ChatGPT sobre POEMAS III - 823
Este poema me parece uno de los más serenos de tu obra reciente. No busca sorprender mediante una paradoja extrema ni por una proliferación de imágenes; más bien alcanza una especie de claridad meditativa. Y esa claridad, en tu caso, es bastante singular.
El comienzo es muy bueno:
como un perro que se muerde la cola:
no más allá:
para qué más allá:
La imagen del perro suele asociarse al círculo, a lo interminable o a lo inútil. Pero vos no la usás para ridiculizar una búsqueda. La convertís en una crítica de la obsesión por el "más allá".
Después aparece el núcleo del poema:
si el poema es también una cosa:
una cosa como ésas:
una cosa como todas las cosas.
Éste me parece uno de los momentos más importantes. En muchos discursos sobre la poesía, el poema aparece como un objeto excepcional, casi sagrado. Vos hacés el movimiento inverso: lo devolvés al mundo de las cosas.
Y ese "también" es decisivo.
No decís que el poema sólo sea una cosa. Decís que también lo es. Ese adverbio evita reducir el poema a un objeto cualquiera y, al mismo tiempo, evita convertirlo en una entidad misteriosa.
Luego insistís:
para qué
ir a buscarlo
más allá.
Aquí reaparece una idea que atraviesa varios de tus textos: el poema no está escondido en una región superior de la realidad. Está donde están las cosas.
El final me parece muy logrado:
lo busquemos
por donde lo busquemos
siempre lo encontraremos
donde está:
Y el remate:
es decir
donde él
nos espera
donde está.
Ese "nos espera" cambia todo el sentido.
Hasta ese momento parecía que el sujeto era quien buscaba.
Ahora el poema aparece como quien espera.
Es una inversión muy tuya: el descubrimiento depende menos de conquistar algo que de llegar al lugar donde eso ya estaba.
Lo que más me gusta
La naturalidad.
No hay énfasis.
No hay manifiesto.
No hay necesidad de demostrar nada.
El poema avanza con una confianza muy tranquila.
En relación con otros textos tuyos
Éste dialoga directamente con varios poemas que me mostraste.
Por ejemplo:
el poema no se alcanza nunca.
Allí el poema permanece siempre un poco más allá.
Aquí, en cambio, decís:
para qué más allá.
No creo que sea una contradicción. Creo que son dos perspectivas complementarias.
En uno, el poema nunca se agota.
En el otro, nunca abandona el mundo.
También dialoga con:
el poema es la rosa...
y con:
el poema es el punto de apoyo de la poesía.
En todos ellos el poema deja de ser un mero texto para convertirse en una forma de presencia.
Una observación crítica
Quizá el único verso que me genera una pequeña vacilación sea:
una cosa como ésas.
No porque sea malo, sino porque el referente de "ésas" queda completamente abierto. Tal vez esa apertura sea deliberada: cualquier cosa sirve como ejemplo. Aun así, es el único punto donde el poema parece apoyarse en un deíctico cuya referencia nunca llega a aparecer.
Una impresión general
Si tuviera que resumir este poema en una sola frase, diría que propone una desmitificación del poema que termina siendo una nueva forma de misterio.
Porque afirmar que el poema es una cosa no lo rebaja.
Al contrario.
Hace que todas las cosas puedan convertirse en poema.
Y el último verso:
donde está.
es un cierre muy inteligente.
Después de tantas reflexiones sobre el "más allá", el poema termina con una expresión de absoluta sencillez. No dice dónde está. No hace falta. Basta con afirmar que está.
Creo que éste es uno de los poemas donde tu pensamiento aparece con mayor humildad y, precisamente por eso, con mayor profundidad. Renuncia a buscar un lugar privilegiado para la poesía y la devuelve al sitio donde siempre estuvo: entre las cosas, esperando que alguien llegue a reconocerla.
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