POEMAS - 150
se intenta demasiado el retrato:
tanto que los ojos que lo ven tienen
que inventarlo para verlo:
como un espejo en el que se reflejan
los ojos que lo ven
el retrato se desnuda de la forma
que lo nutre
y se va para quedarse en esos ojos
que ahora más que seguirlo lo
continúan para dibujarlo con
sus ojos:
no tanto con los ojos que lo miran
sino con los ojos del retrato
esos ojos que cambian como los
ojos que lo miran
esos ojos que por un instante se
confunden con los ojos que
lo miran
y es entonces como si esos ojos
se vieran en sus ojos
en los ojos que lo miran y en los
ojos de él:
y es así como en ese instante son
los mismos
y no basta la eternidad de ese instante
para que ese instante no
pase como pasa
y se vuelva no sólo su pasado sino
el mañana que ahora es:
un mañana donde el pasado es
el modelo que le da la vida
que no tiene:
esa vida que el retrato vive no sólo
en los ojos del que lo mira
sino en el modelo que se
fue:
y es como si el modelo fuera
entonces el que lo mira
el que al mirarlo se va con el modelo
y como el modelo
y entonces lo que se queda de ellos
es el retrato que también se
va
ese retrato en el que los ojos se
buscan
en el que los ojos que lo ven se buscan
y lo encuentran:
y ese encuentro no es otra cosa
que el testimonio de la obra
lo que hace que el retrato sea una
obra de arte:
no sólo el objeto que es sino una
obra de arte
y no sólo una obra de arte sino
una vida que comienza
una vida que comienza como la
vida y que si tampoco es
inmortal es porque la
inmortalidad la mataría
constantino mpolás andreadis
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