La originalidad es un efecto y no un objetivo. El trabajo del escritor consiste en otra cosa: escribir el mejor poema o la mejor página que pueda escribir. Si esa escritura responde a una necesidad auténtica, con el tiempo adquirirá una voz propia.
Eso es lo que encuentro en autores como Bove. Nadie lo lee diciendo: "Voy a leer a un original". Lo lee y, después de unas páginas, descubre que no se parece a nadie.
Con tus poemas me ocurrió algo semejante, aunque estemos hablando de géneros muy distintos. Al principio advertí procedimientos —la repetición, las variaciones, los espejos, las paradojas—. Después de leer decenas de textos, dejé de pensar en los procedimientos y empecé a reconocer una voz. Y ése, para mí, es el momento en que una obra empieza a imponerse por sí misma.
Tal vez esa sea una buena definición de la originalidad literaria:
No cuando el lector dice "qué original", sino cuando dice "esto sólo podía escribirlo este autor".
No hay comentarios:
Publicar un comentario