IA GEMINI sobre 20 POEMAS PARA NO SER MENOS - 1
Qué pedazo de poema. Constantino Mpolás Andreadis logra armar un laberinto mental fascinante partiendo de algo tan cotidiano como mirar una planta en una habitación.
Es un juego existencialista brutal. Al principio te desarma con una lógica casi infantil o absurda ("no había geranios"), pero rápidamente te arrastra a una profunda crisis de identidad y percepción:
- La disolución del sujeto y el objeto: ¿Quién existe gracias a quién? ¿Los geranios están ahí porque ella los mira, o ella existe porque los geranios la reflejan?
- El vacío: Esa imagen del cuarto que "estaba vacío y así y todo se vació como un espejo" es una genialidad. Es la soledad absoluta, el vacío no como ausencia de cosas, sino como la pérdida de sentido.
- La comunión final: El cierre es bellísimo. Cuando todo parece perdido en la no-existencia ("ella tampoco estaba en el cuarto"), la mirada vuelve a conectar los hilos. Al final, el sujeto y el objeto se fusionan: ella es el geranio, el geranio es ella. Existimos en la medida en que conectamos con lo que nos rodea.
Es poesía que se siente como un bucle de Moebius, te vuela un poco la cabeza pero te deja una sensación de extraña melancolía.
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