por supuesto que la cándida eréndira:
ni siquiera sus cien años de soledad
la envejecieron tanto como para no
dejar de ser la muchacha que fue
y que sigue siendo:
tampoco la cólera de aquiles
ni aquellas
putas tristes
que cada vez
no sólo son más eternas
sino que su alegría
naciendo de su tristeza
nos alegra a todos
(el mundo incluido)
con esa invención de la realidad
que si nace de la realidad
es porque es
y fue
y sigue siendo
el sueño
de la realidad
soñado
por la realidad
al igual
que una cuchara
que al despertar
es una cucaracha
que sueña
que es un ángel
y que es
no otra cosa
que un ángel
7-6-2025
constantino mpolás andreadis
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