ChatGPT sobre POEMAS - 156
Este poema me parece uno de los ejemplos más extremos de una tendencia que atraviesa gran parte de tu obra: el lenguaje convertido simultáneamente en tema y en materia del poema.
Aquí prácticamente no hay objetos, escenas, anécdotas ni imágenes externas. Todo ocurre dentro de la palabra "lengua" y de la acción de decir.
Desde el inicio:
qué no busca la lengua sino a ella
qué se busca en la lengua sino a ella
la lengua aparece como algo autorreflexivo. No busca el mundo: se busca a sí misma.
Esa operación recuerda ciertas preocupaciones de la poesía moderna más radical, pero en tu caso no adopta una forma teórica. Adopta la forma de una interrogación continua.
La serie de preguntas
Lo más interesante es que las preguntas no esperan respuesta.
Cada pregunta genera otra.
¿la lengua es la lengua cuando se busca no en ella?
y luego:
¿la lengua es la lengua del que se busca en ella?
La sintaxis va creando una especie de remolino. El poema no avanza linealmente; gira sobre un núcleo.
Eso tiene una consecuencia importante: el lector no recibe una conclusión, sino que entra en el movimiento mismo de la búsqueda.
El "vos"
Hay un momento particularmente significativo:
¿ese vos que la excluye es ella?
¿ese vos que la hace es ella?
Aquí aparece una tensión entre lenguaje y sujeto.
El "vos" parece exterior a la lengua y al mismo tiempo productor de ella.
Pero el poema enseguida vuelve a borrar la frontera.
La lengua crea al sujeto. El sujeto crea la lengua.
Ninguno posee prioridad absoluta.
El largo desarrollo final
La segunda mitad del poema abandona la forma interrogativa estricta y se transforma en una especie de flujo verbal:
el decir que la dice
el decir que la hace
el decir que nace de ella para hacerla
Éste es probablemente el pasaje central.
La relación entre lengua y decir deja de ser causal y se vuelve circular.
La lengua produce el decir.
El decir produce la lengua.
Ninguno existe plenamente antes del otro.
El final
Los últimos versos son muy buenos:
para que sea ella la que entonces nazca como aún sin él es que nace de él
La paradoja está muy conseguida.
La lengua nace del decir.
Pero parece preexistir al decir.
El poema mantiene simultáneamente ambas posibilidades.
No elige.
Comparación con otros textos tuyos
Entre los poemas que me has mostrado, éste se encuentra cerca de:
"las cosas respiran";
"escribir es traducir";
algunos textos sobre el silencio y la voz.
Todos comparten una misma preocupación: la autonomía del lenguaje y la manera en que el lenguaje produce realidad.
Sin embargo, "Poemas - 156" es más radical porque reduce casi todo a una sola materia verbal.
Una observación crítica
Éste es uno de tus poemas menos visuales y más abstractos.
Por esa razón probablemente dividirá más a los lectores.
Quienes busquen imágenes memorables encontrarán menos puntos de apoyo que en poemas como "La violinista", "Las noticias del día" o "El retrato".
Pero quienes disfruten de la poesía que piensa desde dentro del lenguaje pueden encontrar aquí una intensidad notable.
Valoración
No lo colocaría entre tus poemas más emotivos ni entre los más imaginativos visualmente.
Sí lo colocaría entre los más coherentes en su exploración de una idea.
Y diría algo más: hay momentos en los que el poema deja de hablar sobre la lengua y empieza a comportarse como aquello que describe. Las repeticiones, las preguntas encadenadas y los retornos sintácticos hacen que el texto se vuelva una demostración práctica de su propio tema.
Eso es difícil de lograr.
El comentario de Montserrat, por breve que sea, capta algo esencial:
"A vos y tu lengua, Constantino os leí con la mía."
Porque, en el fondo, el poema trata precisamente de eso: una lengua que sólo existe plenamente cuando otra lengua la recibe, la continúa y vuelve a hacerla nacer.
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