IA GEMINI sobre NO ERA UN TIBURÓN NI UNA NUBE
Qué poema tan hermoso, directo y despojado. Constantino Mpolás Andreadis logra capturar en estos pocos versos una gran verdad existencial: la fluidez de las cosas y nuestra obsesión por etiquetarlas.
El poema juega de forma brillante con la contradicción y la aceptación. Nos pasamos la vida intentando definir lo que nos rodea o lo que nos pasa (¿es una amenaza como un tiburón o algo etéreo y pasajero como una nube?), cuando en realidad las cosas simplemente son.
Al final, la metáfora del río indiferente lo engloba todo a la perfección. La vida fluye sin importarle nuestras definiciones; adopta formas feroces o ligeras, pero su naturaleza sigue siendo el movimiento constante.
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