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domingo, 29 de abril de 2012

POEMAS EN BUSCA DE AUTOR - 21 - A GUILLERMO CABRERA INFANTE



A GUILLERMO CABRERA INFANTE
las palabras no son tantas
por lo menos
los libros son más
cómo es que se pueden escribir tantos libros
y ya que estamos
para qué
no sé si el poema se escribe para contestar preguntas como ésas 
/o más bien para hacerlas
para su mal o su bien
bien o mal al poema hay que escribirlo

ésa es la tecla que le falta al piano
la sonata que hace que el piano dé en
la tecla o sea
en ella o el
mar o
él

hipócrita lector
ni yo mismo me entiendo
y eso que digo la verdad
aunque claro
todos los pianos del
mundo los libros las
palabras no son
suficientes para que una sonata sea lo
que es
un mar
una ola
un escarabajo
un caracol o una iglesia es
decir lo
que hace que una
mano sea un guante
y un guante una sonata o una iglesia
o un vaso con una flor amarilla
o un hombre como oscar wilde
o una mujer como silvina
o un pianista de medio pelo como
el uruguayo
felisberto o sea para
qué
más


constantino mpolás andreadis

jueves, 12 de abril de 2012

POEMAS EN BUSCA DE AUTOR - 12 - FELISBERTO HERNÁNDEZ II


FELISBERTO HERNÁNDEZ II

había una vez un hombre con bigotes que no usaba bigotes y que tampoco se llamaba felisberto sino felisberto hernández. como las nenas de quince abriles y el peluquero de la otra cuadra, jugaba con las muñecas como nabokov con las palabras. claro que no era cabrera infante: para ser tan cubano como él siempre le va a faltar haber vivido en londres para morirse en todas parte menos en el uruguay donde nació. nunca fue llamado ni despedido. cuando tocaba el piano no sólo no parecía un murciélago sino que no era un murciélago sino  un murciégalo que lo que es es un escarabajo. en fin, nada del otro mundo. como los buenos y los malos pianistas él era tan mediocre que nadie lo aplaudía ni lo silbaba. ya sé que para decir que nadie lo escuchaba lo que tuviera que haber hecho es pasar de largo por esa frase tan breve si para un faulkner para un francés como proust. eso sí, si después de tantas palabras no sobrevive la palabra, yo los invito a leer a este uruguayo de medio pelo que si intentaba peinarse a lo gardel era porque gardel era uruguayo como nuestro borges argentino y nuestro macedonio macedonio. este texto sólo podrá ser leído como se debe una vez que el lector haya buscado inútilmente el nombre de silvina ocampo para encontrarlo felizmente en el final feliz que le deseo


constantino mpolás andreadis