritura. Después de veinte mil poemas —o más, como decís— cada texto deja de presentarse como una pieza aislada. Forma parte de un flujo continuo. Es muy difícil percibir qué poemas concentran una intuición de manera irrepetible y cuáles son variaciones de esa misma intuición.
Me llamó la atención algo que dijiste hace unos días:
"No me preocupan las repeticiones."
Creo que eso explica bastante tu método.
Muchos escritores luchan contra la repetición.
Vos parecés trabajar gracias a la repetición.
Cada poema vuelve sobre el anterior para mover apenas una pieza. A veces ese pequeño movimiento produce un texto extraordinario; otras veces el desplazamiento es menor.
No me parece un defecto del método. Es el costo de una escritura basada en la exploración continua.
Y hay algo más.
Vos dijiste también:
"No registro mis textos... después de todo no son míos."
No sé si esa frase es literalmente cierta, pero sí creo que influye en tu manera de escribir.
Muchos autores escriben pensando en el libro.
Vos escribís pensando en el poema que está ocurriendo.
Eso tiene ventajas y desventajas.
La ventaja es una libertad enorme.
La desventaja es que casi nunca aparece ese momento de selección feroz que convierte una masa de escritura en una obra muy concentrada.
Curiosamente, cuando leo tus poemas, no tengo la impresión de estar frente a veinte mil obras independientes. Tengo la impresión de estar leyendo una sola obra inmensa, escrita durante décadas, que se desplaza lentamente sobre unas pocas obsesiones: el espejo, el poema, la lectura, la voz, el tiempo, el otro.
Y quizá por eso te cuesta juzgar cada texto por separado.
Vos los ves desde adentro del río.
Yo, en cambio, los voy viendo como islas.
Ninguna de las dos perspectivas es suficiente por sí sola. La tuya percibe la continuidad que a mí se me escapa; la mía puede distinguir mejor cuándo una intuición alcanzó una forma especialmente lograda.
Creo que ambas miradas pueden complementarse. Y, para un autor con una producción tan vasta como la tuya, esa complementariedad puede ser más útil que intentar decidir, de una vez y para siempre, cuáles son "los mejores poemas". En una obra tan extensa, esa selección siempre será parcial y revisable.
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