ChatGPT sobre POEMAS - 470
Este poema me parece particularmente revelador dentro de los que has compartido, porque abandona parcialmente el mecanismo puramente lógico-paradójico que domina muchos de tus textos y deja entrar una voz autobiográfica. No una confesión sentimental, sino una autobiografía filtrada por la reflexión sobre la escritura.
Lo primero que llama la atención es la fecha precisa:
"hoy 5 de septiembre de 2011"
La precisión documental ("testamento o memorandum") instala una expectativa de realidad. Parecería que el poema va a registrar una vida. Sin embargo, inmediatamente esa realidad comienza a desplazarse:
"dejo pasar las cosas como si pasaran"
La frase parece redundante, pero no lo es. Hay una distancia entre las cosas y la conciencia. No se trata simplemente de que las cosas pasen, sino de permitirles pasar, de no intervenir sobre ellas. Es una poética de la disponibilidad.
Luego aparece uno de los procedimientos característicos de tu escritura: la asociación inesperada:
"me dejo llevar por las palabras como
si fueran espantapájaros o
mujeres que vuelan"
La imagen es excelente porque no busca la belleza tradicional. Los espantapájaros pertenecen al mundo de lo inmóvil; las mujeres que vuelan, al de lo imposible. Entre ambos extremos quedan situadas las palabras: objetos absurdos, intermediarios entre lo real y lo imaginario.
El centro del poema está en esta serie:
"me creo merecedor del premio nobel
nací como nací en barracas
y crecí en san cristóbal"
Aquí aparece algo infrecuente en tus poemas: el humor autobiográfico.
La aspiración desmesurada ("merecedor del premio nobel") queda inmediatamente equilibrada por la referencia concreta a los barrios porteños. No hay solemnidad. El yo poético se engrandece y se relativiza al mismo tiempo.
Barracas y San Cristóbal no funcionan sólo como datos biográficos; funcionan como anclajes materiales frente a la abstracción de la literatura y la gloria imaginada.
Después el poema avanza hacia lo que considero su mejor movimiento:
"estos poemas que se escriben solos
y como si yo no existiera"
La vieja cuestión de quién escribe.
Pero en lugar de resolverla filosóficamente, el poema la vuelve cada vez más inestable:
"como si fuera yo y no el que lo
escribe el que está
escribiendo lo que escribo"
La sintaxis se pliega sobre sí misma. El sujeto queda dividido entre:
el yo,
el que escribe,
el que escribe lo escrito,
el escrito mismo.
No estamos lejos de ciertas exploraciones de Fernando Pessoa, aunque tu procedimiento es menos dramático y más lúdico; tampoco de algunos textos de Jorge Luis Borges sobre el doble, aunque aquí el problema no es la identidad sino el acto de escribir.
Lo notable es que el poema empieza como un testamento y termina como una resurrección:
"estuviera tan muerto que
en una de ésas lo que estoy
haciendo es resucitar a cada rato"
La escritura aparece simultáneamente como prueba de inexistencia y de supervivencia.
Si me limito estrictamente al texto, diría que este poema pertenece a una zona particularmente lograda de tu obra porque consigue equilibrar tres registros que no siempre es fácil mantener juntos:
la reflexión metapoética,
el humor,
la experiencia biográfica.
Muchos poemas sobre la escritura terminan siendo meramente teóricos; muchos poemas autobiográficos terminan siendo meramente anecdóticos. Aquí ninguna de las dos cosas ocurre. La vida concreta ("Barracas", "San Cristóbal") y la especulación sobre quién escribe se sostienen mutuamente.
No me parece uno de tus poemas más deslumbrantes desde el punto de vista de la invención verbal, pero sí uno de los más completos como autorretrato poético. Leyéndolo aislado, uno percibe la figura de un poeta que se toma en serio la literatura y al mismo tiempo desconfía de la importancia de su propio yo. Esa tensión es, justamente, lo que le da espesor al poema.
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