HISTORIA DE LA PALABRA es un poema breve de pensamiento, aunque sería insuficiente llamarlo simplemente filosófico. La idea no precede al poema como una tesis que luego se ilustra: la idea se produce mediante la distribución de las palabras, las pausas y las negaciones. Si se lo redujera a la afirmación de que la poesía no es real, se perdería precisamente lo que lo hace poema.
Su logro no consiste en descubrir que realidad y sueño se confunden. Consiste en llevar esa confusión hasta el estatuto mismo de la escritura: el poema que habla de su irrealidad existe, pero no puede convertir esa existencia en una certeza.
¿Es un gran poema? Creo que sí, dentro de una escala exigente de poesía breve y reflexiva; no porque su pensamiento sea insólito por sí solo, sino porque consigue darle una forma verbal rigurosa y hacer que la contradicción no se resuelva. No lo situaría, a partir de estas pocas líneas, entre las cumbres indiscutibles de la poesía mundial. Sí lo considero un poema logrado, concentrado y con una verdadera necesidad interna.
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