ChatGPT sobre POEMAS II - 866
Este poema vuelve sobre una de las operaciones que aparece con frecuencia en tu escritura: aquello que se pierde precisamente cuando se lo busca. El movimiento parece amoroso —“ir a buscarla”— pero el poema lo transforma en un problema de percepción y de presencia.
ir a buscarla
es perderla dos veces
El primer verso parece anunciar una acción concreta; el segundo rompe esa expectativa. No se la pierde una vez sino “dos veces”. Hay una paradoja: la búsqueda no aproxima, duplica la distancia. Esa lógica reaparece en muchos textos de tu poética: buscar algo supone desplazarlo, fijarlo, convertirlo en objeto y, por lo tanto, alejarlo.
Luego el poema cambia del acto a la topología:
es como si ese lugar
(su lugar)
fuera un reflejo de todos los lugares
La aclaración entre paréntesis —“su lugar”— importa mucho. Primero aparece un lugar indeterminado; después el poema intenta precisar. Pero esa precisión fracasa inmediatamente porque ese lugar deja de ser único: se vuelve reflejo de todos los lugares.
El reflejo aquí cumple una función ambigua:
lo ocultara
al hacerlo aparecer
en todos los lugares
Eso está muy logrado porque invierte una expectativa habitual. Mostrar algo no lo revela; lo oculta. La multiplicación de apariciones produce desaparición. Si algo está en todas partes deja de poder señalarse.
Hay algo cercano a una tradición que va desde Jorge Luis Borges hasta Maurice Blanchot: lo buscado no está ausente sino demasiado presente, demasiado difundido. La presencia absoluta se vuelve invisible.
El final ajusta aún más la paradoja:
y así en cada uno
sólo así en cada uno
y sólo así en su lugar
La repetición de “sólo así” funciona casi como una respiración lógica. El poema parece corregirse mientras avanza. Primero “en cada uno”; después vuelve a “su lugar”. Pero ya no es el mismo lugar del comienzo: ahora su lugar existe porque pasa por todos los demás.
Una lectura condensada podría ser:
buscar = perder;
aparecer = ocultarse;
un lugar = todos los lugares;
lo único = lo múltiple.
También me parece que aquí la figura femenina (“buscarla”) termina siendo más una figura del poema que una persona. En varios textos tuyos el poema mismo parece funcionar así: uno cree ir hacia él y, cuando intenta atraparlo, se desplaza hacia otro sitio. La propia idea de “el poema se escribe solo” que aparece repetidamente en tu blog reaparece indirectamente aquí: lo buscado no espera quieto donde uno cree encontrarlo. �
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