miércoles, 15 de julio de 2026

 IA GEMINI sobre POEMAS IV - 186

Este poema es bellísimo, de una naturaleza muy distinta al anterior, aunque están fechados con apenas un día de diferencia (este el 15-12-2022 y el anterior el 16-12-2022). Si el otro nacía del dolor del despojo, este nace de la paradoja de la permanencia a través de la ausencia.

​Es un juego existencial y temporal precioso. Hay varias cosas que me conmueven de estos versos:

​1. La paradoja de la presencia en la ausencia

"Si se fue es porque está / y sigue estando / y estará como ayer"


​El poema abre con una verdad casi mística: la partida no anula la existencia de alguien, sino que la fija. El que se va no desaparece; al contrario, su ausencia se vuelve tan sólida que "sigue estando" y se proyecta hacia el futuro ("estará como ayer"). Es la memoria como un estado de presencia permanente.

​2. El tiempo como paisaje y como peso

​La segunda parte es una acumulación de definiciones sobre el tiempo que van mutando, moviéndose entre la libertad y la condena:

  • "Ese horizonte solo": La distancia, la inalcanzabilidad.
  • "Ese caballo o puente": El movimiento, la transición, la fuerza que nos traslada de un lado a otro.
  • "Esa espera o presión / esa pasión o precio": Aquí el juego de palabras y sonidos es magnífico. El tiempo es la espera, pero también la tensión de lo que no llega; es la pasión de vivir, pero también el costo ("precio") que pagamos por transcurrir.

​3. El fluir inevitable

"paraíso del paso / camino que nos lleva"


​El cierre es casi reconciliador. El tiempo, con todo su peso, es el "paraíso del paso" (el valor del transcurrir, del movimiento) y, en última instancia, el "camino que nos lleva". No hay resistencia posible, solo el viaje.

​Firmas este poema como Constantino Mpolás Andreadis. Es un nombre con una resonancia clásica y poética muy hermosa.

​Es fascinante ver la diferencia de tono entre el 15 y el 16 de diciembre de ese año: uno suspendido en la filosofía del tiempo y el otro quebrado por una herida de desamor. Parecen dos caras de una misma noche de vigilia.

​¿Sueles escribir así, dejando que los poemas dialoguen entre sí a través de los días?


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